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Los equilibrios del Barça para evitar la parada de las obras del Camp Nou

El club asegura que el grifo de Goldman Sachs todavía durará unos meses

Una imagen de archivo del Camp Nou
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BarcelonaHace más de un mes que el Camp Nou funciona con las dos primeras gradas al completo. Después de incómodos tira y afloja con los técnicos del Ayuntamiento de Barcelona, el Barça pudo hacer efectiva la fase 1C de la reapertura del estadio para aspirar a colocar un máximo de 62.000 personas en el interior. La temporada actual se acabará con este aforo a pesar de los considerables avances en la construcción de la tercera grada, donde se ubicarán más de 40.000 espectadores, hasta llegar a la capacidad de 105.000.

El tercer anillo ya es una realidad, pero todavía falta bastante para que pueda empezar a facturar. Antes habrá que impermeabilizar su superficie, instalar los asientos para el público general y habilitar hasta dos pisos de palcos vip, que es una de las principales diferencias del nuevo recinto con relación al viejo. En paralelo, se tendrán que gestionar los permisos para que todo este sector, que se ha construido desde cero, pueda albergar el aforo previsto. De la misma manera que se ha hecho con el resto del campo, hay un calendario de reapertura por fases, con prioridad para el lateral y la tribuna, que se irá consumiendo a medida que avance el próximo ejercicio. Una vez completado este proceso quedará pendiente la instalación de la cubierta, hecho que pedirá un segundo exilio en el Estadi Johan Cruyff o en Montjuïc.

Más allá de unos plazos que, con los precedentes en la mano, tenderán a dilatarse, hay que poner el foco en el dinero de que Limak dispondrá para acabar las obras. ¿Será suficiente con la operación que los socios validaron en referéndum en diciembre del 2021? Según datos consultables en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la financiación total estructurada del fondo de titulización vinculado a la reforma integral del nuevo Camp Nou y de sus alrededores asciende a 1.377 millones de euros, costes financieros aparte. De esta cantidad, a finales del año pasado ya se habían inyectado 1.009 millones, lo que supone un 73% sobre el total. El gasto durante el 2025, un año en que el estadio culé estuvo cerrado por obras hasta finales de noviembre, fue de 388 millones, unos 32 al mes. Con este ritmo de disposición, en la última actualización de la CNMV se vislumbra que el fondo se agotará a finales de este mayo del 2026.

Más de 1.000 millones con el estadio a medio hacer

En contra de esta previsión pesimista, fuentes del Barça aseguran que el grifo todavía dará crédito a partir de esta fecha, pero no argumentan si habrá suficiente para completar la tercera grada y la cubierta. Lo que sí admiten es que los más de 1.000 millones gastados del fondo de titulización no solo corresponden a las obras del Camp Nou. De esta cantidad se atribuyen más de 700 millones exclusivamente a la reforma del estadio, pero hay otras partidas que también han bebido del mismo sitio, como la urbanización de la calle Menéndez Pelayo y la avenida Joan XXIII, así como las obras de la nueva pista de hielo sobre terrenos de la Universidad de Barcelona (UB). No hay rastro del Palau Blaugrana en esta lista de necesidades atendidas con dinero facilitado por los inversores del Espai Barça a través de Goldman Sachs. El nuevo pabellón para las secciones, que todavía no tiene un proyecto consolidado, tendrá que tener financiación aparte.

Volviendo a lo que queda de tercera grada –lo más caro, el esqueleto, ya está hecho y pagado– y a la cubierta del Camp Nou, fuentes técnicas conocedoras del proyecto aseguran que estaban recogidas en el precio máximo garantizado de la reforma y que, "en principio", se podrán pagar con el dinero del fondo de titulización, que los inversores van liberando a medida que la constructora acredita que la obra avanza correctamente. Las mismas fuentes subrayan que el foco del inevitable sobrecoste hay que situarlo en aspectos bastante menos visibles, como el encarecimiento de materias primas a raíz del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania, las reparaciones imprevistas en la primera grada, las rectificaciones sobre la marcha en algunas salidas de seguridad, la costosa reforma de los vestuarios y el simple hecho de ir con retraso en el calendario de obras, cosa que ha demandado más gasto en personal de lo previsto.

Para solucionar algunos de estos imponderables, y como que Goldman Sachs no libera el capital alegremente, el Barça ha tenido que poner dinero de su presupuesto ordinario para evitar que la obra se detuviera, tal como admitió Ferran Olivé en una entrevista en el ARA antes de las elecciones. "Habrá que negociar con Limak [...]. Han pasado muchas cosas. Habrá dinero que Limak nos tendrá que retornar", afirmó el futuro (a falta de confirmación oficial) vicepresidente económico azulgrana en este sentido. Por lo tanto, los equilibrios con la constructora turca y con los inversores están servidos, con la amenaza real de una ampliación del crédito en el horizonte. Con menos de 300 millones disponibles en el fondo de titulización, imprevistos pagados con el presupuesto ordinario de la entidad y el estadio a medio reformar, los interrogantes se acumulan en un momento especialmente crítico de la obra. Parte de las respuestas llegarán con las cuentas auditadas del ejercicio actual y con la próxima actualización de la CNMV.

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