Tenis

"Cuando empezamos no sabíamos si encontraríamos lavabos adaptados"

El tenis en silla de ruedas cumple cincuenta años y Barcelona puede presumir de tener uno de los mejores torneos de Europa

La final del 2025 del torneo TRAM de tenis en silla de ruedas
29/05/2026
4 min

BarcelonaEl martes por la tarde un grupo de deportistas charlaba en las instalaciones del Real Club de Polo de Barcelona. Jordi Ros y Víctor García miraban unas fotografías suyas de 1992, cuando fueron los primeros catalanes en participar en unos Juegos Paralímpicos en tenis en silla de ruedas. Fue el año en que esta disciplina se estrenó en el calendario paralímpico. Y fue precisamente en Barcelona. "En nuestra época el milagro era poder jugar. La gente pensaba que estábamos locos, cuando nos veían en silla de ruedas cogiendo la raqueta. Y de repente nos encontramos jugando ante una pista a rebosar que nos animaba", recordaba García. El madrileño Dani Caverzaschi, uno de los mejores jugadores del momento, conversa con ellos. Y al mirar las fotos se da cuenta de un detalle importante: antes se competía con las mismas sillas que la gente usaba en la vida privada, no como ahora. Ahora existen sillas especializadas para competir con una pequeña rueda justo detrás para dar equilibrio y evitar que los jugadores acaben cayendo hacia atrás cuando cogen impulso para golpear la bola. "¿Cómo lo hacíais para sacar?", preguntaba Caverzaschi. "Pues como se podía", respondía con humor Ros. "Se sacaba diferente. No podías coger impulso llevando el brazo atrás, había que sacar con menos fuerza, pero cuando empezamos a competir siempre caíamos de culo en algún momento", recordaban.

Esta semana las instalaciones del Real Club de Polo viven la novena edición del TRAM Barcelona Open, uno de los mejores torneos de Europa, que llega a su novena edición. "Después de los Grand Slams, los torneos más importantes, ya vendría un torneo como este. Se está haciendo un gran trabajo para cuidar esta disciplina", dice Jordi Tamayo, presidente de la catalana de tenis. Le da la razón el gallego Martín de la Puente, el mejor jugador del momento en España. "Nos emociona cómo nos tratan. Las mejores pistas, un buen hotel, un trato impecable. Nos toca a nosotros responder ofreciendo un buen espectáculo", dice. Justo antes del inicio del torneo, jugadores del pasado y del presente se encontraron para hacer una mesa redonda. Lola Ochoa, una de las pioneras en categoría femenina, escuchaba a los jugadores actuales con cierta envidia. "Ya me habría gustado poder competir ahora, con la apuesta que se ha hecho. En mis inicios todo era más complicado", admitía.

El tenis adaptado en silla de ruedas celebra este año su primer medio siglo de vida. Medio siglo en el que ha cambiado por completo. Cuando los pioneros comenzaron a competir, uno de los problemas que encontraban era no hallar instalaciones con rampas o lavabos adaptados. Todo estaba por hacer. "Nosotros jugábamos en la prehistoria, con aquellas sillas pesadas. Y nos dijeron que iríamos a los Juegos Paralímpicos en casa. Fue una subida de adrenalina. Empezamos que éramos cuatro locos y mira en qué se ha convertido ahora este deporte", dice Víctor García, que hizo pareja con Ros en 1992. "Cuando me llamaron para confirmar que sería olímpico estaba solo en casa y no sabía cómo celebrarlo. Empecé a gritar como un loco", añade. "Los inicios no fueron fáciles. Yo buscaba en las páginas amarillas información sobre clubs de tenis o torneos. En los primeros torneos no sabía si encontraría lavabos adaptados", explica Lola Ochoa.

Los creadores fueron dos norteamericanos. Uno de ellos el joven esquiador de California Brad Parks, que haciendo acrobacias en la nieve se cayó mal y quedó parapléjico. Durante el proceso de rehabilitación leyó un artículo de Jeff Minnenbraker en el que hablaba de la posibilidad de adaptar el tenis a personas con problemas de movilidad. Y se puso en contacto con él, y jugó el primer partido en 1976. La única diferencia, aparte del equipamiento, es que la pelota puede botar dos veces, aunque "cada vez es más normal dejarla botar una sola vez, ya que si esperas que haga dos botes quizás ya no llegas. El deporte ha mejorado tanto que cada vez es más físico", apunta Caverzaschi. La disciplina se fue adaptando hasta llegar al calendario paralímpico en 1992 en Barcelona.

De aquellos primeros días se ha pasado a un presente con torneos como el TRAM, un torneo bien organizado con el apoyo del RC Polo, el Real Club de tenis de Barcelona, la Fundación Cruyff y con Martin de la Puente haciendo de embajador. El gallego es uno de los nombres del momento, un jugador espectacular que ha superado un montón de problemas. Cuando tenía ocho años le diagnosticaron una enfermedad congénita rara que le deformaba los huesos, la llamada síndrome de Proteo. Y le amputaron el pie izquierdo después de más de quince cirugías. Pocos años después ya ganaba medallas compitiendo. "Primero el deporte era un refugio, después ya se ha convertido en un estilo de vida", dice un jugador que parece tímido cuando habla, pero no así cuando juega, a un nivel altísimo. "Lo digo de verdad. Ves partidos más divertidos y técnicos en silla de ruedas que no sin ella, muchas veces. Ves el juego ahora y la evolución es increíble. Y puedes encontrar patrocinadores, un hecho clave, ya que antes costaba mucho", razona Quico Tur, barcelonés que ha participado en cinco Juegos Paralímpicos.

El tenis en silla de ruedas ha evolucionado tanto, que ahora explora nuevos caminos como una modalidad de dobles en la que un jugador sin problemas de movilidad hace pareja con uno que lleva silla. "En Francia se ha explorado jugar a tenis en silla de ruedas con jugadores que caminan con normalidad. Es decir, gente sin ninguna discapacidad que se sienta en la silla", dice Caverzaschi. Quico Tur no ve clara esta idea. "¿Cómo se puede comparar a alguien que ha sufrido un accidente o una enfermedad, con alguien que no tiene ninguna discapacidad? Aunque esté en una silla sigue siendo alguien con musculatura y movilidad en todo el cuerpo diferente a la mía", dice este vecino del barrio de Sant Andreu que de joven jugaba a fútbol, hasta que tuvo un accidente de tráfico con 21 años. Cuando acaba el acto, los jugadores del pasado y los del presente siguen debatiendo sobre hacia dónde va su deporte. Un deporte que se ha convertido en su vida. Y los jóvenes miran con admiración a los veteranos, ya que abrieron camino. Y los veteranos miran con envidia a los jóvenes, ya que les ha tocado vivir una buena época para competir en torneos bien organizados como el TRAM.

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