Cuando el Barça se sumó a la fiebre del petróleo
La primavera del año 2001, el Barça se convirtió en el primer equipo de fútbol con gasolineras
Torroella de MontgríLa primavera del año 2001, hace justo un cuarto de siglo, el Barça se convirtió en el primer equipo de fútbol con gasolineras. "Como esto será un éxito estoy seguro de que acabaremos montando gasolineras incluso en Madrid", dijo Àngel Fernández, vicepresidente de Joan Gaspart, en la inauguración de la primera gasolinera Barça. Se inauguró en el municipio de Torroella de Montgrí, en el Baix Empordà, a mediados de abril, justo después de dos empates a cuatro contra el Villarreal y el Zaragoza y justo antes de la eliminación en las semifinales de la Copa de la UEFA contra el Liverpool. El entrenador era Llorenç Serra Ferrer. Era otro Barça, otro fútbol y otro mundo.
El club había llegado a un acuerdo con el grupo Bon Preu para abrir una cadena de áreas de servicio bajo la marca Barça, con el nombre, el escudo y los colores del Barça y una tienda con productos. A cambio cobraría una cantidad anual y un porcentaje de los ingresos por las ventas de gasolina.
Anton Parera, persona de confianza de Josep Lluís Núñez primero y de Gaspart después, admite con una sonrisa que era "una cosa muy nueva y totalmente insólita que un club de fútbol se aliara con una empresa para hacer gasolina". "El presidente Núñez siempre decía aquello de los ingresos atípicos y abrimos muchas puertas e inventamos muchas cosas para buscar dinero. Son cosas que hoy hace casi todo el mundo y que entonces nadie pensaba", explica. La idea era hacer pasar a todo el mundo por caja, desde las televisiones hasta todas las empresas que se acercaban al Camp Nou. "Cuando Chupa Chups quiso hacer la campaña de Cruyff le dijimos: «A Cruyff puede comer Chupa Chups, pero tú los tienes que pagar»". El alma del proyecto de las gasolineras fue Robert Tendero, el responsable de licencias del Barça.
"Era como un parque temático, una cosa muy de América"
El alcalde de Torroella de la época, Josep Ferrer, reconoce que la apertura de la gasolinera fue "como un hecho histórico" porque entonces el municipio solo tenía una gasolinera y, claro está, por la presencia del Barça. Recuerda la sorpresa que sintieron cuando llegó la propuesta. "Se alinearon todos los astros. No podíamos dejarlo perder y sin hacer nada raro pusimos las máximas facilidades posibles –admite–. En aquel momento las gasolineras eran un síntoma de progreso total. Además, era una gasolinera nueva con un concepto muy moderno para la época porque ya tenía tienda, y el hecho de que fuera del Barça acababa de rematar la faena", afirma. El pueblo lo vivió con una gran ilusión porque además era la primera de las gasolineras Barça y la inauguración fue "una gran fiesta", multitudinaria.
Joan Delgado, batería del grupo Cala Vento, tenía ocho años: "Nos hacía mucha gracia porque además era todo del Barça. Era brutal. Era increíble. Por fuera estaba todo pintado del Barça y había banderas y escudos del Barça por todas partes. Era como un parque temático, una cosa muy de América". Habla de la "mítica" gasolinera del Barça. Ahora ha quedado como "un meme", un recuerdo compartido y una conversación de sobremesa. Recuerda ir allí con su padre. "Yo decía que iba a la gasolinera del Barça. Para hacer club y para hacer país. La gasolina era la misma que en todas partes, pero lo sentíamos así. Era la gasolina del Barça", dice Genís Casamort, socio de la peña barcelonista.
El carnet, una reliquia
Bon Preu hizo un carnet para todos los socios de la Peña Montgrí y Comarcas para acceder a un descuento: cuatro pesetas para el gasoil y seis o siete para la gasolina sin plomo. Algunos aún conservan aquel carnet, medio azul, medio granate, como "una reliquia" y aún lo utilizan en los supermercados o en las gasolineras. "Siempre que pago me preguntan de dónde lo he sacado porque no lo habían visto nunca", explica Moisés Huertas. Es aficionado del Madrid, pero era y es socio de la peña porque en los municipios pequeños las peñas son un elemento cohesionador y vertebrador de la vida social. Su Ford Escort se movía con gasolina del Barça. Xavier Martí, presidente de la Peña Siempre Pericos, había acompañado algún día a su padre, culé, "pero nunca había dejado dinero de mi bolsillo". "Después sí que he ido, pero mientras fue del Barça nunca", sonríe.
La gasolinera Barça no duró mucho, quizás dos o tres años, y pronto adoptó el nombre de la marca Bon Preu, pero el carnet continúa siendo válido. La iniciativa no tuvo mucha relevancia ni mucha continuidad. Hasta el punto que el presidente del Barça admite que no recuerda nada de aquel proyecto. "Podría decir que en su momento fue una muy buena idea porque era en beneficio del socio y explicar una historia de ir a dormir, pero la verdad es que no tengo ni idea", admite Gaspart con una sonrisa. Javier Pérez-Farguell, consejero delegado de Gaspart, certifica que el proyecto "no tuvo éxito". "Nos pensábamos que seríamos la primera de muchísimas gasolineras del Barça, pero duró muy poco", apunta Jordi Colomí, actual alcalde de Torroella y entonces concejal de Urbanismo.
Explican que quizás se abrieron dos, tres, cuatro más, pero nadie sabe a ciencia cierta ni dónde se ubicaron ni si en realidad se inauguró alguna más o no. Lo que sí queda y quedará para siempre es que Torroella tuvo la primera gasolinera Barça. Ferrer, el alcalde de la época, va de vez en cuando: ahora ya solo a inflar las ruedas porque ha dado el salto al coche eléctrico: "Siempre que vas o pasas por delante el subconsciente te lleva a pensar en el Barça. Aquello fue, es y será la gasolinera del Barça". En el año 2001 los vecinos de Torroella ayudaron a pagar los fichajes de Patrick Andersson, Bonano, Christanval, Rochemback y compañía a base de gasolina.