Champions League

¿Por qué el Real Madrid puso contra las cuerdas al invencible Barça?

Los extécnicos de los dos conjuntos, Lluís Cortés y David Aznar, analizan los porqués de las dificultades azulgranas en el primer tiempo

MadridEl Real Madrid rompió los esquemas del Barça. Unos primeros 45 minutos para olvidar descolocaron y exasperaron a las azulgranas, que no supieron sobreponerse hasta el segundo tiempo y cambiar el marcador. Las blancas las superaron en el planteamiento táctico, la intensidad y de cara a portería. Inhabilitar el medio del campo culé sirvió al equipo de Alberto Toril para colapsar las azulgranas en el primer tiempo.

Presión alta asfixiante

"El Madrid fue a buscar al Barça un poco más arriba de lo que es habitual para incomodar la salida de pelota. Cerró muy bien los pases interiores y se situó en el campo con muy poca distancia entre líneas: era un bloque muy compacto y era difícil recibir, ahí dentro", radiografía Lluís Cortés, extécnico del Barça. "Las dos extremos, Olga y Athenea, hicieron muy bien las ayudas a las laterales cuando el Barça atacaba. Se desgastaron físicamente, pero ayudaron mucho en las acciones de uno contra uno. También fue muy interesante cómo hicieron las trayectorias de presión: cuando querían presionar, no iban tanto a robar a pelota como a evitar que el Barça pudiera cambiar la orientación, que entonces tenía que jugar en un espacio mucho más reducido, donde es más fácil defender", continúa el técnico de Balaguer. El exentrenador blanco David Aznar coincide en este diagnóstico y señala el cambio de propuesta respecto al partido de Liga: "Los primeros minutos fueron claves. Sobre todo el planteamiento inicial, para ser un equipo mucho más agresivo. En la Liga estuvieron más conservadoras, en un bloque medio, y les dieron la salida de balón; en cambio, en la Champions fueron mucho más agresivas en la recuperación e intentaron que el Barça no creara ocasiones".

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KO del medio del campo

La inhabilitación de Aitana, Alexia y Patri en medio del campo fue clave para que las blancas pudieran controlar la esférica. "Uno de los problemas más grandes que puede tener el Barça es que tres jugadoras como ellas no entren en contacto con la pelota. El Madrid bloqueó estos pases, estuvo muy atento entre líneas. Un factor importante en este ahogo a las centrocampistas es que las tres de arriba -Graham, Jenni y Rölfo- no se desmarcaban en profundidad. Se acercaban a buscar la pelota en el pie, no amenazaban a la espalda de la defensa y todo esto hacía que el Madrid fuera todavía mucho más valiente y agresivo para ir hacia adelante", relata Aznar.

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Poco ritmo y desesperación

"Vi a un Barça demasiado estático", coincide Cortés. "Faltó mucha movilidad y amenazar un poco más la espalda de la defensa del Madrid. Con la presión más alta, si no hay espacio entre líneas, el espacio está a la espalda de la defensa. Si amenazas la espalda de la línea defensiva muchas veces, la defensa se moverá cinco metros atrás y quizás entonces aparecerá el espacio". La desesperación azulgrana se hacía palpable. Desde los asientos de Alfredo Di Stéfano se veía cómo las azulgranas estaban superadas por la situación con acciones agresivas, a destiempo o con la frustración de ver que los pases no llegaban a buen puerto. "El Barça no está acostumbrado a jugar perdiendo, y más en un partido donde hay mucho en juego. En la Supercopa la situación fue parecida, pero creaban ocasiones, atacando todo el rato, y sabían que marcarían tarde o temprano. Te puedes desesperar de otro modo, pero nunca pensando que perderás el partido. En este caso, veía a las jugadoras faltas de ideas", explica Cortés, que dirigió el equipo durante dos años y medio.

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La entrada de Claudia Pina como revulsivo

Para cambiar esta dinámica, Giráldez optó por hacer cambios. La entrada de Claudia Pina fue un soplo de aire fresco. "La incorporación de Claudia Pina e Irene Paredes dio seguridad al equipo: Paredes por la presencia y la amenaza en el juego aéreo y Pina porque es una jugadora diferente con muchísimos recursos. Incomodó mucho a la defensa y dio más libertad a Jenni, que estaba muy vigilada y controlada por las dos centrales", analiza Aznar.

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Respecto al rol del entrenador, Cortés afirma: "En estos partidos en los que la situación te puede superar y hay jugadoras que no están en condiciones de tomar decisiones, tú las tienes que tomar por ellas. Les tienes que poner las cosas muy fáciles. Les tienes que decir: «¡Andrea, salta cada vez! ¡Persíguela!» Consignas muy claras, muy fáciles", explica Cortés. Con el resultado positivo en el bolsillo y cierta tranquilidad de cara al histórico partido en el Camp Nou, las culés se tienen que tomar la primera parte en Madrid como un aprendizaje. "Al final fue un buen entrenamiento para el Barça de cara a todo lo que pueda venir en la Champions. Es un escenario que en la Liga no han vivido nunca".