El Barça evita caer en la trampa del Oviedo y recupera el liderato
Tras una primera parte horrible, el equipo de Flick soluciona un partido incómodo con un gol magnífico de Lamine Yamal (3-0)
BarcelonaNo es fácil jugar en el Barça. Siempre se espera del equipo que gane y deslumbre. Siempre debe ganarse y nunca se puede fallar. Tienes un mal día, como nos ocurre a todos, y en pocas horas medio planeta te critica. No es fácil defender al Barça, cuando tu rival es un Madrid que en teoría vive una crisis, pero el sábado por la noche era líder. Siempre han tenido siete vidas en Madrid. Y así ponían presión a un Barça que ha solucionado el regreso de un viejo conocido, el Oviedo, en el Camp Nou, con un buen segundo tiempo. Tres goles, tres puntos y primera posición en el saco. Un partido que por momentos era difícil de mascar ha acabado con ovación en Lamine, autor de un gol de los suyos, con un remate estéticamente perfecto.
A veces el Barça genera muchas ocasiones en ataque, y pierde, como ocurrió en San Sebastián, y otras veces se lleva los tres puntos pese a ofrecer un espectáculo flojo. La primera parte ha sido especialmente terrible, pero en la segunda dos fallos asturianos lo han cambiado todo. Cuando Dani Olmo ha hecho el primero, la defensa rival se ha ido agrietando y el Barça se ha acercado un poco a su mejor versión. No mucho, pero ha mejorado para evitar sufrir hasta el final. El gol de Olmo ha sido una liberación. Una de esas jugadas en las que una vez la pelota besa la red, todo el mundo se quita un peso de encima. Fue el momento del cambio de un partido que acabó con una goleada.
Pero antes ha tocado picar piedra. El Barça volvía al Camp Nou después de un montón de tiempo. Tras semanas de vacaciones, desplazamientos, una Supercopa ganada y una convocatoria de elecciones. Un regreso extraño, con un horario que invitaba a la siesta y un sol agradable que no escondía que el frío llegaría, cruel, hacia el final del partido. Días fríos, como el partido. La mayor parte de barcelonistas esperaban un partido de trámite contra el último clasificado, pero la gracia del fútbol es precisamente ésta: siempre acaba sorprendiéndonos. A veces las sorpresas te alegran la cara y otras veces, te dejan con cara de bobo. Y los asturianos, un equipo con la pólvora mojada que normalmente acaba escaldado los partidos, ha encontrado la forma de convertir el partido en un espectáculo flojo, donde pasaban pocas cosas, más allá de las faltas bien calculadas del Oviedo con cierta permisividad arbitral.
Tenía que ser una tarde de fútbol cómoda para recuperar la primera posición y los minutos pasaban de forma desesperante. En el descanso, de forma frustrante, el Madrid de Arbeloa seguía en la primera posición. El Barça jugaba tan incómodo como si hubieran puesto piedras dentro de las botas de unos jugadores, lentos, cabreados y sin puntería. Faltaba la luz de Pedri, a quien siempre se le añora. El canario lo miraba desde una gradería que ni animaba. Nada de cánticos de independencia o añorando a Messi. De vez en cuando alguien reclamaba la grada de animación, para que hicieran precisamente lo que el resto del campo no hacía: animar. Ni animaba al público ni lo hacía un equipo sorprendentemente impreciso y poco coordinado. No era la mejor versión del equipo de Flick, que había situado a Gerard Martin de central y al devuelto Joao Cancelo en la banda derecha. El portugués, poco. Un regreso flojo. En medio del campo, Marc Casadó iba arriba y abajo, todo corazón, consciente de que necesita aprovechar sus oportunidades, pero el contexto no le jugaba a favor. Tampoco la compañía, con un De Jong gris. Ningún futbolista del Barça parecía tener el día. Todos parecían la marca blanca de esos jugadores que suelen enamorar.
Momento mágico de Lamine
El resultado ha sido un partido por olvidar, con un Oviedo muy disciplinado que ha logrado mantenerse vivo por méritos propios. Tenían un plan. Poco espectacular, pero un plan que ha conseguido desesperar a un Barça donde Lamine Yamal, de vez en cuando, hacía alguna. Flick, que ponía cara de pocos amigos, ha movido el banquillo al descanso y ha hecho entrar a Kounde. Y el equipo, sin mejorar mucho, al menos ha trasladado el epicentro del juego más cerca del área asturiana. Para ver si el Oviedo, que juega con fuego porque el fantasma del descenso le persigue, aguantaría la presión. Y no, no le sostiene. Dos errores defensivos han permitido al Barça recuperar el balón en el área rival. Primero Olmo ha hecho el primero con un disparo cruzado y después, un Raphinha que no tenía el día ha podido encarar solo a Escandell y le ha superado con una preciosa vaselina. Trabajo hecho. El partido ya bajaba.
Con el segundo gol, el Oviedo se ha rendido. Todo su esfuerzo no había servido para nada y Lamine Yamal lo ha aprovechado para inventarse una preciosa volea. Un partido incómodo como tener dolor de muelas se iba convirtiendo paulatinamente en una fiesta, con espacios en los que Lamine Yamal ha aprovechado para hacer un bonito gol cuando la lluvia ya era protagonista y ha vaciado un palco todavía descubierto. Un partido más ganado por un Barça que vuelve a lo más alto de la clasificación, firme, y que ha conseguido que los últimos minutos fueran tranquilos, mientras Cancelo era sustituido, lo que ha provocado cierta indiferencia. La visita del Oviedo pudo ser una trampa de esas en las que te haces daño, contra el colista y cuando todo el mundo daba por hecho que se ganaría. Había que ganar. Y se ha ganado.
Barça 3-0 Oviedo
- FC Barcelona: Juan García; Eric Garcia, Cubarsí, Gerard Martín (Kounde, 46'), Cancelo (Balde, 60'); De Jong, Marc Casadó, Olmo (Marc Bernal, 76'); Lamine Yamal (Ronny, 79'), Lewandowski y Raphinha (Fermín López, 60'). Entrenador: Hansi Flick.
- Real Oviedo: Escandell; Ahijado (Nacho Vidal, 66'), Costas, Carmo, Javi López; Colombatto (Cazorla, 84'), Sibo, Reina (Fonseca, 66'); Hassan (Brekalo, 88'), Ilyasi y Viñas (Thiago Borbas, 84'). Entrenador: Guillermo Almada.
- Goles: 1-0 Dani Olmo (42'), 2-0 Raphinha (57') y 3-0 Lamine Yamal (73')
- Árbitro: Juan Martínez Munuera (Valencia) asistido al VAR por Mario Melero López, del comité andaluz.
- Tarjetas amarillas: Gerard Martin (9'), Aaron Escandell (32'), David Costas (43')
- Tarjetas rojas: ninguna