Olimpismo

Barcelona rinde homenaje a Samaranch: "Sin él esta ciudad no sería todo lo que ha llegado a ser"

El alcalde, Jaume Collboni, remarca que "la ciudad hacía tiempo que le debía un homenaje" al que fue presidente del COI

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente; el presidente de la Generalitat, Salvador Illa y el Rey Felipe VI, al llegar a la celebración del acto de homenaje a Juan Antonio Samaranch, en el Palauet Albéniz, en Barcelona.
02/06/2026
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BarcelonaEl espíritu de Barcelona 92 nunca muere. Siempre es especial cuando suenan las notas de las canciones que la gente aprendió de memoria aquel verano tan especial. Notas que han sonado de nuevo en el acto de homenaje y recuerdo de Joan Antoni Samaranch, el presidente del Comité Olímpico Internacional que unos años antes, en 1986 pronunció aquello de “A la ville... de Barcelona”. El nombre de su ciudad natal. 16 años después de la muerte del barcelonés que más lejos llegó en el deporte internacional, se ha hecho un acto en el Palauet Albéniz que ha reunido muchas de las caras que junto con Samaranch consiguieron que Barcelona fuera olímpica. Era un día de reencuentros y saludos entre aquellos que han querido reivindicar una figura que fue capaz de modernizar el movimiento olímpico y de paso, la capital catalana.

El acto ha sido presidido por el rey de España, Felipe VI, y diferentes autoridades, tanto catalanas como españolas, ya que Samaranch ya tenía eso: ser el rey de la diplomacia, llevándose bien con gente de todos los rincones del planeta e ideas diferentes. Con la presencia del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, el ministro de Fomento, Óscar Puente, y el presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco, el acto ha servido para “hacerle un homenaje que hacía tiempo que le debía esta ciudad a Samaranch”, en palabras de Jaume Collboni. El alcalde ha explicado que “cuando Samaranch fue elegido presidente del COI la historia de la ciudad empezó a cambiar”, y lo ha argumentado con la lectura de la copia del telegrama que envió un día después de las elecciones al alcalde de entonces, Narcís Serra, donde ya anunciaba su voluntad de ayudar a su ciudad: "A la cual siempre he procurado servir”. Añadiendo que esperaba que su gestión “pudiera ayudar la vocación olímpica que siempre ha tenido Barcelona”. Solo 24 horas después de ser elegido aquel 1980, Samaranch ya hablaba de una Barcelona olímpica, recordando aquellas candidaturas de 1924 o de 1936 que no triunfaron. “Sin él esta ciudad no sería todo lo que ha llegado a ser”, ha concluido Collboni.

Óscar Puente, Salvador Illa, el rey Felipe VI, el presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, y Jaume Collboni, durante la celebración del acto de homenaje.

Modernización del olimpismo

Samaranch se convirtió en 1980 en el presidente del Comité Olímpico Internacional, e inició la tarea de modernización del movimiento olímpico a la que dedicó toda la vida. Un COI donde tuvo cargo también su hijo, presente en el acto junto con su hermana, nietos y bisnietos del dirigente. "Este acto es especial, pero ojalá se hagan más para continuar reivindicándolo", decía el presidente del COE, Alejandro Blanco. Nacido en 1920 en la calle Bailén de Barcelona, fue presidente del COI entre 1980 y 2001, siendo el segundo presidente en ocupar más años el cargo solo por detrás del barón Pierre de Coubertin que lo fue entre 1896 y 1925. Hijo de una familia propietaria de una empresa textil, practicó de joven boxeo y especialmente el hockey sobre patines, deporte que conoció en el barrio de la Bonanova, donde vivía. Un deporte donde sería jugador y seleccionador español. Participó activamente en la organización de dos Campeonatos del Mundo de hockey patines, hecho que le abrió la puerta a tener cargos dentro del deporte franquista. Después de una breve época como periodista deportivo, entró en el mundo de la política y ocupó muchos cargos en España mientras entraba al Comité Olímpico Internacional en 1960. Con la llegada de la democracia se marchó de Barcelona y fue escogido primer embajador español en la Unión Soviética. Esta primera parte de su vida todavía genera debates en Barcelona, la ciudad que en 1992 acabó de dejar atrás la grisura del franquismo, régimen en el cual Samaranch tuvo cargos, hecho que provocó hace años que no prosperara una propuesta para ponerle su nombre a una calle de la ciudad.

Juan Antonio Samaranch en 1992

Durante los 21 años de mandato en el COI, Samaranch aumentó la oferta de deportes olímpicos, dobló la presencia femenina en los Juegos, impulsó la lucha contra el dopaje, consiguió multiplicar los ingresos gracias a los derechos televisivos y al merchandising, dio más relevancia a los Juegos Paralímpicos y fomentó los Special Olympics para personas con discapacidad intelectual. Y fue clave al ver cómo Barcelona era escogida sede de unos Juegos, el gran sueño de toda la ciudad ya desde los años 20. Unos Juegos de 1992 que fueron como un sueño de una noche de verano que duró semanas. "Samaranch apostó por Barcelona en los años 80 por patriotismo, visión y responsabilidad. Una ciudad que tenía un alcalde preparado para el reto, Pasqual Maragall. Y la ciudad estuvo a la altura", ha explicado el presidente de la Generalitat, Salvador Illa. El rey de España lo ha definido como "amigo leal", destacando algunas anécdotas, como aquella de Nelson Mandela, quien quedó impresionado por la ceremonia inaugural de los Juegos de 1992, hecho que le inspiraría "a cohesionar su sociedad a través del deporte, para cerrar heridas abiertas".

Ni Barcelona ni el deporte serían lo mismo sin Samaranch. Y de hecho, cuando el presentador del acto Jordi Basté pidió a la familia Samaranch subir al escenario, sus hijos María Teresa y Juan Antonio pidieron a un grupo de deportistas presentes como Mari Pau Corominas o Manolo Orantes que también se unieran con ellos en el escenario, ya que "siempre lo compartieron con su segunda familia, la deportiva" según ha dicho María Teresa. Sus descendientes han reivindicado que hay que mantener vivo el legado de este "catalán universal que supo unir personas de diferentes ideologías a través del deporte", según recordaba su hijo.

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