Primera División

"¿Dónde está el dinero de la Champions?": Montilivi estalla contra la propiedad del Girona

La masa social señala a los dirigentes del club gerundense como los culpables del descenso a Segunda

24/05/2026

GironaDe madrugada, con la espada del descenso a Segunda bien hundida en el alma de los gerundenses, un centenar de aficionados blanco-rojillos aún tenían fuerzas para esperar la salida de los protagonistas en la explanada de Montilivi. El estado de ánimo de la mayoría navegaba entre la rabia y el dolor, pero tenía un denominador común: querían ver rodar cabezas. No hablamos de los futbolistas, a los que, en líneas generales, se exculpa. Nos referimos a los que mandan. A los dirigentes que se sientan en el palco. Los gritos de “Directiva, dimisión” justo al acabar el duelo eran significativos. La afición del Girona los señala como culpables de un desenlace nefasto y que puede cambiar definitivamente la historia de la entidad.

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“¿Dónde está el dinero de la Champions?”, se preguntan los socios de un club que en dos años ha pasado de tocar el cielo a bajar al infierno sin saber muy bien qué trapacerías ha habido por el camino. Lo que sí se sabe es que las operaciones de compraventa de futbolistas han sido ruinosas, con jugadores llegados a precio de oro que han tenido un rendimiento decepcionante. El Girona no solo ha malgastado un presupuesto superior a los 113 millones de euros, sino que también ha perdido la oportunidad de consolidar un proyecto estable y fortalecer un modelo que, hasta entonces, funcionaba. Ahora toca empezar de cero.

Aquí aparece la figura de Pere Guardiola, uno de los propietarios del club, e involucrado en muchas de las operaciones que se han cerrado estas temporadas, por su doble función como representante de futbolistas. Muchos de los aficionados que lloraban viendo la caída al barro de su equipo le gritaron, minutos después de un empate que confirmaba el adiós a la élite. Se sienten estafados porque consideran que en Montilivi se ha priorizado el negocio para un beneficio individual y no para enriquecer la entidad. “No pensamos ni en la categoría, lo único que queremos es que echen del campo al Girona. Se lo han cargado”, explicaban a el ARA seguidores indignados que hablaban en plural, porque el de Santpedor aparece en la lista, pero hay más nombres. El CEO, Ignasi Mas-Bagà, también está en el punto de mira. La brecha entre dirigentes y socios es cada vez más grande.

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El otro gran perdedor de la noche fue Quique Cárcel. Al director deportivo es a quien se le deben pedir cuentas por haber tenido la plantilla a medio hacer a finales de agosto, cuando la Liga ya había comenzado, a pesar del aviso del curso pasado, en que al Girona ya le fue de un pelo salvar la categoría–. Incluso Míchel, que también acaba con la imagen muy dañada por ser cómplice de aceptar cualquier situación, fuera buena o pésima, explotó ante un inicio de campeonato surrealista, con traspasos importantes de última hora que no se cubrieron o, directamente, con la decisión de no doblar todas las posiciones.

Mientras el resto de equipos han competido durante 38 jornadas, el Girona lo ha hecho durante bastante menos tiempo. Y esta losa le ha acompañado toda la temporada, acentuada en un tramo final en que ha tenido la ausencia de un delantero con cara y ojos, por la lesión de Vanat y por una planificación deficiente. Los gerundenses empezaron la Liga haciendo 3 puntos de 21, y la han cerrado sumando 4 de 24, y una sola victoria en las últimas diez jornadas. La misma racha que ya les condenó el año de Eusebio.

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"He fallado a nuestra gente"

Jugadores implicados como Arnau, Portu, Iván Martín, Stuani, Juan Carlos o Joel Roca pedían perdón y lloraban sin consuelo. Incluso algunos bajaron del coche y se acercaron a los aficionados, para pasar juntos el duelo. Todos estaban abatidos. También Míchel, que acaba contrato y se reunirá con el club de aquí a unos días para decidir, juntos, si continúa o se marcha, a pesar de que todo indique que su ciclo ya se ha agotado. “Ahora tengo un vacío muy grande, por dentro, porque me siento responsable de algo que hace daño a un montón de personas. He fallado a nuestra gente”, dijo el entrenador.

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Del palco tan solo habló el presidente Delfí Geli, ya a altas horas. “Tendremos que tomar decisiones duras y difíciles, pero es lo que nos toca hacer. Todos somos responsables de lo que ha pasado, cada uno con su parte. No se trata de señalar a alguien en concreto: tenemos que admitir los errores, rectificar y encontrar soluciones. La gente tiene derecho a protestar, porque está enfadada, pero nosotros somos los mismos que cogimos el club, hace unos años, en una situación delicada. Nuestra fuerza debe ser la de volver a intentarlo y cambiar el momento actual”. Costará Dios y ayuda.