Jesús de Miguel, un obrero del gol que hacía realidad su sueño
El delantero del Tenerife, casado y con una hija, era un especialista en conseguir ascensos de categoría
-
CAT -
ENG
BarcelonaEl sueño de Jesús de Miguel Alameda era ser futbolista profesional. Y después de muchos años trabajando duro, por fin lo había conseguido. La muerte del delantero del Tenerifeha conmocionado al fútbol mundial y ha dejado con el corazón roto a los amigos que había hecho en ciudades como Castellón, Salamanca y, especialmente, Madrid.
Nacido en Madrid el 21 de septiembre de 1996, De Miguel vio cómo en diferentes escuelas de fútbol y academias de clubes conocidos de Madrid no le querían cuando de pequeño iba a hacer pruebas. Su camino hasta el fútbol profesional fue complicado: tuvo que dar muchas vueltas por campos de tierra y césped sintético de casi todos los barrios de la capital española. De Miguel empezó en el modesto CDE Lugo de Fuenlabrada, de donde pasó al fútbol base del Leganés, donde llegó al filial. Pero el club no le dio la oportunidad en el primer equipo, así que se marchó al Club de Fútbol Internacional de Madrid de Tercera, un club del norte de la capital española de nueva creación que tenía un proyecto ambicioso. De hecho, con este equipo consiguió el primero de sus numerosos ascensos, en este caso a Segunda B. Un ascenso que logró en el estadio donde ha perdido la vida, el Heliodoro Rodríguez López, contra el filial del Tenerife.
Especialista en ascensos
De Miguel inició un peregrinaje por clubes que querían ascender de categoría. En 2018 se marchó al Fuenlabrada, que quería ascender a Segunda, pero lo cedieron a la Unión Adarve. En 2019 fichó por el Navalcarnero y llegó un nuevo ascenso a Segunda B, en el cual él marcó el gol clave. En 2021 dejó Madrid al ser reclutado por el Unionistas de Salamanca, un club propiedad de los socios de la ciudad castellana en el que se convirtió en uno de los héroes de una afición que valoraba su carácter combativo. Sus goles en Salamanca llamaron la atención de todo un histórico como el Castellón, que lo fichó en enero de 2023 en el mercado de invierno. Jugó tres años con el equipo orellut y consiguió el tan deseado ascenso a Segunda División en 2024. Con 29 años, De Miguel pudo por fin debutar en el fútbol profesional en Segunda con el Castellón, donde marcó 25 goles.
En 2025, Demi, como era conocido por los amigos, dejó el club orellut y aceptó volver a una categoría inferior, la Primera RFEF, al recibir una oferta de otro club histórico como es el Tenerife, que había sufrido un descenso traumático. Casado y con una hija, De Miguel entendió que con 30 años era una gran oportunidad, por la calidad de vida en Santa Cruz de Tenerife, el sueldo y la masa social de la entidad. Y fue un acierto. Compartiendo delantera con el catalán Enric Gallego, De Miguel se convirtió en uno de los jugadores clave en el ascenso a Segunda. Esta temporada no acababa de jugar mucho por culpa de unos problemas de pubalgia que hacía años que sufría.
Aunque algunos entrenadores le habían sugerido jugar en otras posiciones aprovechando que era alto y fuerte –medía 1,89 metros–, él siempre insistió en ser delantero. Le gustaba marcar goles, y se había convertido en un rival temible que sabía poner el cuerpo para cazar centros. En Tenerife vivía el sueño de ser profesional, jugando contra clubes históricos y en un estadio grande. Un sueño para el cual había trabajado duro persiguiendo balones en campos de barrio de Madrid cuando era joven.