Barça

El colapso de Raphinha

Ilusionado con su segundo Mundial, el brasileño explota y enciende las alarmas en el Barça

BarcelonaEl pronóstico de baja para Raphinha Dias después de romperse el mismo músculo por tercera vez esta temporada es de cinco semanas. Esta es la previsión de los servicios médicos del Barça, comunicada oficialmente el viernes pasado por la tarde, después de evaluar al futbolista a miles de kilómetros de distancia. No hubo más elementos de diagnóstico que las pruebas encargadas por la selección brasileña y las sensaciones del mismo delantero azulgrana, que, pocas horas después de ser sustituido por Carlo Ancelotti al descanso de un amistoso contra França a causa de unas "molestias", ya transmitió que estaba "roto". No habrá una exploración en la Ciutat Esportiva Joan Gamper, con los instrumentos y los conocimientos de los profesionales del club, hasta principios de la semana que viene, cuando está previsto que Raphinha abandone el refugio de su gente para volver a Barcelona.

Si el jugador se ha saltado los protocolos internos previstos para estos casos es porque se ha colapsado en el momento decisivo de la temporada. De entrada, el Barça esperaba que volviera a Europa a principios de esta semana y que hasta empezar el tratamiento en Cataluña controlara la inflamación del músculo con hielo y reposo. Sin embargo, Raphinha pidió más margen para estar con la familia en Brasil. Hansi Flick y Deco, después de una intensa deliberación interna, decidieron concederle pensando más en la parte mental que en la física. Con todo, mientras se recupera anímicamente del golpe, el atacante azulgrana también ha empezado a trabajar con un fisioterapeuta de su confianza, lo cual vuelve a confirmar que parte del vestuario no se fía de los consejos y las pautas de recuperación diseñadas por el actual staff y opta por ponerse en manos de especialistas externos pagados de su bolsillo.

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Tipo de padecer lesiones y recaídas en la misma zona, y consciente de que si no se cura del todo podría perderse un Mundial en el que espera ser muy importante para la canarinha, Raphinha ha tirado por el derecho a la hora de enfocar su recuperación. Llueve sobre mojado con el jugador que esta temporada fue el primero en levantar la mano con la gestión de las lesiones. Después de lesionarse a finales de septiembre y de recaer hasta dos veces cuando se le quiso forzar durante el mes de octubre, consiguió que el jefe de los preparadores físicos, Julio Tous, dejase de dirigir las readaptaciones de los jugadores. Su reaparición a finales de noviembre elevó las prestaciones del equipo de Flick, pero no significó que volviese a creer en los profesionales de la entidad. De hecho, en enero encadenó tres enfrentamientos con unas molestias que no fueron acompañadas de ningún informe médico y en febrero fue de los más beligerantes en un ruego de los jugadores al entrenador alemán para que los entrenamientos tuvieran más raciones de fuerza.

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"Tenemos que ver qué tenemos que cambiar y qué tiene que cambiar él", mantuvo hace unas semanas Flick, que aún hoy se niega a culpar solo a una persona de los problemas de Raphinha, un jugador tan troncal en su esquema como Pedri o Lamine Yamal. Allí donde el mediocentro canario administra calma y el extremo mataronense invoca magia, el atacante brasileño desboca el hambre a base de presión incansable y amenaza constante en el espacio. "Hay un Barça con Raphinha y un Barça sin él", declaró hace unos días el exculé Ivan Rakitić, consciente de las virtudes de un futbolista que la temporada pasada hizo méritos para ganar el Balón de Oro y que este curso ha mantenido el aura siempre que las lesiones se lo han permitido. 19 goles y 7 asistencias lo avalan en tan solo 31 participaciones. Pero es en los intangibles donde realmente marca la diferencia respecto al irregular Marcus Rashford, que sobre el papel está llamado a llenar su vacío durante todo el mes de abril, cuando los grandes clubes de Europa se juegan las castañas.