Cuando el Girona llenó Madrid de pancartas: "Antes aprovechábamos las del Athletic"
Pepe Sierra, mítico seguidor del club, recuerda los tiempos en que él y sus amigos anunciaban los partidos con banderas blanquirojas
GironaEl Girona visita este viernes al Real Madrid (21 horas, Movistar LaLiga) por séptima vez en su historia. La más impactante de todas, sin duda, fue la de hace dos temporadas, en la que el conjunto de Míchel se presentó en el Santiago Bernabéu con la moral por las nubes: los blancos tenían 58 puntos y los gerundenses, 56. “Si ganábamos, nos poníamos líderes. Fue una pasada”, explica Pepe Sierra, el presidente de la Federación de Peñas blanco y rojas. Nadie quiso perderse aquel partido, que acabaría con una goleada local (4-0) que no hizo ni daño. “La expectación era altísima, viajó mucha gente. De hecho, teníamos tantos compromisos que cedí mi entrada para que nadie se quedara fuera. ¿Qué hice? Pues ir a verlo a un bar. Nos lo pasamos bien igual”, concreta.
Aprovechando el escaparate que suponía el evento, dos de los principales patrocinadores del club llenaron Madrid de pancartas y carteles que reivindicaban el buen trabajo de los gerundenses, cuyo rendimiento estaba dando la vuelta al mundo, sobre todo después de ganar al Barça en Montjuïc (2-4). Cerca de la Plaza Mayor, Marlex colocó una lona de grandes dimensiones que recordaba la ideada por Joan Laporta y el "Ganas de volveros a ver", en la que se leía "Cuando el currículum no lo es todo". “El Girona evidenció que la experiencia y un palmarés repletos de éxitos no son factores determinantes en el terreno de juego. Queríamos demostrar que todo el potencial no cabe en el currículum y que existen otros factores que pueden decidir el triunfo, como el trabajo en equipo, la actitud o la iniciativa”, describen en Marlex.
Por otro lado, Puma también aportó su granito de arena, con diferentes mensajes alrededor del Bernabéu en una campaña llamada Forever. Dreaming. [Para siempre. Soñando]: "Hay estadios con techo. Hay equipos sin", "Las victorias se escriben en los libros de historia. La forma de ganarlas, en el corazón de las personas", "¿Y si un equipo no se midiera por el tamaño de sus vitrinas, sino por el de sus sueños?" o "Todo empezó con una pregunta: ¿por qué no?"
“Era impensable vivir algo así”, expresa Sierra, habitual en Montilivi desde los años 80. “Un fin de semana íbamos al cine de la parroquia y al otro, al fútbol, a ver a los Aroca, Javi Morata y compañía”. El mítico seguidor recuerda que nadie hacía pancartas ni nada por el estilo, en aquellos años, así que, junto con unos amigos, decidieron ser pioneros. “Para anunciar partidos importantes, como las finales de promoción para subir a Segunda B, Albert Mateos, Xevi Batllori y yo las hacíamos a mano”.
“Comprábamos las banderas en la calle Macià, que ni eran del Girona. Eran del Athletic, sin escudo. Pero como el color era el mismo, blanco y rojo, colaba”, dice, y añade: “La cogíamos por metros y, después, con cinta americana de diferentes tonos, le íbamos dando el aviso que queríamos lanzar”. Acto seguido, se le escapa un “¡Vaya barbaridades las que hemos hecho por el Girona!”
Las barbaridades
Por tonterías entienden "seguir al club allá a donde fuera". "Tengo muy presentes los años en la Primera Catalana de finales de los noventa. Barceloneta, Tremp, Ripollet, Roda de Berà. Aquellos eran nuestros rivales", enumera. “Nos hemos dejado el dinero, sí. Una vez, en Castelldefels, hicimos un autocar y solo vinieron doce personas”, confiesa.
Sierra nunca ha ido solo a un desplazamiento del Girona. Pero el dato tiene trampa. “No tengo carnet de coche, o sea que alguien me tenía que traer. De ir dos, eso sí que ha pasado un montón de veces”, dice. “En Balaguer, llegamos cinco minutos tarde y en el marcador se veía un 1-0. Pero estaba al revés, cosa que, evidentemente, yo no podía saber. Así que estuve un montón de rato bien enfadado pensando que perdíamos, y resulta que ganábamos. De estas, tengo las que quieras”, explica.
“Ahora se ha normalizado que el Girona juegue en el Bernabéu, pero continúa siendo un sueño”, afirma, y lamenta que el viaje no tendrá la abundancia de otros porque la fecha fijada no favorece una masiva presencia visitante: “Tenía apalabradas 50 habitaciones de hotel, pero jugando viernes se ha ido al traste. Ya habrá aficionados nuestros, pero no los que habría habido si se hubiera disputado el fin de semana”. Con la victoria contra el Villarreal que situó la permanencia muy cerca y el Madrid distraído con la eliminatoria de la Champions contra el Bayern de Múnich y a siete puntos del Barça, Sierra no descarta una noche mágica. “Seguramente, llegamos más tranquilos nosotros que ellos”, concluye.