"No podemos poner al socio del Barça dentro de una jaula"

El club azulgrana busca soluciones para frenar el incivismo de los aficionados rivales en el Camp Nou

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Aficionados del Eintracht de Frankfurt en las gradas del Spotify Camp Nou durante el partido de la Liga de Campeones contra el FC Barcelona.
03/11/2026 - 07:02 h

BarcelonaA mitad del partido de Champions entre el Barça y el Feyenoord, un aficionado neerlandés con evidentes signos de embriaguez orinó dentro de un vaso y decidió lanzarlo hacia adelante, a la zona donde había seguidores azulgranas. Solo tuvo que hacerlo pasar por encima de una valla de metacrilato de unos tres metros de altura. La denuncia, que hace al ARA un socio a quien le faltó muy poco para que le salpicaran, no es un hecho aislado. Ni de un único seguidor ni de un único partido. Ya hace muchos años que los abonados azulgranas denuncian unos problemas de incivismo que el club intentará resolver –al menos parcialmente– una vez hayan terminado las obras de remodelación del Camp Nou.

Es un mal histórico que tiene que ver, en parte, con la normativa de la UEFA para la afición rival. En las competiciones europeas, este organismo obliga a que un 5% de la capacidad del estadio se destine a los seguidores visitantes, con entradas a precios asequibles. En el estadio azulgrana son 3.000 con el aforo actual, y la cifra aumentará a 5.000 cuando se hayan terminado las obras. La gran mayoría no desaprovechan la oportunidad de visitar Barcelona y el Camp Nou cuando el azar empareja a su club con el Barça en la Champions. Fue contra el Feyenoord, a mediados de septiembre, y también este martes (21 h, Movistar) con el Aston Villa, y en diciembre contra el Manchester City.

Desde siempre, el Barça sitúa a estos seguidores en la parte alta del Camp Nou. "Es injusto decir que todo el mundo lo hace mal. La mayoría se comporta. Pero hay unos cuantos que no y siempre acaban habiendo quejas", admiten desde las oficinas del club. Piden a la directiva que reubique a la afición rival para evitar este lanzamiento de objetos u otras actitudes inapropiadas. Sin embargo, el Barça no lo hará y busca alternativas, que pasan desde una red gigante a un techo enrejado, similar al que hay en muchos patios de escuela para evitar que los balones vayan a la calle.

Si el Barça mantiene a la afición rival en lo más alto es por cuestiones monetarias. Habiendo tope de precios, prefiere hacer caja con las localidades más cercanas al césped y dejar las de menos valor para los forasteros. Por norma, en el Camp Nou no se puede vender alcohol. Lo que ocurre es que muchos llegan allí, como se dice vulgarmente, llevando más encima que en los pies. Los Mossos hacen un primer filtro en los accesos, pero aparte de los casos flagrantes, poco más pueden hacer excepto revisar que nadie lleve objetos peligrosos cuando entra al estadio.

Lo que sucede en Barcelona no es exclusivo. En muchos otros estadios sucede casi lo mismo. La diferencia es que el Barça se resigna a tener un espacio fijo, cerrado de manera permanente, para minimizar este incivismo. "No podemos poner al socio dentro de una jaula", razonan desde Aristides Maillol, para justificar que el espacio de la afición rival se amplíe o disminuya en función del partido. Con las obras terminadas, y ya con la afición en la 3a gradería, en un duelo de Champions el espacio rival empezará detrás de la portería y se alargará hasta casi el medio del campo. Pero en la Liga, con 200 o 300 seguidores visitantes a lo sumo, basta con un espacio pequeño en uno de los goles. El resto de asientos, o bien para los abonados o para la venta en taquillas a precio normal.

Un mástil del tamaño de un velero de competición

Por tanto, hay que buscar medidas adicionales. Una medida sería una rejilla que haga de techo. Pero la que parece más atractiva para los responsables del Espai Barça es la instalación de una red que pueda elevarse para evitar el temido lanzamiento de objetos. Ahora bien, esto se tiene que montar y desmontar en cada partido, y no es fácil porque, según los primeros cálculos, serían necesarios postes de dieciséis metros de altura. Más o menos, del tamaño de los veleros de competición. "Tenemos que pensar cómo hacerlo posible en cuestión de horas", sostienen en el club. De momento, ya han recibido las primeras muestras de cómo sería esta rejilla, hecha de acero fino y relativamente ligero de peso, que en total ocuparían 2.000 metros cuadrados.

En paralelo, el Barça dispondrá en el Camp Nou de un total de 700 cámaras, de las cuales 420 serían de seguridad. Servirán para detectar comportamientos incívicos y poder identificar a sus autores. Las imágenes estarán a disposición de los Mossos y, posteriormente, será el club, la UEFA o la justicia ordinaria quien le aplique el castigo correspondiente. "Podemos aplicar muchas medidas, pero necesitamos la coordinación de todos para ser más estrictos con estos comportamientos. Si no, quizás llega un día en que no podemos admitir a la afición rival", avisan en el club.

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