Es para mearse de risa

El Barça puso el domingo el broche a una Liga fantástica de la manera más brillante. Nunca había pasado y 62.000 barcelonistas fueron testigos privilegiados. Confirmar y celebrar el campeonato en el Camp Nou con una victoria contra el Real Madrid es orgásmico. Pero hacerlo después del sainete que el vestuario blanco ha regalado los últimos días, con hostias, puntos de sutura, filtraciones y expedientes disciplinarios, eleva el clímax a niveles superlativos. Ni el culé más optimista se habría imaginado un desenlace como este. Hay para mearse de risa, como ya ha hecho Kylian Mbappé.

Hay que degustar el papel del delantero francés en todo el culebrón. Es puro caviar. La semana pasada, con Valdebebas en llamas, bajó la ventanilla de su coche deportivo para que los gráficos lo retrataran descojonándose con la boca abierta. Días atrás, presuntamente lesionado, había enervado al madridismo con una escapada romántica a Cerdeña retransmitida con luz y taquígrafos. Y para colmo, solo gesticuló a favor del club que le paga más de 30 millones anuales cuando sus compañeros ya perdían 2-0 en el Camp Nou. Amparado en unas molestias musculares que todo el mundo sabe que desaparecerán cuando se acerque el Mundial y el Madrid consuma las tres jornadas que le quedan en la Liga, el bueno de Kiki firmará un segundo año sin títulos mientras el PSG va camino de la segunda Champions seguida. La carcajada de Luis Enrique suena todavía más fuerte y maléfica.

Cargando
No hay anuncios

¿Y Vinícius? Hay quien lo pinta como el bueno de la película solo porque no se ha borrado de la basura de la temporada. Pero si hay un detonante de la destrucción que se ha autoadministrado el Madrid es el comportamiento del brasileño. Sus aspavientos en el clásico de ida al Bernabéu, del que el Barça salió con siete puntos de desventaja en la clasificación, dilapidaron la autoridad de Xabi Alonso y llevaron a Florentino Pérez a obsequiar al clan del vestuario con un cambio de entrenador. El elegido de urgencia fue Álvaro Arbeloa, que aún se ha quemado a más velocidad que el donostiarra. El exsoldado de Mourinho ha acabado convirtiéndose en un meme. En Barcelona los sombreros con forma de cono van por el camino de agotarse.

Cargando
No hay anuncios

La solución en el horizonte que cocina Florentino es volver a ensuciarlo todo precisamente con el entrenador portugués. Fortísima tufillo a naftalina para intentar discutir al Barça campeón más joven y desacomplejado que se ha visto. Como dicen en la capital española, puerta grande o enfermería. Mientras tanto, que nadie ni nada nos moleste la fiesta ni la resaca.