La receta y los ingredientes del seleccionador campeón del mundo

Los últimos cinco seleccionadores que han ganado el Mundial comparten patrones en trayectoria, estilo de juego y plantillas, y combinan núcleos sólidos con cambios generacionales

Sebastián Marín
26/06/2026

BarcelonaCada Mundial deja una imagen que se repite: un entrenador sobre el césped, rodeado de sus jugadores, que parece llegar al final de un camino recorrido durante años. Mientras tanto, fuera de foco, el resto del mundo del fútbol intenta encontrar las explicaciones, las claves o la receta que permiten a una selección alzar la Copa del Mundo. ¿Cuáles son los ingredientes para conquistar la máxima competición futbolística? Esta pregunta alimenta buena parte de los debates de estas semanas. ¿Se impondrá un entrenador más joven e innovador, como Julian Nagelsmann (38 años, Alemania)? ¿O será un técnico más veterano? El más veterano de todos, Dick Advocaat, de 78 años, ya no puede, porque Curazao ha sido eliminada.

No hay una fórmula secreta; el deporte está lleno de historias que desafían los pronósticos. Sin embargo, se pueden identificar patrones en las dos últimas décadas. Desde la Italia de Lippi hasta la Argentina de Scaloni, hay trayectorias, estilos y estructuras de equipo que se han alineado para hacerlas campeonas.

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Equilibrios entre la juventud y la experiencia

Las cinco selecciones campeonas compartían una característica: vivían una transición generacional, y mantenían la dosis justa de veteranía gracias a un núcleo sólido de jugadores experimentados.

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Marcello Lippi es el primer ejemplo. En 2006, la selección italiana llegó al Mundial con una convocatoria donde solo repetían ocho jugadores. Apostó por una renovación profunda, con una plantilla joven sustentada por figuras como Buffon, Totti, Del Piero o Cannavaro. El mismo patrón siguió la España de Vicente del Bosque en 2010. Heredó la lista de la Eurocopa 2008, con once jugadores menores de 25 años. Presentaba un bloque joven donde Casillas, Puyol, Villa, Iniesta o Torres actuaban como referentes y aportaban experiencia.

El caso de Alemania en 2014 fue la culminación de una transformación iniciada en 2006. Joachim Löw llegó a Brasil con un combinado joven capitaneado por Schweinsteiger, Müller, Podolski, Klose y Lahm. Una transformación similar vivió Francia con Didier Deschamps. Se presentó al Mundial 2018 con jóvenes promesas como Mbappé, al lado de futbolistas consolidados como Lloris, Giroud, Pogba o Matuidi. El último ejemplo es la Argentina de Scaloni, que en 2022 ganó con una generación emergente y el liderazgo de Messi, Di María y Otamendi.

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Esquemas de juego con predominancia del 4-3-3

Cuatro de los cinco seleccionadores campeones entre 2006 y 2022 tenían el 4-3-3 como sistema de referencia. La única excepción fue Lippi, que alternaba el 4-4-1-1 con el 4-3-1-2. El resto apostaron por el 4-3-3 con matices propios. Del Bosque lo utilizaba para potenciar a Villa en la delantera, recurriendo al 4-4-2 si quería dos referencias ofensivas con Torres. Joachim Löw afrontó 2014 con un 4-3-3 flexible que se convertía en 4-1-4-1 alrededor de Schweinsteiger o evolucionaba hacia un 4-2-3-1 según el partido.

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Deschamps también basó el éxito en el 4-3-3, con Griezmann haciendo de híbrido entre la mediapunta y la delantera, y alternaba con el 4-4-2 y el 4-2-3-1. La Argentina de Scaloni apostó principalmente por el 4-3-3 en 2022, aunque a veces lo reconvertía en un 4-4-2, especialmente cuando Di María no estaba sobre el césped.

La prioridad de mantener la portería a cero

En los últimos cinco Mundiales, la media de goles por partido se ha movido entre los 2,27 y los 2,69. Cuatro de las cinco selecciones mantuvieron una media inferior a un gol encajado por partido; la única excepción fue la Argentina de Scaloni, con una media de 1,14 goles recibidos.

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También destaca la moderada producción ofensiva de los campeones. Solo la Alemania de Löw (2014) registró una media de goles a favor (2,57) cercana a la del torneo. El resto no superaron los dos goles por partido, y el caso más significativo es el de España en 2010, que ganó el trofeo con una media de 1,14 goles anotados por partido.

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Las trayectorias de los seleccionadores también convergen

Con la excepción de Scaloni, los seleccionadores tenían 50 años o más cuando se proclamaron campeones. Todos habían sido internacionales con sus respectivas selecciones en algún momento de su carrera, fuera en categoría absoluta o en inferiores. Ninguno tenía una nacionalidad diferente de la selección que dirigía, un hecho que genera debate a raíz de la llegada de Carlo Ancelotti a Brasil. También destaca su estabilidad: todos acumulaban al menos dos años en el cargo, con una media de 4,8 años.

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¿Podrá Luis de la Fuente conquistar el Mundial del 2026?

El seleccionador español lleva trece años trabajando en la estructura de la Federación, donde ha dirigido categorías inferiores. Tiene 65 años, fue internacional sub-21 y olímpico, utiliza el 4-3-3 como sistema principal y lo combina con el 4-2-3-1 según el contexto. Además, dispone de una plantilla joven con una media de edad de 26,1 años, prácticamente idéntica a la de 2010. También cuenta con veteranos que superan la treintena y ejercen de referentes, como David Raya, Marcos Llorente, Fabián Ruiz o Aymeric Laporte.

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Los astros parecen alineados. Ahora solo queda comprobar si los patrones que han definido los últimos campeones del mundo pesarán más que la imprevisibilidad y la épica que siempre acompañan a una Copa del Mundo.