¿Seguro que a Marruecos le interesa dar esta imagen al mundo?

Un flotador en las aguas de la playa de El Tarajal flotando entre otros restos dejados por los migrantes que han cruzado la frontera nadando.
02/08/2026 - 20:39 h.
3 min

Los 241 millones de seguidores que tiene en su red X han visto cómo Elon Musk comparaba la entrada masiva de inmigrantes, mayoritariamente marroquíes, a Ceuta con los zombis de Guerra Mundial Z. Italia ha anunciado controles migratorios en la frontera que casi con seguridad afectarán sobre todo a los marroquíes, también a los nacidos en Europa o a los que tienen papeles, lo que profundizará en el estigma contra una población que sufre desde siempre racismo institucional en todos los países de la UE. Y lo más importante: la cifra de muertos intentando cruzar la frontera, muchos de ellos menores, se eleva cada día, y se da por descontado que superará ampliamente el centenar de personas, lo que la convertirá en la tragedia más grave de estas características de los últimos tiempos. Algunos jóvenes han preferido probarlo todo y el peligro de morir antes de quedarse en su país. ¿Qué dice esto de Marruecos?

Cuando faltan pocos días para los fastos de la celebración del 27º aniversario de la subida al trono de Mohamed VI, las imágenes de Ceuta son un golpe bajo a los intentos de vender al mundo que Marruecos es un país moderno y estable, y que está en pleno crecimiento económico. Lo que ha quedado ahora en la retina de todo el mundo es que los jóvenes huyen desesperados y que el país forma parte de lo que, según el líder ultra inglés Nigel Farage, ponen en peligro "la civilización". No todo es blanco o negro; el régimen marroquí, dictatorial, está viviendo un momento de bonanza económica en algunos sentidos, pero hay una mayoría de la población que no ve nada de todo esto. Es el Marruecos de dos velocidades que hasta el rey reconoce. Y todo esto en un país joven –la media de edad está en la treintena– con cientos de miles de jóvenes entre 15 y 25 años que han estudiado, o no, pero que no tienen trabajo ni perspectiva de futuro.

El gobierno español tendrá que dar explicaciones no solo por la gestión de estos días sino también porque los servicios de inteligencia desconocían o, aún peor, no informaron de lo que se preparaba. Por el momento aún se mantiene la tesis de que todo ha sido culpa de las mafias. Pero los testimonios de los inmigrantes y de los periodistas que estos días han estado en la zona corroboran que el jueves y el viernes la policía marroquí de fronteras no impedía el paso e, incluso en algunos casos, podría haberlo incentivado. La prueba es que, cuando el viernes por la tarde reaparecieron con contundencia, las entradas disminuyeron de golpe. Tanto si estaba instigado por el régimen como si no –esto será difícil, si no imposible, que lo reconozcan oficialmente– para chantajear a España por el tema Polisario, por las relaciones con Argelia, por su posición propalestina o por la reivindicación de Ceuta y Melilla, lo cierto es que nada de todo esto podía pasar sin el consentimiento o la pasividad de los responsables de la parte marroquí.

¿Qué sacará Marruecos de esta crisis, si es que pensaba sacar algo? Está por ver. Quizás, como en el pasado, España y Europa cederán en algo. Pero, por el momento, el resultado son un centenar de muertos, familias destrozadas, una imagen internacional de país zombi en crisis y una presión aún más insoportable sobre todos los inmigrantes honestos y legales que trabajan y viven en Europa, y que ahora serán más señalados y perseguidos por una extrema derecha que ahora saca pecho. Ni la selección ni el futuro Mundial podrán limpiar esta mala imagen.

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