Algunos comentarios sobre las retransmisiones del Mundial

La realización del Mundial es impecable. Ojalá siempre fuera así. No hay repeticiones mientras el partido está en juego. Aprovechan los momentos de parada para repetir los goles, las buenas ocasiones, las jugadas espectaculares o las acciones polémicas. Partidos de fútbol bien retransmitidos con una singularidad: la aparición casi sagrada de Gianni Infantino. En un buen puñado de partidos, al minuto diez de cada parte, el presidente de la FIFA aparece en el palco, en plano centrado y ligero contrapicado. Como un emperador romano observando su fiesta. La consigna para los realizadores es muy clara. Ni Leni Riefenstahl era tan explícita ni tenía órdenes tan obvias a la hora de subrayar quién tiene el poder.

Las narraciones son el hecho diferencial. En DAZN, los partidos importantes los hace Miguel Ángel Román con una buena voz y un estilo sobrio y a la vez coloquial. Le acompaña a menudo el comentarista de la plataforma Alberto Edjogo, sin duda el analista por excelencia del Mundial tanto en la capacidad de comunicar como de explicar el fútbol. El resto de comentaristas de la plataforma, bregados en el oficio, demuestran un gran conocimiento de los cromos de los países y del talante futbolístico de cada selección. Es lógico que una cadena de pago tenga los mejores expertos.

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Los partidos más importantes y los de España que también ofrece Televisión Española recaen en Juan Carlos Rivero en La1. Un clásico de la cadena, donde incluso sus confusiones ya forman parte de la marca de la casa. Querría ser José Ángel de la Casa, pero sus lapsus ya parecen un entretenimiento extra para la audiencia, un juego añadido para descubrir el fiasco de la jornada. Rivero, dicho sea de paso, ha optado por reírse de sí mismo, pero hay errores que hielan la sonrisa. En el España-Portugal de este lunes le cambió el nombre al portero portugués Diogo Costa y lo bautizó como Diogo Jota, el futbolista del Liverpool que murió el año pasado en accidente de tráfico. Al lado de Rivero, todo fluye mejor cuando está Chapi Ferrer. El exazulgrana no tiene una gran capacidad de oratoria, pero sabe ponerse en la piel del jugador, del entrenador y del seguidor. Por otra parte, Ni Mario Suárez ni Vero Boquete salen de los tópicos y obviedades que podría decir cualquier aficionado al fútbol.

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Quien no acaba de encontrar el tono en este Mundial es la 2Cat. La apuesta por las retransmisiones en catalán es buena y razonable, pero parece que quieran hacer un planteamiento insólito para justificarlo. Joan Carles Garcia y Albert Font como narradores son correctos, igual que las aportaciones de Marc Brau. Pero a veces el cuidado por el catalán es poco pulido y fallan algunos pronombres débiles. La historia del fútbol en catalán ha dejado muy alto el listón de la exigencia. Lluís Carreras es de los mejores comentaristas del Mundial, escogiendo frases y leyendo los partidos. También vale mucho la pena escuchar las aportaciones de la exjugadora Olga García. El problema es que el modelo patina.

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Hay días que son locutor y analista y otras jornadas se añaden Sergi Mas y Edu Mutante. Quieren hacer, en proporciones guardadas, lo que Alfons Arús hacía hace años con el Barça, pero no se salen con la suya. Pierden el tono, funcionan a trompicones y la retransmisión es irregular. Las imitaciones puestas con calzador de Mutante no pintan nada. Imita bien a Valdano, Salinas o Guardiola, pero en medio chirrían. Y los más jóvenes ya no saben quién es José María García. La retransmisión no ha decidido qué quiere ser. Ni hace suficiente gracia a los que quieren reír y expulsa a quienes buscan el rigor. El problema no es de Mutante, sino de quien ha decidido que, para diferenciarse del castellano, este debe ser el modelo en catalán.