La sorprendente solución a un mal endémico del nuevo Camp Nou
El Barça no podrá arreglar los problemas de visibilidad hasta que la tecnología permita hacer desaparecer las vallas de publicidad
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BarcelonaSi alguien quiere ir el domingo a ver el clásico y todavía no tiene entrada, que sepa que tendrá que pagar como mínimo 1.000 euros para conseguir alguna. Después de agotarse las primeras que se comercializaron, el Barça ha puesto a la venta un segundo paquete de localidades en diferentes zonas del Camp Nou. Las más baratas cuestan 1.109 euros en la parte baja del gol, detrás de la portería. Pero tienen un asterisco: son de visibilidad reducida. Una parte del terreno de juego queda tapado por culpa de las vallas de publicidad.
Estos problemas de visibilidad de la primera gradería del estadio son endémicos. El año 1994 el club, bajo la presidencia de Josep Lluís Núñez, hizo una gran reforma para hundir unos metros el césped, eliminar el foso y así ganar algunos asientos en la parte baja del Camp Nou. Pero había una cosa con la que nadie había contado: las vallas de publicidad estática. Así que las instalaron, las primeras filas se quedaban sin ver una parte del terreno de juego. Y el problema se agravaba detrás de las porterías, ya que afectaba directamente a la acción más decisiva del fútbol: los goles. Tres décadas después y con una reforma de por medio, el problema se mantiene, pendiente de que las nuevas tecnologías lo resuelvan en un futuro indeterminado.
El primer proyecto de remodelación del Camp Nou preveía, precisamente, una modificación radical en la primera grada para mejorar su inclinación. Pero la junta de Joan Laporta rehízo los planos en 2021 argumentando que se perdían muchos asientos en la parte baja del estadio y que no querían "enviar a 12.000 abonados a la tercera grada". En líneas generales, la decisión fue aplaudida por la masa social, a pesar de que tenía dos contrapartidas: que prácticamente no se podrían corregir estos problemas de visibilidad en la parte baja del estadio y, también, que se disparaba el coste del proyecto, ya que se tenía que hacer nueva toda la grada superior.
"Las mejoras que pudimos hacer son mínimas, y no podíamos resolver la visibilidad de los goles", apunta una voz autorizada del Espai Barça, señalando que estaban muy condicionados por la segunda grada, una obra que está protegida por el Ayuntamiento y que, por lo tanto, no se podía tocar. "Núñez forzó tanto que no teníamos margen", añaden. Se refieren a la posibilidad de bajar un metro adicional el césped, propuesta que se tuvo que descartar enseguida porque, en caso de haberlo hecho, entonces habrían sido las localidades del córner de la segunda grada las que se habrían quedado sin ver parte de lo que sucede en el campo.
400 asientos huérfanos en el Camp Nou
De esta manera, hay 400 asientos que quedan huérfanos y que no se comercializan habitualmente, exceptuando días grandes como un clásico, en los que la demanda es tan elevada que también se ponen a la venta. En el Barça matizan que el conflicto está en los dos goles, pero en el sur, donde ahora está el espacio de animación, los asientos de delante de todo se ocupan igual porque los integrantes de este espacio tienen la costumbre de ver el partido de pie.
"Todo esto lo arreglará la tecnología", aseguran fuentes azulgranas. Y es que, de la misma manera que ya se utilizan recursos digitales en las imágenes en directo, el proyecto de futuro es que toda la publicidad de los campos también se genere por ordenador. "En el futuro, la U televisiva desaparecerá. Podríamos haber no instalado los asientos, pero si no lo hacíamos ahora, más adelante no lo habríamos hecho", insisten en las oficinas, donde aseguran que, en el global de la reforma, la diferencia entre poner o no estas sillas era "mínima".
"Cuando se eliminen estas vallas, la visión será perfecta desde la fila cero. Y como estarán a ras de césped, serán localidades muy preciadas, lo más cerca posible de los jugadores. En un futuro las podremos comercializar a muy buen precio", indican en los despachos. Pero, ¿cuándo será eso? Es una duda que nadie se atreve a responder. "Quizás de aquí a un año, quizás de aquí a diez. No lo sabemos", admiten en el club. La decisión está en manos de las televisiones y de los clubes, cuando pacten implementar este sistema que, previamente, necesita una inversión inicial. El Barça tiene cierta prisa, aunque el resto de equipos, muy poca.