El árbitro del derbi madrileño, en el punto de mira: Mourinho moja pan en la apuesta fallida del comité
Ortiz Arias se expone a ser apartado durante las próximas dos jornadas, cuando vuelva la Liga
La actuación de Miguel Ángel Ortiz Arias en el derbi madrileño traerá cola. La elección de un árbitro nacido en Madrid para dirigir el duelo entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid era una apuesta del Comité de Árbitros con el objetivo de validar la eliminación del criterio de territorialidad.
Los precedentes del andaluz José Luis Munuera Montero en el Sevilla-Betis y del catalán Víctor Garcia Verdura en el Espanyol-Barça animaron al comité designador, sin tener en cuenta las implicaciones de una decisión como esta en un partido de alto riesgo.
El colegiado intentó aplicar su hoja de ruta habitual: pitar pocas faltas y ahorrarse tarjetas para dar fluidez al juego. Pero fue incapaz de adaptarse a la intensidad de los protagonistas y, cuando quiso domesticar el partido, ya era demasiado tarde.
Las tres polémicas que sacudieron el Atlético de Madrid-Real Madrid
La primera polémica llegó en el minuto 38: Cuti Romero clavó los tacos en la pierna de Jude Bellingham, pero el árbitro consideró que quien merecía la tarjeta amarilla era el inglés. El VAR se acogió a la confusión de identidad para enviar a su compañero al monitor. Aunque la UEFA declaró públicamente que este supuesto no permitía al VAR entrar en escena, el Comité de Árbitros español comunicó a los árbitros específicos de videoarbitraje que, si la infracción de dos jugadores rivales se producía de manera simultánea y el colegiado se equivocaba en la identificación del infractor, estaban obligados a intervenir. La amarilla a Bellingham fue retirada y el pisotón del argentino del Atlético se resolvió con una amarilla, una amonestación muy interpretable, rozando la expulsión.
La segunda acción comprometida fue en el minuto 44, cuando Kang In Lee impactó con la suela de la bota por encima del tobillo de Fede Valverde. La directriz del CTA es clara: si el punto de impacto es en la articulación o por encima, se cataloga como juego brusco grave y, por lo tanto, es motivo de expulsión. Ortiz Arias solo pitó falta y Daniel Jesús Trujillo Suárez, desde la sala VOR, no tuvo la agilidad necesaria para recomendar la revisión, porque el mismo equipo colchonero puso rápidamente el balón en juego.
El colegiado madrileño sí que acertó detectando el agarre de Dean Huijsen a Giuliano Simeone, pero fue incapaz de expulsar al madridista en una acción fácil de resolver. Cuando un defensa impide una ocasión manifiesta de gol mediante una falta dentro del área, la sanción disciplinaria se rebaja, excepto si no tiene intención de disputar el balón. En este caso, al tratarse de un agarre, el color de la tarjeta tenía que ser el rojo, y el VAR tuvo que rescatar al árbitro.
Mourinho aprovecha las debilidades del colectivo arbitral para disparar con bala
El entrenador del Real Madrid compareció ante los medios de comunicación con el objetivo de poner la diana sobre Ortiz Arias, a quien calificó de "pobre árbitro que solo ha pitado partidos pequeñitos". Además, cuestionó que tuviera 41 años y no fuera internacional.
La decisión de designar a un colegiado sin escarapela FIFA también sorprendió al colectivo arbitral, que veía este partido como un escaparate para potenciar el arbitraje nacional, que ahora pasa por momentos de dificultad. Una situación que también se refleja en la escasa participación de Alejandro Hernández Hernández en el Mundial, donde solo pitó un partido, el Brasil-Haití.
El preparador portugués también recordó con sorna "el gran historial" de Trujillo Suárez, el árbitro de VAR. El tinerfeño se mostró irregular, combinando aciertos y errores, una tónica habitual de este inicio de Liga que sigue la línea de la temporada pasada, sin que se perciban brotes verdes.