Más motivos para dejar a Gordon y Rodri boquiabiertos
Solo los trucos de Lamine Yamal eclipsan el partidazo de Pedri en el Ali Sami Yen
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BarcelonaExcelente. Diez de diez. Es muy difícil, casi imposible, que el Barça pueda empezar una temporada mejor. Expectativas superadas. El equipo de Hansi Flick completó la primera decena de enfrentamientos oficiales ganados de forma consecutiva (ocho de Liga y dos de Champions) con un triunfo en el campo del Galatasaray que exigió reacción a un inicio dubitativo (1-4). Ahora el calendario se complica, con tres partidos que pondrán a prueba la contundente opinión de Joan Laporta, que aseguró sin rodeos que el conjunto que preside practica "el mejor fútbol" del mundo. El Betis este sábado, el PSG el próximo martes y el Real Madrid el próximo 25 de octubre estarán encantados de poner agua al vino que hace semanas que el barcelonismo degusta cada vez que se sienta a ver jugar a Lamine Yamal y compañía.
Poniendo el foco en el duelo de este martes, solo el doblete de asistencias de gol (la segunda, precedida con un regate de nuevo cuño) del delantero de Rocafonda eclipsó el recital de Pedri González para silenciar el infierno turco. El de Tegueste fue el futbolista en el que el Barça se apoyó para remontar el tanto inicial de Batrakov y alejar los fantasmas del primer pinchazo de la temporada. Si bien pidió el cambio en el minuto 70 a causa de una molestia estomacal que él mismo confesó, fue el segundo jugador que más pases completó de los 32 que pisaron el césped. Hizo 69, de las cuales dos sirvieron para generar oportunidades de gol. Pero lo más importante no se mide en estadísticas: fue el faro azulgrana en la zona de tres cuartos, allí donde se estrechan los espacios y se cocinan los goles de los equipos que, como el conjunto de Flick, suelen encontrarse con bloques bajos.
En 2022, precisamente en el Ali Sami Yen de Estambul, Pedri se presentó al mundo como un centrocampista capaz de detener el tiempo. Marcó un gol muy recordado después de hacer caer a dos defensas dentro del área con dos fintas elegantísimas. Cuatro años y pico más tarde, volvió a embrujar a los rivales en cada presión e hizo jugar a sus compañeros con entregas que a menudo solo él puede ejecutar. Uno de los más beneficiados de su visión de juego es Anthony Gordon, que ha pasado de elogiarlo como rival –"Ver cómo mantiene el balón es un aprendizaje para mí", dijo el inglés sobre el canario hace un año– a disfrutarlo de cerca. "He hecho muchos desmarques en mi carrera que nadie ha visto, pero ahora tengo a Pedri, que lo ve absolutamente todo", insistió Gordon en una entrevista reciente, lo que le ha valido alguna crítica en Inglaterra. Sea como sea, el ex del Newcastle ha vuelto del parón con el olfato afinado. Acumula dos duelos consecutivos viendo puerta.
Una competencia feroz
Otro compañero admirado con los movimientos de Pedri es Rodrigo Hernández. Hace unos días, en el marco del Barça-Getafe, las cámaras volvieron a pillar al madrileño haciendo comentarios en el banquillo. "¡Qué jugador!", exclamó. En Estambul, el ex del City fue titular y aportó todo su arsenal de recursos de mediocentro dominante para hacer brillar especialmente al canario, que tiene más gasolina para generar peligro en ataque porque sabe que, en defensa, hay quien le cubre las espaldas. En este sentido, contra el Galatasaray, Rodri sumó un total de siete recuperaciones y, con 113 pases, fue el jugador que más veces contactó con el balón durante los 90 minutos. La dupla Rodri-Pedri, poco explotada durante el último Mundial, es una garantía en el control del juego, tal como demuestra el dato de posesión favorable (65%) de la visita a Estambul.
Si no se constipa, esta pareja en la medular azulgrana está llamada a dejar pocas migajas a otros centrocampistas de la plantilla barcelonista como Marc Bernal, Pablo Gavi y Frenkie de Jong. Flick ha hecho participar al berguedano en todos los partidos, aunque no le selecciona como titular desde finales de agosto. Menos ha jugado el andaluz, titular solo en dos ocasiones y suplente sin participación en tres de los ocho partidos en los que ha estado disponible. Todo ello sin que De Jong, todavía lesionado, se haya sumado a los planes del entrenador, que se lo empieza a imaginar más de central que de mediocentro. El motivo: la competencia que le ha crecido alrededor.