La era del chip llega al Mundial: Croacia queda eliminada por culpa de la tecnología
El sensor que porta el balón detecta un toque de balón que no se vio en directo, en una jugada clave del partido contra Portugal
Barcelona"El árbitro no nos ha dado el gol a pesar de que decía que según él, era legal", se quejaba el croata Martin Baturina. Era el último minuto del partido Portugal-Croacia y los portugueses ganaban por 2-1. Un centro lateral croata llegó dentro del área y después de un rebote, Gvardiol marcó el 2-2. El árbitro, el noruego Espen Eskas, dio gol, pero rápidamente fue avisado de que quizás existía un fuera de juego. "Nos ha dicho que el sensor del balón decía que existía un contacto", se quejaba Baturina. Y así era. El centro lo había peinado ligeramente Igor Matanovic, provocando un contacto casi invisible al ojo humano que convertía un centro aparentemente legal en fuera de juego.
"No hay debate. La tecnología demuestra que existía contacto. No admite discusión, la ciencia nos ayuda", decía el catalán Robert Martínez al final del partido. Los croatas no lo veían así. "No desvía el balón. No ves que afecte la trayectoria. Ves las imágenes y no ves que la toque. ¿Cómo puedes anular un gol legal por una acción en la que un cabello toca el balón", se quejaba el croata Petar Susic. Igor Matanovic, el hombre que había tocado el balón, admitiría que "sinceramente, creo que he sentido un ligero contacto con el cabello. Le he preguntado al árbitro, no estaba muy seguro de haberla tocado. Me ha dicho que había un toque sutil en el balón y que era fuera de juego".
Si los árbitros decidieron modificar su decisión fue porque les llegó un aviso. El balón del Mundial tiene este año un sensor de movimiento, un chip instalado dentro de uno de sus cuatro paneles, que recopila información detallada de cada contacto con el balón y lo envía de manera inmediata al VAR. Con esta tecnología, se puede saber el momento en que hay un toque, lo que ayuda a decidir jugadas de fuera de juego, como el gol anulado a Josko Gvardiol.
La imagen que se ofreció en la transmisión de TV y que la FIFA ha colgado en las redes permite ver una línea plana con un pequeño movimiento en el momento del contacto. "Los sensores IMU alojados dentro del balón Trionda son capaces de detectar cualquier contacto leve, mostrado a los espectadores en la transmisión como un 'gráfico de latido cardíaco'" ha comunicado el ente organizador del torneo. El sistema utiliza 16 cámaras específicas para seguir las posiciones del balón y de los jugadores, en general 50 veces por segundo. En cada fotograma se recopilan 29 puntos de datos por jugador, que incluyen todas las partes del cuerpo que se tienen en cuenta para señalar un fuera de juego.
Según la FIFA, este sensor captura datos 500 veces por segundo, y registra los movimientos precisos del balón en tres dimensiones, para ver si hay alteración de la dirección o la velocidad, para poder tener claro si se ha producido o no un contacto.
Este es el segundo mundial con un balón con chip. En Qatar ya llevaba uno, hace cuatro años, y ya tuvo protagonismo en el partido Portugal-Uruguay, cuando Cristiano Ronaldo celebró un gol tras un centro de su compañero Bruno Fernandes. Gracias al chip, la FIFA determinó que Cristiano no había tocado el balón y le dio el gol a Bruno Fernandes. Ahora ha actuado de nuevo, en este caso para dar una alegría a Cristiano Ronaldo.