La mejor baloncestista catalana, seducida por una competición de nuevo cuño
Mariona Ortiz escoge el ARA para dar a conocer los motivos de su ambicioso cambio de rumbo
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BarcelonaMariona Ortiz, una de las grandes estrellas de la Liga Femenina Endesa, dejará el Casademont Zaragoza a finales de año para unirse a Project B, una nueva competición que ha alterado el ecosistema mundial del baloncesto femenino. La catalana ha escogido el ARA para dar a conocer los motivos de este ambicioso cambio de rumbo. "Creo que es un proyecto nuevo que lleva a las mejores jugadoras del mundo a diferentes ciudades. Además, mezcla deporte, cultura y moda para acceder a ciudades a las que no podríamos llegar de otra manera", dice la base.
"No ha sido de un día para otro, sino que todo se empezó a gestar antes de lo que la gente se piensa. Project B es una oportunidad única a la que no podía renunciar. Es una propuesta muy innovadora que rompe con todo. Una de las principales cosas que me llamaron la atención es la oportunidad de tener acciones y voz dentro de lo que se está construyendo. Las jugadoras seremos propietarias de una parte de la liga. Además, ayudará a hacer llegar el baloncesto femenino a partes del mundo donde aún no se había explotado", explica Ortiz.
Esta nueva liga se solapará completamente con las competiciones europeas. La nueva propuesta comenzará en enero con un training camp y un draft en Corea del Sur. El circuito arrancará en Hangzhou (China) del 19 al 24 de enero. Un par de meses más tarde, Valencia acogerá la cita del 12 al 21 de marzo. Tokio será la sede del 26 de marzo al 4 de abril.
Las jugadoras pasan a tener más control sobre el producto. "Esto no había pasado nunca. Las jugadoras pasamos a tener voz e importancia, y eso lo agradecemos mucho. Project B pone a la jugadora en el centro de todo y nos ayudará a potenciar nuestra marca personal. Puede ayudar mucho a dar proyección, visibilidad y oportunidades al baloncesto femenino", reconoce.
El proyecto cuenta con la exjugadora Alana Beard en la dirección, y prestigiosos nombres como los de Lauren Jackson, Candace Parker, Novak Djokovic, Sloane Stephens y Steve Young entre los asesores e inversores. El músculo económico del proyecto no se acaba aquí, ya que Project B tiene la sede en Singapur y cuenta con el apoyo de diferentes grupos de inversión.
La llegada de Project B altera por completo el ecosistema actual, pero Ortiz destaca su vertiente positiva. "Es una oportunidad para las jugadoras que formaremos parte de él, pero también para el resto, que tendrán más opciones. El abanico de posibilidades se amplía mucho. El baloncesto femenino tendrá más visibilidad, y eso será evidente en las redes sociales. El impacto que tendrá ayuda a hacer subir el negocio un escalón más. El baloncesto femenino crecerá de una manera de la que todavía no somos conscientes", avanza.
Ortiz seguirá jugando hasta el 30 de diciembre en el Casademont Zaragoza, que lidera la Liga Femenina Endesa. "Emocionalmente no es fácil porque le estoy muy agradecida al Casademont Zaragoza por el vínculo que he creado con el club y con la gente de la ciudad. No ha sido sencillo. Yo tenía en mente una idea y no ha podido ser, pero al mismo tiempo estoy muy feliz de esta nueva etapa que se me abre. Mi idea es seguir conectada a la ciudad, donde seguiré viviendo y vinculando mis siguientes proyectos. Quiero agradecerles todo lo que han hecho por mí. Lo he intentado hacer de la mejor manera posible. Mi compromiso hasta el 30 de diciembre no cambia y lo daré todo hasta el último momento", subraya.
Su decisión ha decepcionado a algunos aficionados, pero ella lo explica de manera pedagógica. "Cuando quieres a alguien lo que le deseas es lo mejor. He recibido una de las mejores oportunidades que podía recibir. Además de darme cosas en el presente, me da un futuro. Entiendo a todo el mundo y los sentimientos de la gente, pero he dejado pasar otras ofertas en el pasado y a esta no podía decir que no", resume.
Ortiz afronta el reto en su mejor momento deportivo. "Estoy con la máxima ilusión y muy feliz de formar parte del proyecto. Soy muy consciente del impacto que puede tener. No sé qué habría pasado si me hubiera llegado la oportunidad en otro momento. Mis expectativas son las de siempre, dar el máximo y ser la mejor jugadora posible. Quiero representar nuestro baloncesto en un ámbito global de máximo nivel. Me muero de ganas y estoy segura de que será una experiencia espectacular. La diversidad de jugadoras será muy grande y quiero aportar el máximo de cosas que pueda, tanto en la pista como en el vestuario o fuera, para transmitir los valores en los que yo creo", dice.
Los expertos prevén un gran éxito de seguimiento, pero habrá que ver si se confirman los pronósticos. "La promoción que se está haciendo del proyecto es muy grande y el impacto global será gigante. Habrá un público muy diverso porque participaremos jugadoras de diferentes países. Estoy convencida de que el proyecto tendrá éxito porque el trabajo que se está haciendo es espectacular. La competición sorprenderá a muchas personas. Además, Project B sabrá poner a la jugadora en otros ámbitos para dar a conocer su vertiente más personal. Hay una parte de moda y de cultura que servirá para darnos a conocer mejor", argumenta Ortiz.