Fútbol - La Liga

El Barça convierte en oro un golazo de Lamine Yamal en San Mamés

Los azulgranas mantienen su margen de cuatro puntos al frente de la tabla tras superar al Athletic Club (0-1)

07/03/2026

BarcelonaUn Barça tan esforzado como cansado suma un preciado triunfo en un feudo complicado como San Mamés (0-1) gracias a un golazo de Lamine Yamal en el minuto 68. No fue el mejor partido de los azulgranas, que pagaron el cansancio de la encarnizada batalla contra el Atlético de Madrid a los 'Finlick' cuatro puntos de margen respecto al Real Madrid al frente del campeonato.

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La visita a Bilbao fue un duelo de gran exigencia física entre dos equipos con rotaciones después de que ambos hubiesen acumulado un gran desgaste entre semana al disputar las semifinales de la Copa. El Athletic Club, como les está pasando en los últimos compromisos en la Liga a los azulgranas, amenazó nada más empezar. Un mal despeje de Cancelo machacó el larguero y casi provoca un susto mayúsculo. El duelo se inició con un ritmo muy alto, con una versión de los locales que recordaba la de la pasada temporada, en la que fue uno de los mejores conjuntos del campeonato, planteando a los azulgranas un partido en el que habría que picar mucha piedra. Los de Ernesto Valverde protagonizaron un gran ejercicio defensivo coral durante unos primeros 45 minutos en pocas ocasiones, más allá de uno a mano a mano de Selton resuelto perfectamente por un gran Joan Garcia y un remate de tacón de Ferran Torres a la salida del córner que salió lamiendo el palo y que habría sido uno de los goles.

Con el 0-0 se llegó a la segunda parte, donde se definiría el triunfo azulgrana. Flick sacó a jugar a un Pedri que, nada más saltar al césped, entendió qué pedía el partido. El canario, con un movimiento de ruptura entre líneas, se dejó caer en el lado derecho del área para probar un pase de la muerte que desactivó bien a la defensa. El de Tegueste había saltado a la batalla de San Mamés por un buen Marco Bernal, que también necesitaba descansar. Con su mejor centrocampista sobre el terreno de juego, el Barça buscaba ganar en profundidad y necesitaba subir más el ritmo. Había que romper un poco el partido, descolocar de algún modo el solidario entramado defensivo tejido -y exitoso- por el conjunto vasco.

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Valverde también movió ficha, dando entrada a un Sanset que es una sombra del futbolista que fue el curso pasado, pero que, con un disparo blando después de un buen desmarque, fue el primero en generar peligro para los suyos en la reanudación. Lo volvería a probar pocos minutos después, con un remate esta vez más potente que halló una buena respuesta de Joan Garcia. El efecto efervescente de la entrada de Pedri se desvaneció deprisa y la última media hora de partido requería sacar a escena tres patumbres para intimidar al rival: Raphinha, Fermín y Lewandowski.

Genialidad de Lamine Yamal

Superada la hora de juego el escenario era incierto. Y empezaron las imprecisiones, como una pérdida de Cancelo que casi aprovechan los locales. El Barça no conseguía encontrar qué rumbo seguir, mientras que el Athletic subía las líneas y se sentía cada vez más embravecido para ir a por el partido, animado por un estadio que rugía. Aunque, cuando más se lo creía el conjunto vasco, apareció la conexión que más feliz haría los azulgranas: diagonal de Pedri para encontrar a un Lamine Yamal que haría un golazo. Recorte a Boiro y pelotazo, tanto suave como preciso, para enviar una tuerca al fondo de la red solo al alcance de futbolistas tocados con una varita mágica.

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El extremo de Rocafonda estaba haciendo una actuación discreta, pero encarriló un triunfo que todavía habría que sudar durante los últimos 20 minutos con su golazo. El Barça había hecho lo más difícil, pero era necesario el último esfuerzo en el feudo vasco para no derrochar el tesoro que suponía la diana a favor. A los azulgranas se les veía agotados, intentando mantener el balón, gestionando el marcador como podían. Era crucial aguantar la posesión en lo posible y, sobre todo, no cometer errores que dieran alas al Athletic.

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Con el cambio de un Casadó cansado tras cuatro partidos seguidos de inactividad, Flick reestructuró casi toda la defensa: Eric pasó a ocupar el pívot, mientras que Cancelo jugó los últimos minutos de lateral derecho, con Araujo, que sustituía a Casadó, haciendo pareja con Cubarsí y Gerard en el lateral. Arriba, los refrescos, no conseguían conectar demasiado con el balón. Faltaba que se ofrecieran más y hacer la vida más fácil a los defensores azulgranas. El Barça dejaba pasar los minutos, con el depósito en reserva, intentando que no ocurriera mucho. El pitido final fue un bálsamo para el líder.