Cómo actuar ante una 'commotio cordis', la probable causa de la muerte de Jesús de Miguel

La rapidez en los primeros minutos, con reanimación cardiopulmonar y desfibrilación inmediata, es clave para aumentar la probabilidad de sobrevivir

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Los servicios de emergencia retirando a Jesús de Miguel del campo.
05/11/2026 - 07:02 h

Barcelona¿Qué se debe hacer ante una parada cardíaca? ¿Se actuó correctamente en el estadio del Tenerife? ¿Por qué no entró la ambulancia en el terreno de juego? Las trágicas consecuencias tras el choque entre Jesús de Miguel y Jesús Owono este lunes en el Heliodoro Rodríguez López han hecho salir a la luz diversos debates sobre cómo se debe actuar en los campos de fútbol ante una situación de emergencia.

“Médicamente, se debería tener un desfibrilador cerca para desfibrilar al paciente y comenzar con las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) de forma inmediata. Después, se debe trasladar al enfermo a un centro donde pueda recibir los cuidados cardiovasculares adecuados y necesarios”, explica al ARA Marta Sitges, directora del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínic de Barcelona. “La rapidez de la instalación de estas medidas es el predictor más importante de recuperación”, añade.

A falta de confirmación oficial, los primeros indicios apuntan a que De Miguel habría sufrido una commotio cordis, una enfermedad que consiste en un ritmo cardíaco anormal y una parada cardíaca justo después de recibir un golpe en el pecho. “Es muy extraño y muy poco frecuente”, confiesa la doctora Sitges. En los últimos treinta años, el Registro Nacional de commotio cordis de los Estados Unidos solo ha detectado 220 casos de personas que han muerto de esta enfermedad.

La Cleveland Clinic, un centro médico de los Estados Unidos, analiza esta enfermedad anormal que sufren algunos deportistas, especialmente en el béisbol o en el hockey, donde la pelota o el disco puede impactar a gran velocidad contra el pecho del jugador. Las probabilidades de sobrevivir a una commotio cordis son del 59%, pero siempre que haya una reanimación cardiopulmonar y una desfibrilación inmediata, explica el centro médico.

En el caso de Jesús de Miguel, la velocidad con la que la rodilla de Jesús Owono impactó contra el pecho del futbolista madrileño es lo que podría haber causado la commotio cordis. “Un puñetazo puede causar esta enfermedad, pero tiene que venir en un ángulo de 90 grados, a más de 60 kilómetros por hora y debería ocurrir justo en un momento concreto de tu ciclo cardíaco”, ejemplifica Cleveland Clinic, hecho que resume lo desafortunada que fue la acción.

La normativa española obliga a que haya una ambulancia de soporte vital básico en todos los campos de fútbol en los que se disputa un partido de fútbol de la Federación Española de Fútbol (RFEF). La Liga, además, añade a su reglamento que se debe habilitar una sala o enfermería, en la zona de vestuarios, con un botiquín de primeros auxilios y una camilla. En el Heliodoro Rodríguez López, sin embargo, la ambulancia no accedió al terreno de juego.

En cambio, durante el Albacete-Sabadell del pasado fin de semana, el vehículo sí entró en el césped para llevarse a Quadri Liameed, futbolista arlequinado, tras recibir una patada en la cabeza. Las investigaciones judiciales deberán determinar ahora si hubo negligencia médica o no en el momento más crítico para salvar la vida de De Miguel. “Se tendrá que valorar si la intervención o el defecto en la intervención médica pudo tener algún tipo de impacto en el resultado”, dice Marta Masip, vocal de la sección de derecho penal del Colegio de la Abogacía de Barcelona.

Otros riesgos en el fútbol

El fútbol es un deporte de contacto en el que a menudo se producen golpes entre futbolistas, entre otros, traumatismos craneoencefálicos. “Cuando hay una conmoción, lo primero es ver que el estado neurológico evolucione favorablemente, que no haya una lesión. Después, habría que intentar evitar que la persona reciba un segundo golpe a corto plazo porque, a pesar de que la mayoría de los traumatismos no crean ninguna lesión en las pruebas de imagen (escáner o resonancia), sí que tienen un impacto a escala microscópica funcional”, dice en el ARA Raúl Pelayo, neurólogo de la Guttmann. En los casos más graves, en los que hay una pérdida de conciencia, la persona debería estar entre 24 y 72 horas en vigilancia.

Por otra parte, existen los efectos derivados de tener múltiples conmociones cerebrales a lo largo de la vida. “Está relacionado con el riesgo de sufrir enfermedades neurológicas o un deterioro neurológico a largo plazo. Incluso, hay una enfermedad degenerativa concreta, la encefalopatía postraumática”, describe Pelayo. Precisamente, este verano el Como prohibió a los menores de diez años que jueguen en el conjunto italiano rematar con la cabeza durante los entrenamientos y los partidos para retrasar el tiempo durante el cual hay un contacto continuado de la cabeza con el balón.

La violencia en el deporte

La acción, además, también ha generado debates en torno a la violencia en el mundo del fútbol. A pesar de que Owono no pensaba que su acción pudiera comportar unas consecuencias tan graves, la dureza de la entrada ha levantado polémica. “Se ha de tener conciencia de que puedes hacer mucho daño con según qué jugada”, comenta Raúl Sánchez, que se quedó tetrapléjico después de recibir una patada por la espalda en un campo de fútbol. En su caso, sin embargo, fue sin el balón en juego y el agresor fue condenado a seis años de prisión. Una sentencia que creó jurisprudencia. “Dentro de un campo de fútbol, no vale todo con la excusa de decir que es una acción de juego”, explica.

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