Primera División

El equipo que más pone a prueba el corazón de sus aficionados

Este 2026, el Girona es el equipo que, para bien o para mal, más partidos ha decidido a partir del minuto 85

13/03/2026

GeronaLas emociones fuertes son reacciones psicológicas y fisiológicas intensas como el miedo, la alegría extrema, la rabia o el asombro, a menudo vividas en situaciones de alto riesgo, aventura o cambios vitales significativos. Dicen que estas experiencias activan el sistema nervioso, liberan adrenalina y generan una sensación de alerta o placer intenso. Casi el cien por cien de los asistentes a un partido del Girona firman con sangre estas afirmaciones, conocedores del pan que se le da, cuando llega el fin de semana y su equipo salta al terreno de juego. Este 2026 los de Míchel son el equipo que más partidos han decidido, para bien o para mal, a partir del minuto 85, junto al Elche.

Hasta 5 de los 10 duelos que acumulan desde la entrada del nuevo año, es decir la mitad, han puesto a prueba el corazón de los aficionados, acostumbrados ya a vivir situaciones de infarto en los últimos cursos. Porque nadie sabe nunca qué va a pasar en un partido de los gerundenses, que incluso dan pie a remontadas surrealistas o hechos que en otros lugares serían ilógicos, cuando el tema parece resuelto. En Montilivi no hay ningún testigo que dé nada por asegurado antes de que acabe el tiempo, porque hay suficientes precedentes históricos que recuerdan el famoso dicho de no decir trigo hasta que esté en el saco y bien atado. Lo saben bien, en Girona.

Cargando
No hay anuncios

Esta dinámica paranormal se ha acentuado en las últimas semanas, porque los minutos finales han alterado el marcador en 5 de los 7 últimos partidos, lo que hace crecer el porcentaje hasta el 72%. El 26 de enero, Vitor Reis empató ante el Getafe en el minuto 94; el 8 de febrero, el Girona encajó el empate del Sevilla en el 92 y, para añadir más leña al fuego, Stuani falló un penalti en el 98; el 16 de febrero, Fran Beltrán dio la victoria en el derbi catalán ante el Barça en el 86; el 23 de febrero, Montilivi recibió el empate del Alavés en el 89; y el 7 de marzo, en la última jornada, Joel Roca permitió sumar un punto clave en la visita al Levante en el 94. Ha sido un no parar.

Cargando
No hay anuncios

De hecho, en lo que llevamos de campeonato y cogiendo como referencia sólo el tiempo de descuento, el Girona sería el segundo equipo que más ve alterado su marcador porque le ha pasado en 6 de las 27 jornadas disputadas. Lo supera Osasuna con siete, y tiene las mismas que el Levante. Este sábado recibe al Athletic Club en Montilivi (14 h, DAZN), en un duelo importante teniendo en cuenta el duro calendario que tendrá que afrontar en breve. El margen de seis puntos respecto al descenso no es malo, pero se puede haber perdido una oportunidad de tener una almohada mayor viendo cómo se han resuelto las últimas citas.

Finales traumáticas

Ni juntando los dedos de manos y pies se basta para recordar los precedentes en los que el Girona ha resuelto partidos al límite en las últimas casi dos décadas en el fútbol profesional. En Montilivi han sufrido traumas insoportables, como el del empate del Lugo en el 92 de la última jornada del curso 2014/15 que le birló un ascenso a Primera, el remate de Bardhi con el Levante en el 86 que le envió de cabeza a Segunda en el 2019 o el gol de Pere Milla play-off de ascenso a la élite del 2020 que le privó de volver a la máxima categoría. Estos tres son los más sonados, pero hay más.

Cargando
No hay anuncios

También de positivos, claro. El estadio gerundense soltó todo el aire que le encogía con el famoso penalti de Kiko Ratón ante el Murcia en el añadido de la última jornada de la temporada 2009-10. Hasta el empate del delantero canario en el 93, se estaba dando la única posibilidad de las setecientas que existían para bajar a Segunda B. El Girona también ha sido capaz de remontar íntegramente un marcador en el tiempo adicional: fue contra el Albacete en el año 2021, en el que Sylla y Stuani, todas las 9, en el 9.

No todos los partidos, sin embargo, se resuelven por los goles. En 2014, en Ponferrada, un paro de Becerra en el 94 permitió ligar media permanencia a Segunda División. El entonces director general del club, Javier Pequeño, diría "no quise mirar el partido, me fui a pasear". No fue el único.

Cargando
No hay anuncios