El invento de Raphinha
EL INVENTO DE RAPHINHA
En un Barça en el que jugaban Messi, Xavi, Iniesta, Busquets o Puyol, Tito Vilanova -entonces segundo de Guardiola- soltó la célebre frase de “sin Piqué se nos caía el invento”. 15 años después no me extrañaría que Hansi Flick salga un día de estos a admitir que sin Raphinha a él también se le cae el tenderete. Su equipo ha perdido seis partidos esta temporada y la única constante en todos ellos es que faltaba el brasileño.
A la desastrosa primera parte en Madrid se le pueden, y deben, buscar argumentos futbolísticos: el Barça jugó rematadamente mal, pero un equipo que se ha acostumbrado a saltar al césped a verlas venir -con el del Atlético son 15 ya los partidos que han comenzado perdiendo- también se había habituado a reaccionar y en el Metropolitano no sólo no sucedió, sino que la mejor noticia de la primera mitad es que el marcador fuera 4-0… Podía haber sido peor. El Barça fue un equipo atolondrado, que no ganó ni un solo duelo individual y, sobre todo, un equipo sin alma. Faltó liderazgo y de eso a Raphinha le sobra como ya ha demostrado.
Se supone que en tres semanas, cuando se dispute el encuentro de vuelta, Flick recuperará al brasileño y a Pedri y ambos son el clavo ardiendo al que agarrarse para creer en que la remontada es posible. Sería recomendable también que el club cumpla de una puñetera vez con los plazos y en el Camp Nou puedan entrar por fin 62.000 espectadores porque el aliento de la grada será fundamental. Y ya que ahora son tan amigos de Louzán que hablen con él en lugar de llorar ante los medios de comunicación por el gol anulado a Cubarsí y los bochornosos siete minutos de revisión.
El Barça tiene motivos para mosquearse por el arbitraje-Giuliano Simeone, por ejemplo, se excedió en sus funciones por decirlo finamente-, pero la autocrítica de Flick fue tibia para el baño que le metió el Atlético y algún toque público a la actitud de sus jugadores no hubiera venido mal tampoco después de firmar el peor partido desde que él se sienta en el banquillo. El técnico afirmó que la primera parte había sido una lección para su equipo y tendremos que esperar hasta el 3 de marzo para comprobar si la han aprendido de verdad. Con Raphinha ejerciendo de capitán dentro y fuera del terreno de juego parece más fácil que así sea.