Primera División

El Girona llora el descenso a Segunda División

El Elche vuelve a perforar el corazón del equipo de Míchel, que no pasa del empate y pierde la categoría

23/05/2026

GironaMontilivi vivió el funeral de un Girona que la próxima temporada jugará en Segunda División. Los gerundenses debían ganar al Elche, pero no pasaron del empate (1-1), en lo que podría ser el último partido de Míchel en el banquillo. La etapa del de Vallecas ha sido una pasada, pero terminará allí donde empezó y con una tristeza que no hace justicia a lo vivido. Pasarán cosas, en las próximas horas, y nada será bueno.

Se vivieron tantas emociones que un acto tan sencillo como el de ordenarlas se hace complicado. De la extraordinaria recibida que puso los pelos de punta casi dos horas antes del partido, a la pasividad inaudita con que los gerundenses compitieron en la primera parte, que escandalizó a un estadio que incluso llegó a pitar a sus jugadores. Hubo tiempo para ponerse muy nerviosos, al comprobar que ningún futbolista vestido de blanco y rojo tenía la malicia de chutar a portería. También tuvieron lugar la indignación, la impotencia, algún intento de infarto y alguno otro de depresión, al verlo todo negro después del gol del Elche. De esperanza también la hubo, claro. Sentirse indiferente a todo ello era imposible.

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Montilivi, entre los fuegos artificiales, las bengalas, los cánticos y la locura manifestada en un incontrolable deseo de continuar en Primera, estuvo a la altura de las circunstancias, pero al descanso creía que no saldría. Y tenía razón. El equipo de Míchel protagonizó un arranque indigno, que borró de la memoria colectiva, provisionalmente, en el primer ataque de la segunda parte. Necesitaba una chispa como aquella, el estadio, incrédulo ante lo que veían sus ojos. El gerundense Álvaro Rodríguez se había revolvido con mucha facilidad a las postrimerías de un acto inicial que aún podría haberse cerrado de una manera peor, si el mismo delantero palamosino no hubiera perdonado el segundo instantes después.

Nos íbamos quedado en el hecho de verlo todo oscuro, un sentimiento que se palpaba con cualquiera que creyeras dos palabras en la pausa. Los mismos que escupían barbaridades y hacían de adivinos creyendo acertar cuál sería el destino del club, se habían retractado rápidamente, cuando Arnau Martínez, un futbolista que debutó cuando era menor de edad y que acumula seis temporadas en el primer equipo, celebró como un animal el empate, después de aprovechar un rechace de Dituro a lanzamiento de falta de Ounahi. Era el minuto 48 y aquello apenas representaba el segundo disparo de los catalanes. Montilivi necesitaba una llama y fue alguien que se estima de verdad el escudo quien la encendió. Lástima que no sirviera para nada.

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A partir de entonces, el caos. Los creyentes rezaban, pero no a ninguna divinidad, sino a Cristhian Stuani, que entró a la hora de juego. Tuvo una clara, rechazada por un contrario. La mayoría ya se mordía la piel, porque las uñas hacía rato que se habían quedado atrás. El pánico también apareció en forma de un contraataque de Germán Valera que, ante Gazzaniga, remató rozando el palo. Al Girona aquel punto no le valía para otra cosa que no fuera una tarjeta de regalo para pasar, en el mejor de los casos, una temporada en el infierno. Sea lo que sea, se hará largo.

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La madera, a favor del Elche

Los gerundenses tan solo necesitaban un gol y estuvieron prácticamente tres cuartos de hora intentándolo, con picos de intensidad variables. Allí, el fútbol ya no tenía mucho que decir. Era más una cuestión de tozudez, épica o cualquier ingrediente sobrenatural conocido o por conocer. Porque hay cosas que solo pasan en Girona y no se viven en ningún otro lugar. Como el drama actual, que ya es conocido.

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Lemar, con un remate al larguero, inauguró los diez últimos minutos. Los corazones latían con una fuerza descomunal, el escenario no era apto para personas de salud delicada. Se veía gente caminando arriba y abajo, incapaz de estarse quieta. A otros les iba el trabajo: un montón de personas anónimas dependiendo de que un grupo de millonarios envíe un balón al fondo de la red. ¡Cómo es el fútbol!

Con una mezcla de esperanza, tensión y pánico, el reloj se agotaba. Ya todo el mundo estaba de pie. Pero faltaba una cosa: ¿dónde estaba el gol? ¿Dónde carajo estaba la permanencia? Hubo siete minutos de descuento y ni así. Montilivi no tuvo más remedio que, como tantas veces antes, acabar llorando por el final de una etapa que ha sido preciosa. El corazón del Girona había quedado destrozado.

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Girona 1-1 Elche

  • Girona: Gazzaniga, Arnau (Rincón, 58’), David López (Lemar, 77'), Vitor Reis, Àlex Moreno, Witsel (Fran Beltrán, 58’), Iván Martín, Ounahi, Tsygankov, Joel Roca (Echeverri, 67’) y Bryan Gil (Stuani, 58’). Entrenador: Míchel Sánchez.Elche: Dituro, Sangaré (John, 46’), Chust, Affengruber, Bigas, Germán Valera, Febas (Fort, 84'), Aguado, Villar (Pedrosa, 75'), Morente y Álvaro Rodríguez (André Silva, 75'). Entrenador: Jon López.Árbitro: Alejandro José Hernández (Comité Canario).Goles: 0-1 Álvaro Rodríguez (39’), 1-1 Arnau (48’)Tarjetas amarillas: Sangaré (7’), Bryan Gil (45+2’), Affengruber (48’), Vitor Reis (60’), Echeverri (83'), Germán Valera (85'), Lemar (85') y Aguado (85').Tarjetas rojas: Ninguna.Estadio: Montilivi, 14.018 espectadores.