Las entradas prohibitivas han venido para quedarse

El club mantendrá los precios elevados para ver los partidos en el Camp Nou

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Fútbol Soccer - LaLiga - FC Barcelona c Real Madrid - Spotify Camp Nou, Barcelona, España - 25 de octubre de 2026 Vista general fuera del estadio antes del partido REUTERS/Albert Gea
30/10/2026 - 07:04 h

BarcelonaCon 19,1 millones de ingresos por la venta de entradas, el clásico Barça-Madrid del domingo se convirtió en el partido con mayor facturación de la historia del Camp Nou. Nunca hasta ahora un único partido había permitido generar tanto dinero. Y no solo fueron los asientos y los productos vip. También hay que sumar 1,5 millones adicionales recaudados en la tienda del estadio durante el fin de semana. El resultado en el césped no fue el que querían los aficionados, pero en el club se lamían las heridas pensando en un modelo de negocio que quizás es impopular, pero que es claramente efectivo.

Aquel día el Barça puso a la venta un primer paquete de entradas dirigidas exclusivamente a los socios. Es evidente que un duelo contra el Real Madrid tiene más reclamo que cualquier otro partido, y por eso los tickets costaban un mínimo de 315 euros, a los que se aplicaba un 5% de descuento para la masa social. Se acabaron enseguida y, una semana antes del clásico, se pusieron algunas más a la venta para el público en general. Las más baratas superaban los 1.000 euros y eso que eran con visibilidad reducida. También se agotaron. La asistencia fue de 62.055 espectadores, récord desde el regreso al estadio azulgrana.

Este fin de semana vuelve el fútbol al Camp Nou. El rival es el Alavés, que no tiene ni de lejos el cartel que tiene el Real Madrid. Monetariamente hablando, las entradas son más económicas. Pero eso no significa que sean asequibles para todos los públicos. Echando un vistazo a la web del Barça, las más baratas salen por 165 euros, en la parte baja del córner y del gol. Las más caras, 329 para ver el partido desde las primeras filas de la segunda grada de tribuna. Los precios vuelven a subir en los duelos contra el Aston Villa (239 euros la más barata y 429 la más cara) y el Villarreal (entre 295 y 430), y se moderan por la visita del Celta (de 146 a 347). En cambio, en el partido contra la Real Sociedad vuelven a subir, y van de los 209 a los 335.

Los precios varían, suben y bajan en función de la demanda, las fechas o el rival. Además, cuando un aficionado –sea socio o no– compra la entrada, solo puede seleccionar una zona del campo. La silla en concreto se le adjudicará el día antes del partido. Todo ello forma parte de un sistema informático que está dando muy buen rendimiento al club porque permite optimizar al máximo las ventas y sacar más rendimiento económico. Por ejemplo, porque permite que los grupos puedan sentarse juntos, un hecho que valoran mucho los compradores que se deciden a ir al Camp Nou a última hora.

Ahora bien, por más variaciones que haya, lo que no cambia es el precio mínimo elevado. La decisión es de la junta y ha levantado mucha crítica por parte de los aficionados que no disponen de un abono en el Camp Nou, porque los consideran inalcanzables y que solo favorecen a los turistas con la cartera llena. Para compensarlo, el club ofrece algunos descuentos tanto a los socios como a los seguidores que puedan acreditar que son residentes en Cataluña. Aun así, ver un partido en el estadio azulgrana sigue siendo un lujo solo al alcance de unos pocos privilegiados.

El Barça no cambiará el modelo de negocio del Camp Nou

Pero a pesar de las voces en contra, el Barça no cambiará el modelo de negocio. Y mucho menos ante la necesidad de maximizar los ingresos para hacer frente a unos gastos que van en aumento. Uno de ellos, el crédito para pagar el Camp Nou, que ha pasado de los 1.500 millones iniciales a los 1.800. La directiva de Joan Laporta ha decidido que no quiere tocar el precio de los abonos a corto plazo –de media, a estos socios les cuesta entre 20 y 53 euros por partido– y apuesta por obtener el dinero necesario comercializando alrededor de 20.000 entradas en cada enfrentamiento. La recaudación puede rondar los 3 millones por cada día de fútbol en el estadio en partidos estándar, y alrededor de 5 con rivales de mayor categoría o enfrentamientos de Champions. En días excepcionales como los Barça-Madrid, la cifra se dispara.

Que el Camp Nou esté en obras no altera este plan de negocio. Ya con la estancia en Montjuïc, con un aforo menor –alrededor de 50.000 asientos– el Barça procuraba reservarse también 20.000 localidades en taquilla. Cuando el estadio esté totalmente terminado y haya 104.000 sillas, la cifra de localidades a la venta será la misma: cambiará el número de abonados, ya que se acabará la excedencia voluntaria y el club volverá a tener más de 80.000. Entre estos abonados, las entradas a la venta, los productos vip, el museo y la restauración, la previsión es que al final de la temporada se puedan superar los 400 millones de ingresos, 50 más que los que estaban calculados cuando empezó la remodelación.

La versión del club es que el Barça ya se encarga de consentir al socio, sea porque tiene abono o porque le ofrece descuentos. Y en un informe interno elaborado a partir de las ventas del clásico ha determinado que el 86% de las localidades las adquirieron los socios (fuesen abonados o comprando la entrada) y que solo un 14% era público en general (catalanes no socios o turistas). Otra cosa es que, de entre este 86% de los socios, algunos decidiesen revender la entrada y acabase en manos de seguidores extranjeros. En los despachos del Camp Nou tienen la sospecha de que esto ocurre muy a menudo.

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