A Flick se le cae la baba: los apuntes en caliente del Barça-Alavés
Los azulgranas recuperan la sonrisa después de dos derrotas seguidas
-
CAT -
ENG
BarcelonaGoleada reparadora del Barça contra el Alavés en la Liga. Los azulgranas se rehicieron de las derrotas contra el PSG y el Madrid con un resultado de tenis (6-1). A continuación, unos apuntes en caliente.
A Flick se le cae la baba. La resistencia del Alavés se fundió con la combustión del dúo Fermín-Raphinha. Cuando huelen la sangre, se comportan como dos tiburones en pleno frenesí. Así le gusta al técnico alemán. Fijo en la mediapunta por la lesión de Olmo, el andaluz terminó la primera parte con dos asistencias y un gol. Tuvo una de aquellas noches de centrifugación constante en medio de rivales incapaces de contener tanta energía. Tampoco se quedó corto el brasileño, autor de un (otro) doblete sin despeinarse. Convertido en un depredador de área, suma 15 goles, 15, en la Liga en tan solo 11 jornadas. Son números de Bota de Oro después de un verano de matraca con Julián Álvarez. El fútbol, tú.
Otro que se suma a la causa. Las bajas y las derrotas de la semana pasada llevaron a Flick a probar un par de cambios en defensa. El más llamativo fue la entrada de Brian Fariñas, otro mediocentro reconvertido a lateral derecho (como Xavi Espart). El castellonense se ha ganado una plaza en el primer equipo sin hacer ruido después de estar a punto de acabar primero en Arabia Saudí y después en el Girona. Lleva dorsal de veterano (el 4) y apenas tuvo sus primeros minutos oficiales contra el Alavés. Se atrevió a aderezar un debut plácido con detalles interesantes. Por fin ya se le conoce más que por ir a entrenarse a bordo de un Toyota destartalado. La Masía, siempre La Masía.
La cara de Lamine Yamal. Amigo de Fariñas es Lamine Yamal, quien contribuyó a la goleada con un latigazo desde la frontal y una picadita autorizada desde el VAR. Más allá de esta doble alegría, completó otro partido generoso en imprecisiones. A veces, Lamine Yamal se obsesiona con el lucimiento personal y aparca el factor colectivo, pero es tan exageradamente bueno que la balanza se decanta a su favor casi siempre. Y aunque a menudo le sobran gestos y (últimamente) quejas arbitrales, cuando Flick lo cambió con un 5-0 en el marcador, se marchó del partido sin poner malas caras. Tranquilo, Lamine: no perderás el aura por unos minutitos de descanso.
Una mala noticia para el Barça. Será uno de los temas que nos acompañará esta temporada. Como Laporta –igual que hizo Bartomeu– se ha entregado al ticketing para salvar los muebles en el apartado económico, ir al Camp Nou si no eres socio azulgrana se ha convertido en un lujo solo al alcance del bolsillo privilegiado del turismo ocasional. Los precios del clásico tocaron techo y la tendencia se ajustó, no se corrigió, en un partido de andar por casa, con el agravante de una grada de animación vacía. El resultado de todo ello fue un estadio sin cánticos y con más de 8.000 asientos desocupados cuando precisamente lo que hace falta es llenarlos para llenar la caja. Quizás se debería revisar la política.