Barça

Laporta deja al Barça en manos de un amigo fiel

Rafael Yuste se convierte en el presidente interino el día que comienza oficialmente la carrera electoral

09/02/2026

BarcelonaLos trabajadores más veteranos del Barça recuerdan perfectamente el jueves 13 de febrero del 2003. El día anterior, Joan Gaspart había anunciado su dimisión como presidente, poniendo punto y final a una gestión nefasta que dejó al club al borde del abismo. Como marcan los estatutos, el vicepresidente primero, Enric Reyna, asumió la presidencia blaugrana. En ese momento ya se hacían visitas al Camp Nou y, por sorpresa de los guías, cuando entraron en el palco se encontraron con que ya había colgado la placa con el nombre del nuevo dirigente del club. Reyna no esperó ni 24 horas a dejar claro que allí mandaba él.

Este lunes, con la dimisión de Joan Laporta, el club tendrá un nuevo presidente. Pero no está previsto que su nombre figure en ninguna placa de mármol en la zona noble del estadio. Rafael Yuste asume el mando del Barça el mismo día que comienza oficialmente el proceso electoral. Hombre de la máxima confianza de Laporta, será el cargo más importante de la junta provisional que gestionará el Barça hasta final de temporada y, en su caso, el encargado de levantar algún trofeo. Y es que el ganador de los comicios –aunque sea Laporta– no tomará posesión del cargo hasta el próximo 1 de julio. Mientras, los documentos los firmará Yuste. Con carácter interino pero plenipotenciario.

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Un amigo de instituto de Joan Laporta

Rafael Yuste, nacido en Barcelona en 1962, es experto en comercio internacional y socio fundador de Aqipa Iberia, empresa filial de Aqipa GmbH Austria. Su relación con Joan Laporta comienza en el instituto, y desde entonces forma parte de su núcleo duro. El acto del domingo en el palco, en el que se pusieron mutuamente las Insignias de Oro del Barça por los 50 años de antigüedad como socios culés, lo reafirmó. Una amistad que va más allá, hasta el punto de participar en negocios conjuntos, aunque uno de ellos, como el caso Reus, haya terminado en un proceso judicial, que todavía está abierto, por presunta estafa.

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A Yuste, que es de ademán tranquilo y apacible, le gusta ir vestido con americana y corbata y se preocupa por su imagen pública. Prefiere ser discreto y no es amante de soltar a grandes titulares cuando habla en los medios de comunicación, una lección que aprendió de Txiki Begiristain. Se siente cómodo manteniendo un perfil bajo de puertas afuera. Por eso, pocos lo relacionan con el boxeo, el deporte que tanto le gustaba a su padre y que practica cuando tiene algún agujero libre en la agenda.

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En el 2005 entró en la junta azulgrana cuando Laporta sufrió el primer éxodo de directivos –plegaron, entre otros, Sandro Rosell y Josep Maria Bartomeu–. En 2008, tras una nueva fuga en masa, Yuste se convirtió en vicepresidente deportivo, cargo que ha mantenido en esta segunda etapa del laportismo.

El peso de Yuste, erosionado desde la salida de Xavi Hernández

Sin embargo, su peso se vio erosionado con la salida de Xavi Hernández. Yuste, que estableció buena amistad con el centrocampista egarense cuando todavía era jugador, fue de los que más remó para que Xavi se convirtiera en el entrenador azulgrana. También era de los que defendían que siguiera. Con la despedida, Yuste perdía fuerza a la dirección deportiva al tiempo que Joan Soler, directivo responsable del filial, hacía oposiciones para ocupar su puesto. Precisamente, hace un año, Yuste estuvo a punto de saltar del barco porque recibió una propuesta para convertirse en el nuevo CEO del Al Nassr saudí. La declinó por incompatibilidades con su empresa, aunque siga siendo una opción sobre la mesa. Pero estar en el Barça pesa más. Sobre todo, con un cargo tan goloso. "Es donde hay más bacalao", ha reconocido en círculos íntimos.

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A derecha ley, Joan Laporta podía esperar todavía unos días a presentar su dimisión. Pero el abogado barcelonés ya anunció la semana pasada que renunciaría al cargo enseguida para centrarse en una campaña electoral que él dirigirá. Con Laporta renunciarán también un máximo de dos tercios de la actual junta. Así, no deberá crearse la comisión gestora y Yuste asumirá el timón del club, acompañado por Josep Cubells, actual secretario, que pasará a ser el vicepresidente primero. Todo acabará de perfilarse en la reunión de este lunes, donde se prevé que Miquel Camps, Alfons Castro y Xavier Barbany sean algunos de los directivos que seguirán hasta el final de temporada. El día 1 de julio estarán obligados a dimitir, aunque si Laporta gana los comicios, los podrá readmitir a la nueva junta con el único asterisco que tendrán que ser ratificados en la próxima asamblea ordinaria de octubre.

La elección de los nombres que seguirán en el Barça no es en vano. Los estatutos establecen que esta junta, aunque sea provisional, "mantiene sus funciones". Por tanto, puede operar con normalidad. Para Laporta es importante que sea así, ya que en caso de derrota necesita a gente de la máxima confianza a quien no les tiemble el pulso a la hora de tomar decisiones. En cualquier caso, y aunque Laporta haga buenos los pronósticos y sea reelegido, de Yuste y compañía dependerá el cierre de cuentas que el laportismo necesita que sean en color verde. También, la hipotética convocatoria de una asamblea extraordinaria que sirva para ratificar el acuerdo para la construcción de dos proyectos inmobiliarios en Emiratos Árabes y, así, hacer computar los ingresos en el balance de esta temporada y llegar a la tan ansiada regla 1:1 en materia de fichajes. Quizá de puertas afuera Yuste querrá mantener el perfil bajo, pero en los despachos tendrá que arremangarse.

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