"Queremos que la gente descubra uno de los deportes más divertidos"
Uno de los mejores jugadores de 'snooker', Aleix Melià, ha liderado el nacimiento del primer club catalán de esta modalidad de billar
BarcelonaLa cabeza de Aleix Melià (Barcelona, 1996) no para quieta. Con su mirada seria no para de hacer planes, sea cuando juega o cuando trabaja. Este barcelonés es uno de los mejores jugadores europeos de snooker, la espectacular modalidad de billar jugada con una mesa mucho más grande que las otras disciplinas como la del billar a tres bandas. "Parece fácil, ¿eh?", dice mientras un novato aprende las artes de esta modalidad. En un billar como los que puedes encontrar en muchos sitios, puedes acertar una bola al fondo de la mesa aunque no seas un experto. En el snooker la distancia es mucho mayor y hay que tener mucha maña.
Aleix enseña cómo poner la mano, el cuerpo, el brazo. Enseña la posición del cuerpo y los detalles de esta espectacular disciplina que no tiene secretos para él. "La inventaron los británicos en la India, durante el siglo XIX", dice. Él llegó a pasar un verano en Inglaterra cuando era un jovencito para aprender a jugar a snooker. Los otros chicos pedían ir de colonias y él ya sabía que quería dedicarse al snooker. Lo vive tanto que no le basta con ganar medallas en los campeonatos de España. Ahora ha dado un paso adelante y ha abierto el primer club de snooker de Barcelona, con cuatro espectaculares mesas por donde ya desfilan aficionados. El Century Snooker Academy ha abierto las puertas en el barrio del Congrés y los Indians, convertido en el gran proyecto personal de un grupo de apasionados del billar. "En Barcelona no tenemos facilidades para jugar. Existen algunas mesas escondidas en otros clubes o un bar. Había un club privado que tenía una mesa en Sant Andreu, pero a diferencia de otros sitios, no tenemos un club exclusivo de snooker. Así que lo hemos creado, queremos que la gente conozca este deporte", explica. En lugar de quejarse, han pasado a la acción convencidos de que cada vez más gente se sumará. "Es divertido, tanto si lo miras como si lo juegas. Te lo pasas bien cuando vas aprendiendo y aún más cuando lo dominas. La idea es hacer escuela y también poder organizar torneos aquí", dice. También quieren organizar campeonatos de España y ir sumando socios. "Si crecemos mucho se nos quedará pequeño", dice optimista.
Meliá trabaja en Deloitte, donde ejerce de abogado en derecho fiscal. Jugando traza trayectorias y cuando trabaja la cabeza tampoco le para quieta. Pero no era fácil compaginar un trabajo exigente con su carrera deportiva. Durante años, cuando podía se escapaba a una sala de billar de Sant Andreu donde hay una mesa de snooker. Ahora que ha abierto el club, se ha guardado un rincón para poder trabajar allí cuando pueda hacer teletrabajo. Así no perderá tiempo yendo y viniendo por Barcelona, ya que necesita horas para entrenarse y poder competir a un buen nivel contra los mejores jugadores europeos, profesionales en muchos casos. "Aquí no puedes ser profesional, estamos lejos de los británicos, o de Bélgica y Polonia", comenta. El club es el gran proyecto vital de sus socios. "Descubrí el billar gracias al abuelo, que jugaba a billar francés. Con él y el padre aprendí a jugar a billar, pero no era el snooker. Esta modalidad la vi por televisión y le dije al padre que quería probarla. Ni llegaba bien a la mesa, entonces, pero estaba decidido a hacerlo. Cuando compito siempre pienso en el abuelo y, de hecho, en mi despacho tengo su taco de billar guardado", explica. Con catorce años empezó a practicar en el Bowling de Pedralbes y se marchó a una escuela de tecnificación a Sheffield durante un verano. "El momento clave fue cuando conocí a Daan Leyssen en el billar Monforte. Es de Bélgica, donde el snooker tiene mucha tirada, pero ya lleva años aquí. Juntos luchamos por ganar los campeonatos de España. Podríamos decir que somos rivales, pero lo que somos es amigos", dice. Es con él que ha sacado adelante su proyecto de tener un club de snooker en Barcelona. Primero, Leyssen ayudó a Aleix a mejorar. Después pasaron a competir para ganar medallas y ahora quieren dejar un legado con el club. "Yo me he vuelto loco los dos últimos años buscando locales aquí en Barcelona para poder montar el club que queríamos montar. Uno de los grandes hándicaps de esta modalidad de billar es el tamaño de la mesa. Esta mesa es tres veces más grande que las que encuentras en un bar", dice. Y no es solo la mesa, hay que calcular el espacio para permitir a los jugadores moverse buscando el mejor ángulo", dice. En el snooker, tienes que ir enviando a los agujeros las bolas rojas. Pero entre bola roja y bola roja, tienes que acertar también unas bolas de otros colores. "En una era con tanta pantalla, poder jugar aquí te da vida. Te permite desconectar. Millones de personas en el mundo lo disfrutan. Y aquí estamos convencidos de que quien quiera venir a probarlo se animará", asegura.