Los recortes discretos en el Camp Nou
El Barça pospone algunos acabados no esenciales para ganar tiempo y ajustarse al presupuesto
BarcelonaEl Barça obtuvo en marzo el permiso para usar la totalidad de las gradas primera y segunda sin que estuvieran del todo terminadas. Basta con dar un paseo por las entrañas del recinto para ver que algunos acabados son provisionales y que hay elementos, como la oferta de restauración, que se han habilitado con estanterías ambulantes a la espera de montar la estructura definitiva. No es nada grave. Una cosa es que el Camp Nou estuviera operativo y otra que se hubiera hecho todo el trabajo pendiente. Ya pasa en el Santiago Bernabéu, que puede llenar todas las localidades y aún hay operarios trabajando en el interior. Y pasa lo mismo en muchos edificios, donde los inquilinos pueden vivir en ellos aunque quede pendiente colgar alguna cortina, montar algún mueble o pintar alguna habitación.
necesita tenerla operativa cuanto antes mejornecesita tenerla operativa cuanto antes mejor, y por eso centrará los esfuerzos en impermeabilizar y pintar la zona, colocar los asientos, habilitar los servicios y terminar la doble anilla de palcos vip.
El objetivo inicial era tenerlo todo a punto para el inicio de la temporada 2026-27, pero no será así por culpa –una vez más– de los retrasos que va acumulando la reforma del estadio. La nueva fecha de reapertura del piso superior del Camp Nou es el primer trimestre de 2027, y de manera parcial. Eso sí, exceptuando la zona noble, el resto de espacios también tendrán elementos provisionales. Una vez más, la funcionalidad se antepondrá a la estética. "Quizás empezaremos el 2028 con el 100% de capacidad y la cubierta hecha, pero tardaremos bastante más tiempo en tener el estadio acabado del todo", dice una de las fuentes consultadas.
Varios cambios de planes sobre el calendario de reformas
Ahogado por la necesidad de empezar a facturar, el club que preside Joan Laporta priorizó la reapertura del estadio a todas las recomendaciones de los constructores, que proponían alargar la estancia en Montjuïc. Así, empezó a vender las entradas tan pronto como el Ayuntamiento le otorgó la licencia. No es lo que se había planificado, ya que, como explicaba la vicepresidenta Elena Fort cuando empezaron las obras, el regreso sería con las gradas primera y segunda "totalmente acabadas". Finalmente, no fue así. Tuvieron la culpa los retrasos en la remodelación, el conflicto con el consistorio por los permisos y los múltiples cambios que se tuvieron que hacer para adaptarse a la normativa de seguridad que exigen los Bomberos.
Ahora bien, más allá del factor tiempo, el factor económico también ha jugado un papel clave. Cuando el Barça y Limak firmaron el contrato para la remodelación, se fijó un precio máximo garantizado de 990 millones de euros. Claro que entonces no sabían que el Camp Nou de 1957 tenía tantas deficiencias y que las reparaciones multiplicarían por cinco las previstas, que habría tantas limitaciones con los horarios de trabajo y que una de las distribuidoras de acero haría quiebra y habría que buscar alternativas. Los retrasos provocan sobrecostes, porque hay que pagar salarios durante más meses y porque los materiales se van encareciendo. La versión oficial que da el club es que el precio máximo garantizado sigue siendo el mismo, pero es vox populique el estadio costará unos cuantos millones más. Se habla de un rango de entre 200 y 300 millones adicionales que el club niega, a pesar de que el tesorero Ferran Olivécontención de gastos desde el primer momentoEl conflicto constante entre Limak y los proveedores
Ahora bien, en paralelo a todos estos contratiempos, y consciente de que el presupuesto se podía disparar, Limak ya ha estado haciendo un trabajo de contención de gastos desde el primer momento. En la reforma hay una partida en la que es muy difícil recortar, que es la parte estructural. Un estadio como el Camp Nou está sometido a unos estándares de seguridad muy estrictos, y por eso no se ha escatimado nada en el acero y el hormigón. Ahora bien, hay otras partidas, como los acabados, que tienen cierto margen. "Limak nos ha estrangulado mucho, aunque no nos ha ahogado", apunta una de las fuentes consultadas, que lamenta el conflicto "constante" entre la constructora y los proveedores a la hora de negociar precios.
Resulta que las dimensiones del Camp Nou son tan majestuosas que este proceso de negociación es clave para el gasto final. Pero a veces no se llega a ningún acuerdo o se considera que un gasto es prescindible a corto plazo. Ya ha pasado con la pintura: en algunos tramos del estadio se han recubierto los ladrillos prefabricados de color azul y en otros se han dejado en obra vista. Y pasará también en los aparcamientos, donde solo una pequeña parte (350 plazas) está perfectamente acabada. Del resto, hasta llegar a las 3.500 plazas definitivas, se pintarán únicamente las rayas esenciales para que se pueda usar y se dejarán los acabados finales para más adelante. Solo eso supone un ahorro inmediato de medio millón de euros, que el club ya pagará –si finalmente lo hace– cuando tenga dinero para hacerlo.
Es evidente que a corto plazo no quedará tan bonito, pero es igual de cierto que esto no es ningún requisito para obtener las licencias del Ayuntamiento, que es lo que realmente importa. Por ahora las fuentes oficiales consultadas no aclaran la duda y se limitan a decir que no tienen constancia de estos recortes discretos en el proyecto de reforma.