Hansi Flick quiere pensárselo dos veces
El entrenador del Barça se siente cómodo con contratos cortos
BarcelonaEn pocas semanas hará un lustro de la sorprendente renuncia de Hansi Flick al banquillo del Bayern de Múnich. En abril de 2021, solo ocho meses después de ganar un triplete –con un 2-8 incluido al Barça de Messi– con los bávaros, y a pesar de tener contrato asegurado hasta 2023, el entrenador anunció que no continuaría en el cargo por profundas desavenencias con el director deportivo de la entidad, Hasan Salihamidzic, que tomó una serie de decisiones que no le gustaron, como no renovar a Thiago Alcántara o Ivan Perisic.
Después de decir que dimitía, Flick revalidó la Bundesliga y se fue a dirigir la selección alemana sin éxito, ya que fue despedido con motivo de una eliminación prematura en el Mundial de Qatar (2022). Apostó por Die Mannschaft saliendo del Bayern en lugar de atender la llamada de Joan Laporta, que acababa de tomar posesión de la presidencia del Barça y tenía dudas con la figura de Ronald Koeman, entonces primer entrenador en el Camp Nou.
Conviene aportar este contexto para constatar que hace cinco años Flick –y no Xavi Hernández, técnico azulgrana entre noviembre de 2021 y mayo de 2024– ya era el favorito del hoy presidente electo para comandar el primer equipo. También sirve para comprobar que al ahora entrenador de Lamine Yamal no le tembló el pulso a la hora de dejar súbitamente un proyecto ganador en el Bayern, algo que en estos momentos parece impensable en el Barça. La diferencia habla bien de su sintonía con el ahora director deportivo culé, Anderson Luis de Souza, Deco, con quien se entiende mejor que con Salihamidzic.
Flick encarna el consenso más evidente alrededor de un entrenador desde Pep Guardiola. Tanto, que seguiría teniendo crédito aunque no ganase la Liga y fuese eliminado en la próxima ronda de la Champions. Se le responsabiliza directamente de la ilusión recuperada desde que cogió el equipo en julio de 2024 y lo hizo tricampeón (Supercopa, Copa y Liga) en menos de un año. Consciente de este gran impacto, y también como muestra de agradecimiento por haberle ayudado a revalidar la presidencia del Barça, Laporta lo quiere premiar con un año más de contrato.
Flick, que pasados los 60 apenas vive ahora la etapa más larga y estable en un banquillo de primer nivel, está blindado hasta 2027. El alemán agradece las intenciones de su principal valedor, pero entiende que ahora no es el momento de firmar una ampliación, sino de centrar todos los esfuerzos en el desenlace de la temporada. Si bien está encantado en Barcelona y en el club, se siente cómodo con un contrato corto. "No me iré a ningún sitio, este será mi último trabajo, pero primero debo hablar con mi familia", afirmó hace unos días, en la línea de esperar a comprometerse 12 meses más, hasta sus 63 años. Disfruta dirigiendo talentos como Lamine Yamal, Pedri o Cubarsí, pero también siente que el fútbol de alto rendimiento le hace perderse momentos especiales, como ahora pasar más tiempo con sus cuatro nietos.
Entre Quique Setién y Bobby Robson
El entrenador del Barça aún necesita un margen para ver cuándo es el momento idóneo para empezar a vivir temporadas más largas en su casa de Formentera o visitar más a menudo su querida Bammental. Renovar un año más le seduce, pero a la vez le compromete. Además, si se decide a firmar, también necesita adobar algunos aspectos de su día a día como entrenador, como por ejemplo la preparación física y la prevención de lesiones de sus jugadores, un tema que le ha generado muchos quebraderos de cabeza sobre todo esta temporada. Futbolistas capitales como Raphinha, Eric Garcia o Lamine Yamal han expresado internamente quejas por este motivo y siente que tiene que luchar por ellos en el momento de negociar una ampliación estratégica. Hay que recordar que Flick solo pudo incorporar tres técnicos de su confianza y dos scouters cuando llegó al Barça. El resto del staff se lo encontró hecho entre hombres de club y personal de la confianza de Deco y Alejandro Echevarría.
En paralelo al desenlace de la campaña, se espera que el representante Pini Zahavi mantenga reuniones para tratar la continuidad del entrenador más allá del 2027. El mismo agente será el interlocutor para hablar de la probable renovación de Robert Lewandowski y la posible permanencia de Marcus Rashford en la plantilla. Hasta tres operaciones tendrá que pactar el Barça con la misma persona, con quien Laporta compartió negocios en un pasado reciente. Las próximas semanas serán claves para acabar de definir las intenciones de Flick, que está a punto de superar a Quique Setién en el ranking de veteranía de los entrenadores azulgranas y cada día se acerca más a Bobby Robson, que dirigió al equipo azulgrana con 64 años. El alemán será dueño de su futuro. Y para cuando diga basta, la actual comisión deportiva tiene un relevo en cartera que conoce perfectamente la casa. No ha cumplido 40, trabaja en el Como italiano y responde al nombre de Francesc Fàbregas i Soler.