Barça

El mérito de Hansi Flick y la consagración de una generación dorada

Los azulgranas ganan el 29º título de Liga, el segundo consecutivo de la era Flick

11/05/2026

BarcelonaCampeones de Liga en el terreno de juego. Y por primera vez en la historia, en un clásico contra el Real Madrid. El guion soñado para el aficionado del Barça se ha cumplido. Es la 29ª Liga del club, la segunda seguida de Hansi Flick, justo el día que moría su padre. El técnico decidió quedarse en el banquillo en un partido clave. Un ejemplo para el vestuario y una nueva evidencia del acierto de Joan Laporta a la hora de darle el mando del primer equipo culé. Al equipo le han sobrado tres jornadas.

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Dicen que todo va bien si acaba bien. La buena racha final, la implicación de los jugadores y sobreponerse a múltiples lesiones ha dado un plus extra al triunfo. Pero lo cierto es que el inicio de temporada generó alguna duda. "Al principio no fue fácil, pero nos recuperamos", admitía el capitán Ronald Araujo. A los equipos campeones siempre se les acusa de autocomplacencia cuando comienzan el curso con registros peores que el año anterior. Especialmente, si se completó con un triplete estatal.

Un inicio con dudas

Los primeros meses del segundo año de Flick fueron difíciles, llenos de dudas. Comenzaban con el enésimo verano low cost por los problemas no resueltos con el fair play financiero, que suponían tener que renunciar al fichaje de Nico Williams —que prácticamente estaba hecho— y acababan con la salida de Iñigo Martínez a una semana de empezar la competición. Continuaban con una pretemporada marcada por los problemas en una gira asiática que estuvo a punto de cancelarse y seguían con interferencias en el vestuario entre lo que quería el entrenador y lo que decidían algunos miembros de la comisión deportiva. La incertidumbre sobre la reapertura del Camp Nou, los tres partidos en el Johan Cruyff y las dudas a domicilio (victoria agónica contra el Levante, empate en Vallecas y desmoronamiento en Sevilla) no invitaban al optimismo. "Hemos tenido momentos buenos y momentos malos. Pero este equipo, por carácter, se ha levantado", apuntaba Raphinha.

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Nunca se sabrá qué habría pasado si Vinícius no hubiera hecho aquella pataleta de niño malcriado en el Bernabéu, el día que el Real Madrid ganaba el clásico de la primera vuelta (2-1), cortaba una racha de cuatro clásicos perdiendo y se situaba líder con cinco puntos de ventaja. Los blancos, con un entrenador nuevo —Xabi Alonso—, iniciaban un proyecto que tenía buena pinta hasta que el brasileño hizo evidente a ojos de todo el mundo que el técnico no tenía el control del vestuario. Florentino, el presidente plenipotenciario, dio la razón a los jugadores y allí comenzó una bajada futbolística que acabó con Alonso en la calle —después de perder la Supercopa, precisamente contra el Barça— y la llegada de urgencia de un Álvaro Arbeloa que no solo se ha quedado en blanco, sino que ha empeorado los registros de su predecesor. Los conflictos internos, la división entre los futbolistas y la pelea a puñetazos entre Tchouaméni y Valverde que acababa con este último en el hospital eran la gota que colmaba el vaso.

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Pero sería injusto decir que el Barça ha ganado la Liga porque el Madrid ha dimitido. De entrada, porque la ha ganado en las narices del rival. Pero además, uno de los grandes méritos del equipo ha sido el de sobreponerse a una plaga de lesiones que ha hecho estragos. Hasta 20, ha sufrido. Y a pesar de todo, la buena gestión del entrenador y la predisposición de los futbolistas que en condiciones normales estarían en un segundo plano han permitido a los azulgranas ser los más regulares en la competición doméstica, sobre todo en casa, donde han ganado los 17 partidos disputados. La última derrota fue en Montilivi, con polémica arbitral. Desde entonces, 10 triunfos seguidos, con 25 goles a favor y únicamente seis en contra. De momento, son 91 goles marcados en total y 31 en contra, unas cifras bastante similares a las de hace un año en la jornada 35 (96-36).

Un Barça imperturbable en la Liga

Nada ha perturbado al Barça en el torneo de la regularidad. Ni las elecciones, ni la reapertura por fases del Camp Nou, ni el ruido que venía desde Madrid por la controversia arbitral, ni la lesión final de Lamine Yamal, ni las dos lesiones de Raphinha, el capitán sin brazalete, o la recaída de Gavi, que pasaba por quirófano por una lesión en la rodilla con afectación al menisco. Los jóvenes de la casa han seguido tirando del carro, dando al equipo un plus de motivación que no se puede pagar con dinero, con un Pedri imperial en el medio del campo aunque no estuviera al cien por cien durante toda la temporada, el paso adelante de Gerard Martín en defensa, el olfato ofensivo de Fermín en ataque, la apuesta arriesgada, pero que ha dado buen resultado de repescar a Cancelo en el mercado de invierno, el acierto en el fichaje del portero Joan García —que ganará el Zamora—, o el comodín de Eric García, capaz de hacer todos los papeles de la baraja.

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Con todo, el nombre propio, una vez más, ha sido el de Lamine Yamal, con 16 goles y 11 asistencias. El extremo de Rocafonda solo tiene 18 años y ya ha superado el centenar de partidos como azulgrana. Y eso que también se ha perdido partidos por dos lesiones, una pubalgia y una rotura en el muslo. Cuando ha estado sano, ha hecho todavía más magia con el balón en los pies y ha demostrado que la exhibición de la temporada pasada no fue pasajera. Goles y asistencias que han compensado la bajada de un Lewandowski que, ley de vida, nota el desgaste físico, pero que sigue dejando chispas de calidad como el gol en Pamplona, el sábado. El día del Betis, si no hay un giro de guion, se despedirá del Camp Nou para dejar paso a nuevos talentos que, después de demostrar que este Barça reina en las competiciones estatales, buscará el próximo curso reinar también en Europa.