Hockey sobre hierba

"¿En qué otro deporte empiezas con 8 años y con 75 todavía lo practicas?"

La selección española de hockey sobre hierba, liderada por Marc Miralles y Álex Alonso, llega al Mundial soñando con el podio

Marc Miralles y Àlex Alonso
09/08/2026 - 18:02 h.
5 min

BarcelonaMarc Miralles (Terrassa, 1997) y Álex Alonso (Santander, 1999) forman un buen equipo. Uno es más reflexivo y el otro tiene más chispa. Pueden parecer diferentes pero comparten muchas cosas. Con menos de 30 años, ambos son los capitanes de la selección española de hockey sobre hierba. Una responsabilidad en un deporte en el que, muchas veces, los capitanes forman parte de sagas consagradas al hockey. Familias catalanas como los Tubau, los Amat o los Freixa han dado tres o cuatro generaciones de jugadores internacionales. No es el caso de estos dos jugadores. El padre de Marc jugaba a waterpolo en Terrassa. Y los Alonso utilizaban las instalaciones de un club deportivo de Santander sin querer competir. Aun así, sus hijos se enamoraron del hockey sobre hierba.

"Quizás es cierto que aún es un deporte que vive en determinadas burbujas –admite Alonso–. Pero la Federación está haciendo un gran esfuerzo para que llegue cada vez a más gente". El epicentro del hockey sobre hierba continúa siendo en Terrassa, con clubes como el Atlètic, el Egara y el CD Terrassa. En el último de estos es donde comenzó Marc hace años. Y después está el Polo en Barcelona, el Club de Campo en Madrid, Santander y San Sebastián. Cuesta mucho encontrar jugadores que no vengan de estos clubes. Y, a pesar de todo, la selección compite de tú a tú con países donde el hockey es más popular, con más fichas y más seguimiento; lugares como los Países Bajos, por ejemplo, una de las sedes del próximo Mundial. En concreto, el Mundial se celebrará en las ciudades de Wavre (Bélgica) y Amstelveen (Países Bajos) del 14 al 30 de agosto. ¿El reto? Subir al podio.

En los Mundiales, España ha subido dos veces al podio. Una plata en 1971 y otra en 1998, cuando una generación dorada liderada por Xavi Arnau estuvo más cerca del oro que nunca. En 2008 llegó un bronce. Después, nada. "Ahora la podemos hacer grande. Creo que las expectativas son altas por los últimos torneos que hemos hecho, como los Juegos y el Europeo del verano pasado. Sabemos que tenemos una gran responsabilidad. Un objetivo realista serían las semifinales –dice Alonso–. Ganar medallas depende de muchísimos factores; necesitamos superar estos retos. Podemos seguir hablando de procesos y tal, que está muy bien, pero en algún momento tienes que empezar a exigirte y obtener resultados", añade Miralles. Estos jugadores llevan años en un proceso para ir creciendo. Y ahora toca que lleguen los frutos.

El proceso actual nace cuando el argentino Max Caldas llega en 2021 a la selección. "Desde la entrada de Max hacemos un cambio generacional después de los Juegos de Tokio, con la entrada de jóvenes y creando una base estable. Hemos conseguido volver al primer nivel internacional. Antes parecía que se había perdido un poco, y ahora, en cambio, volvemos a estar entre los mejores", defiende Alonso, recordando los Juegos Olímpicos de París, cuando España consiguió derrotar a los belgas, uno de los mejores equipos del momento, en los cuartos de final. "Parecía que nunca podríamos con ellos, y entonces vimos que podíamos", recuerda. Pero las medallas se escaparon por poco, con un final muy cruel contra la India. La medalla sí que llegó en el último europeo: un bronce. "Los Juegos de París y el Europeo nos sirvieron para entender que el proceso era bueno. Vamos por el buen camino", dicen ambos.

El hockey es un deporte que, una vez entras, difícilmente sales. Un deporte que ha sido modélico por cómo se ha repensado para ser más dinámico y atractivo, con cambios tan significativos como el hecho de pasar a jugar con una hierba sintética azul. Los abuelos jugaban con hierba natural y ahora la superficie es azul pensando en la televisión, para ver mejor la pelota. Un deporte que va muy por delante en el uso del VAR para ayudar a los árbitros. Un deporte que, a jugadores como Marc y Álex, les regala momentos increíbles como el que vivieron el último Mundial. "Los Juegos Olímpicos son increíbles. Todo el mundo está más pendiente de lo que haces. Somos un deporte que no estamos acostumbrados a que nos sigan tanto, y con los Juegos durante unos días pareces un futbolista. Vale la pena tanto trabajo para vivir momentos como este o como el del último Mundial, en la India. El primer partido fue contra los anfitriones. Un estadio con más de 22.000 personas, apagaron las luces para crear ambiente, hicieron un juego de luces....en la India este deporte es muy seguido. Cuando vives partidos como este, es especial", dice Álex.

Para crecer y mejorar, los dos se han marchado al extranjero. Álex juega en el Royal Léopold belga y Marc jugó dos años en los Países Bajos, en el Bloemendal, uno de los clubes más grandes de Europa. "Ayuda mucho salir de casa, de tu zona de confort. Más allá de la parte deportiva hay un crecimiento personal, una experiencia que te llevas para toda la vida –dice el cántabro–. Yo con esto siempre tengo un poco de dilema... Saqué muchísimas cosas positivas de jugar allí: aprender un nuevo idioma, afrontar una liga competitiva... pero no todo el mundo es igual. Muchos se quedan en casa y pueden seguir compitiendo igual toda la vida. A veces tendemos a menospreciar lo que tenemos en casa; la Liga española es muy buena", defiende el actual jugador del Real Club de Polo.

Ahora los dos son capitanes con menos de 30 años antes de un Mundial. "A mí me gusta. En mi club me he acostumbrado desde muy joven a tener una responsabilidad sobre cierta gente y a asumir un poco el rol de líder", dice Álex recordando sus años en la Real Sociedad de Tenis de La Magdalena, en Santander. Marc se lo piensa más. "Soy mucho más serio y me gusta estar más enfocado en el trabajo, entender los procesos, ver cómo todo el mundo puede mejorar", dice. El vallesano afirma que no le gusta hablar en público pero que tiene un discurso sereno y firme. Apunta notas, ideas, dudas en su teléfono para ir creciendo. Es metódico y perfeccionista. "Todo el mundo ejerce el liderazgo de manera diferente. Unos delante de los entrenadores, otros con los compañeros. Unos, jugando; otros, hablando. Y si lo sumas todo, tienes un equipo fuerte", añade. A pesar de las notas que toma para analizar cómo defender o atacar, de momento Marc no se ve como entrenador. "Creo que muchos entrenadores se desenamoran un poco del trabajo cuando tienen que empezar a hacer otras gestiones que no tienen que ver con el trabajo de campo o el entrenamiento. Ser entrenador cuesta mucho; tienes que gestionar personas", admite.

Pero lo que saben es que no dejarán nunca de jugar a hockey. "Lo mejor de este deporte es la lealtad. ¿En qué otro deporte empiezas con 8 años y con 75 todavía lo practicas? Un fin de semana te puedes encontrar a alguien con 60 años que fue olímpico y que todavía juega con los veteranos. Este deporte crea comunidad y te da una disciplina que después te ayuda en el día a día", concluye Miralles. Este verano aspiran a medalla. Y dentro de unas décadas, seguirán con un stick en las manos, recordando el Mundial del 2026. Y quizás hablarán de una medalla. Quién sabe.

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