¡Mátame, camión!
El Real Madrid ha hecho las cosas tan rematadamente mal esta temporada que se verá abocado, en plan castigo divino, a recibir la última penitencia antes de que concluya: o hacer el pasillo al Barça o la posibilidad de que los culés celebren el título de Liga en su cara. Es elegir entre susto o muerte, vaya. Un mátame camión en toda regla.
Resultará curioso escuchar las tertulias deportivas la próxima semana con sesudos analistas, periodistas bufanderos, aficionados y ex jugadores optando por una de las dos opciones y ofreciendo argumentos sobre qué duele más o menos. Ya adelanto que la tesis de que hacer el pasillo es un acto de deportividad y no una humillación será una de las preferidas de los que elijan perder ante el Espanyol para no tener que ir al Spotify Camp Nou a ver cómo el Barça canta el alirón, bastándole con un empate en el caso de que sume tres puntos en Pamplona. Más curioso aún es que prácticamente nadie apueste a que el Madrid puede ganar en Cornellà y al equipo de Flick. No me extraña: se han ganado la desconfianza a pulso y ni siquiera han dado razones para agarrarse a la cofradía del clavo ardiendo.
El Real Madrid no ha ofrecido ni resistencia en un mes de abril desastroso en el que solo ha ganado un partido, el del Alavés, de los seis que ha disputado. Perdió contra el Mallorca, empató ante el Girona y el Betis y se despidió de la Champions con dos derrotas frente al Bayern. Ahora solo les queda administrar las culpas y Arbeloa ya ha elegido a los árbitros, teoría que únicamente compran los muy cafeteros o los idiotizados por Real Madrid TV entre la propaganda, la música épica y la ridícula locución de jugadas polémicas y las películas del Oeste de la programación.
También está la vía del entretenimiento con las noticias sobre los problemas personales del entrenador con Carvajal y Ceballos, las de nuevos fichajes que pretenden ser ilusionantes o las de nuevas promesas de la cantera que después se quedan por el camino o llegan a cuentagotas al primer equipo. Y como última solución, que no recomiendo para desviar la atención sobre la responsabilidad de Florentino Pérez está el runrún de que vuelve a sonar el nombre de Mourinho porque ahí solo me viene la idea de que el camión sea de ocho ejes y cuarenta toneladas para acabar con esto cuanto antes y sufrir lo menos posible.