"Fui el primer catalán en tocar la Copa del Mundo"

Jimmy Jump confiesa que la falta de patrocinadores evitó que saltara a la última final del Mundial

Jimmy Jump, cuando fue interceptado antes de ponerse la boina en la Copa del Mundo del 2010
01/08/2026 - 20:48 h.
3 min

BarcelonaAntes de que Lamine Yamal, Cubarsí y Olmo ganaran el Mundial, Piqué, Puyol, Xavi y Busquets ya levantaron la Copa del Mundo en 2010 en Sudáfrica. Ellos, sin embargo, no fueron los primeros catalanes en tocar el preciado trofeo. Fue Jaume Marquet (Sabadell, 1976), conocido popularmente como Jimmy Jump. Minutos antes de comenzar la final entre España y Países Bajos, saltó al campo para poner una barretina al trofeo, pero los agentes de seguridad lo placaron justo cuando lo tenía delante, y lo tocó. "Fui el primer catalán en tocar una Copa del Mundo", remarca con orgullo.

Dieciséis años después, Jimmy Jump, que ha colgado la barretina, quería poner la guinda al pastel en la última final del Mundial. "Me hubiera gustado hacer el salto de la jubilación en Nueva Jersey, pero unos patrocinadores se echaron atrás y yo solo ya no puedo –lamenta–. Quería hacer una despedida como Dios manda y la final era una oportunidad histórica porque era el día del traspaso de poderes entre Messi y Lamine Yamal". Estos dos futbolistas, revela, habrían sido los destinatarios de su famosa barretina. "Seguramente a Trump no habría llegado, pero a ellos dos sí –añade riendo–. Si no lo he podido hacer, se ha acabado", admite para cerrar, ahora sí, unos saltos que inició en 2004.

Diversas irrupciones repentinas en grandes eventos, con partidarios y detractores, lo catapultaron a la popularidad, pero pagando un precio muy alto. Marquet tuvo que marcharse a Alemania en 2013 porque no podía asumir las multas que le pusieron, que sumaron hasta más de 100.000 euros. "Me clavaron 60.000 por saltar al clásico de 2005 y coger la pelota delante de Ronaldo y Ronaldinho", recuerda, mientras explica que le embargaban el sueldo que cobraba como agente inmobiliario.

Una imagen reciente de Jimmy Jump.

A pesar de que ya ha saldado las deudas y algunas sanciones han prescrito, Marquet todavía vive cerca de Hamburgo, donde trabaja de jardinero. "Podría volver, pero me he acostumbrado a la vida alemana, y además vengo a menudo a Cataluña a ver al Barça, a los amigos y a la familia". Independentista de pura cepa, aprovechó que estaba en Alemania para ir a dar apoyo al expresidente Carles Puigdemont cuando lo encerraron en la prisión de Neumünster. "Entonces podría haber hecho alguna acción porque eran momentos difíciles para Cataluña, pero ya tenía suficiente trabajo con aprender alemán, integrarme y encontrar un trabajo", expone.  

A pesar del exilio y las sanciones, rememora, feliz, sus hazañas, especialmente cuando lanzó la camiseta del Barça a Luis Figo cuando se fue al Madrid, en la final de la Eurocopa del 2004 o cuando se coló en el Festival de Eurovisión de Oslo en 2010 durante la actuación de Daniel Diges, representante de España, y participó unos segundos en la coreografía con barretina y con una camiseta de su página web.

Pero, ¿cómo surgió la idea de saltar en eventos de masas? "Quería crear un personaje divertido al estilo ¿Dónde está Wally?, y colarme y saltar fue la mejor manera de hacerlo", explica. Unos saltos que hacía con el hándicap añadido de no pagar entrada. "Era parte del ritual. Colarme y saltar todo en el mismo guion". No improvisaba las acciones, que veía como obras de arte. "Lo preparaba a conciencia y lo hacía un mes antes con mucho cuidado y entrenamiento; después en la pista ¡todo era muy espontáneo y loco!", exclama.

Para entrar en los recintos, se convertía en "el hombre sombra"; seguía a otra persona para pasar desapercibido. Asegura que con los años perfeccionó mucho esta habilidad y que, incluso con los nuevos sistemas de control, todavía es capaz de entrar en muchos recintos, como demostró en la celebración de la última Liga del Barça, cuando consiguió bajar al césped y levantar la copa rodeado de los jugadores. ¿Y la barretina? "Me daba fuerza como a Superman la capa o a Spiderman las telarañas", dice, y confiesa que también era un "canto a la catalanidad", al amor por su tierra y al club de su corazón, el Barça. "Ahora veo a Adeyemi y pienso que sería difícil coronarlo; hándicaps del oficio de saltador".  

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