Cuando las prioridades de Flick chocan con las del vestuario
Debate interno en el Barça sobre cómo y dónde descansar entre partido y partido
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BarcelonaLa falta de "frescura" es, según Hansi Flick, uno de los motivos de las derrotas del Barça contra el PSG y el Real Madrid. Este es el motivo que el técnico alemán dijo que había detrás del 4-2 en París y de el 1-2 en el Camp Nou en el clásico. Un motivo que, aunque incidiendo constantemente en el hecho de que no le gustan las excusas, asocia con el accidentado viaje de vuelta desde Sevilla, donde el conjunto azulgrana disputó un duelo de Liga contra el Betis (2-5). Debido al temporal de lluvia que afectó a Barcelona y alrededores el pasado 17 de octubre, la expedición azulgrana, que tenía previsto regresar a casa en un chárter pasadas las diez de la noche, no pudo despegar y acabó haciendo noche en la capital andaluza por orden expresa del mismo Flick. Jugadores y técnicos bajaron del avión, durmieron en un hotel, al día siguiente regresaron a Cataluña y dos días más tarde volaron a París. Demasiada tralla para el cuerpo.
La decisión del entrenador llegó pasada la una de la madrugada, cuando recibió la comunicación de que el vuelo quizás podría despegar hacia las cuatro de la madrugada. Fue unilateral después de más de dos horas de bloqueo en el aeropuerto de San Pablo y de debatir intensamente con los capitanes de la plantilla, partidarios de aguantar a bordo del avión y esperar a que la fuerte tormenta mediterránea amainase. De entrada, Flick concedió el beneficio de la duda a los jugadores, que presionaban para regresar a casa lo antes posible, pero finalmente acabó con la incertidumbre y ordenó una reserva exprés de habitaciones en Sevilla. Él habría tomado la medida mucho antes, pero los futbolistas, que ya habían pasado una noche fuera de casa antes de jugar contra el Betis, le suplicaron no tener que hacer la segunda.
Según Flick, esta circunstancia afectó a la preparación del equipo de cara al PSG y al Madrid. De hecho, en la rueda de prensa posterior a la derrota en el clásico, recordó a sus discípulos la importancia de gestionar bien el descanso entre partidos: "Debemos desconectar, estar frescos para tomar las mejores decisiones y comer y dormir bien". Pero detrás de esta reflexión (que compraría cualquier técnico de élite) se esconde un debate interno que ha ido a más desde que el Barça contrató los servicios de Anna West, una asesora del sueño de origen danés que, según explican a ARA desde Sant Joan Despí, utiliza métodos que generan cierta controversia.
Flick fichó a West como externa a su staff a principios de 2026 para monitorizar y optimizar el descanso de sus jugadores. Esta profesional, que visita la Ciudad Deportiva Joan Gamper cada semana, cuida detalles como el material y el gramaje de la almohada y las sábanas que utilizan por las noches, la temperatura de sus habitaciones o el tipo de pijama que se ponen. También les recomienda que no utilicen pantallas antes de meterse en la cama y clasifica sus hábitos mediante un sistema de semáforos (verde, amarillo y rojo) a partir de unos tests muy elaborados. Esta información sirve para dirigir el descanso sobre todo de los jugadores que tienen hijos pequeños y tienden a despertarse a medianoche para atender sus necesidades.
Una lucha que viene de lejos
Todos estos consejos tienen mucha mejor acogida que los que afectan al tiempo que pasan con sus familiares, como por ejemplo volar a Sevilla un día antes de jugar un enfrentamiento a las 18.30 h o encadenar un desplazamiento a Bilbao con otro a Newcastle sin pasar por casa. Perder horas de calidad con los suyos es lo que quema a los jugadores del Barça. Pero este malestar no es nuevo. De hecho, capitanes como Carles Puyol o Xavi Hernández hicieron mucha presión para acabar con las concentraciones previas a los partidos en el Camp Nou o con las noches fuera de casa para afrontar partidos a domicilio si no eran estrictamente necesarias. Pep Guardiola y Luis Enrique pasaron por el aro con estas demandas, pero Flick, de momento, es menos transigente.
"A veces es mejor cenar cualquier cosa, ver un rato a tus hijos y dormir en tu cama, aunque sean menos horas, que pasar cinco noches en un hotel en una semana de tres partidos", apuntan desde el vestuario a este diario. Lamine Yamal no tiene hijos, pero el lunes se tomó la primera parte de esta sugerencia al pie de la letra. Después de ovacionar con deportividad el Balón de Oro de Harry Kane, terminó la noche entre patatas fritas, alitas de pollo y hamburguesas de McDonald's con su pareja. Que Flick no se lo tenga muy en cuenta.