Baloncesto

"Noté que me caían los pantalones": el testigo más sincero de Alba Orois

La jugadora de baloncesto utiliza su caso personal para realizar pedagogía sobre los trastornos de conducta alimentaria

02/03/2026

BarcelonaLos trastornos alimentarios son cada vez más comunes en la sociedad actual, más aún entre los deportistas de élite. Alba Orois, jugadora del Unicaja, ha decidido usar su caso personal para dar clase. La catalana descubrió el problema cuando jugaba en la Universidad de Maine. "Cuando me fui a Estados Unidos, era la primera vez que salía de casa. Deportivamente, todo iba bien, pero noté que algo no iba bien. Llamaba constantemente a mis padres, a mi familia, y lo recuerdo como si fuera ayer. Estaba hablando con mi madre y me preguntó si estaba bien, porque vio que tenía la cara más destrozada. Al colgar, cogí unos pantalones y, al ponérmelos, se me cayeron. Fue entonces cuando empecé a pensar que algo no iba bien. Empecé a notar pequeñas cosas que hacía y me di cuenta de que muchas de ellas no eran normales", cuenta.

"En aquel momento, no pedí mucha ayuda porque no sabía si era grave. En Estados Unidos nos pesaban cada semana. Empecé a notar que estaba perdiendo peso y ese fue otro punto de inflexión. Tenía un declive mental muy fuerte y empezamos a estudiar la posibilidad de volver. Cuando recibí una oferta del Joventut Badalona, ​​fue la excusa perfecta. Tenía muchas ganas de estar en casa porque no me encontraba bien", explica Orois, quien actualmente compite en la Women's Challenge League, la segunda categoría del baloncesto estatal.

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Orois se puso en manos de especialistas. "Buscamos hospitales de día, centros especializados en trastornos alimentarios y recurrimos a un psicólogo especializado, quien me recomendó tomarme un descanso temporal. Al principio no estaba seguro porque el baloncesto era lo que realmente me llenaba, pero hubo un momento en que mi jefe me dijo que no podía más, que tenía que centrarme en mí mismo, que no me encontraba bien. No quería aceptarlo, pero los especialistas me aconsejaron que dejara mi carrera. Tuve que tomarme un descanso porque no podía seguir así", admite.

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"Cuando pasas por un momento así, hay comentarios que no ayudan y que pueden afectarte. La gente lo hace inconscientemente, pero quienes atraviesan un trastorno lo llevan a un terreno que no es el más saludable", advierte la base. Orois quiere que su caso sirva como pedagogía sobre los trastornos alimentarios. "Hay muchas personas que están pasando por algo similar y no son conscientes de ello. Es muy importante empezar a reflexionar y no dejar las cosas al azar. Hay muchas personas que aman mucho la enfermedad y no quieren ser conscientes de que desean recuperarse. A mí me pasó lo contrario. Cuando llegué a un punto en mi vida en el que estaba muy mal, me di cuenta de que necesitaba hacer un cambio y recuperarme", añade.

"Es un hábito"

Los deportistas de élite son aún más vulnerables que el resto de la sociedad. "Creemos que es normal querer cuidarnos más, pero debemos vigilar cada detalle porque hay comportamientos que no son saludables. Quiero compartir mi historia para que, si alguien se siente un poco identificado con ella, pueda actuar. Cuanto antes se detecte un problema como este, antes se superará. Cuanto más se prolongue, más difícil será superarlo, porque al final se convierte en un hábito", resume.

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Ari Magriñá, nutricionista deportivo, compartió equipo con Orois y conoce bien su caso. «Hay varios factores que pueden alertar. Uno de ellos es la obsesión por comer muy bien, demasiado limpio. Si tienes dificultades para comer en público y te aíslas, también podría ser otro síntoma. Otro es el peso. Hay equipos que usan el peso como medida de control, y esto aumenta el riesgo de estas enfermedades. Creer que cuanto menos pesas, mejor rendimiento tendrás es un error. Cuando los jugadores viven fuera del entorno familiar, el riesgo es aún mayor», afirma.