Segunda División

Agitación con la política de (no) fichajes del Girona

La dirección deportiva continúa paralizada y los jugadores comienzan a quejarse ante la falta de refuerzos

La plantilla del Girona durante la estancia en La Garrotxa.
07/08/2026 - 16:01 h.
3 min

GironaHace un mes del anuncio de Iván Morante como nuevo futbolista del Girona. Es el único refuerzo cerrado por la dirección deportiva blanquirroja durante el verano. Del descenso a Segunda, ya van camino de ochenta días. Y en este período de tiempo, los que mandan han sido incapaces de desbloquear un bloqueo que empieza a hacer subir la mosca a la nariz en el vestuario. La situación es todavía más surrealista que el verano pasado, en que el mes de agosto fue esperpéntico, con el equipo a medio hacer, obligado a competir mientras los puntos ya sumaban y restaban. La cosa no acabó bien y nadie tiene motivos para pensar que actualmente será diferente.

Hace un año, cuando el tema flirteaba con el pedregal, Yangel Herrera se hartó y pidió marcharse. No es que no viera claro el proyecto, es que directamente no veía que lo hubiera. No iba mal encaminado, el venezolano. El Girona esperó a última hora para definir el rumbo, una estrategia que está repitiendo este verano, porque antes de mover fichas de entrada, pretende abrir la puerta de salida, pero nadie se va. Entonces, hasta Míchel, un hombre siempre generoso con las palabras hacia sus amos, alzó la voz. Días más tarde, después de alguna conversación interna de por medio, retrocedería públicamente. La consecuencia fue que cerró una etapa brillante con la pérdida de la categoría y no tuvo ni una rueda de prensa de despedida.

Quique Álvarez, el nuevo entrenador, aún no se ha quejado. Como mínimo, abiertamente. Dice que ya sabe que esto podía pasar y que, como no puede hacer nada, trabaja con lo que hay. Pero el vestuario ya empieza a dejarse oír, quizás consciente de que si llegan los malos resultados, los señalados serán ellos, que no tienen culpa del inmovilismo existente. David López no lo ocultó tras el Trofeu Costa Brava: “Estamos estancados porque por ahora no hay más jugadores que lleguen. Entiendo que hasta que no haya salidas no habrá entradas, pero espero que se pueda avanzar y hacer los cambios que son necesarios. Necesitamos jugadores que vengan a ayudar, es evidente que tiene que haber refuerzos”. El barcelonés es uno de los dos únicos centrales con ficha del primer equipo. El otro es Alejandro Francés. No hay más, en la plantilla.

También hay alarma en los laterales, con otro par de fichas y ya está, y provisionalmente. Arnau Martínez y Àlex Moreno tienen todos los números para abandonar la entidad, con lo cual el Girona se quedaría sin laterales. Resumiendo: Quique Álvarez dispone de cuatro defensas y dos de ellos seguramente se marcharán. Es dramático, a diez días de empezar la Liga.

Tres ventas de peso

El bloqueo reside en la imposibilidad de dar salida, sobre todo porque el club comprador en cuestión no alcanza las exigencias marcadas por los gerundenses, que no quieren perder dinero y tienen la dificultad de cuadrar el límite de coste de plantilla deportiva fijado por LaLiga. Aquí nadie cede, en un pulso difícil de entender para un entorno que quiere ilusionarse con el reto de volver a Primera a la primera, pero que se desespera ante la situación actual.

La elección entre los futbolistas que se quedarán y los que se marcharán ya se ha iniciado, pero también dependerá de las ofertas y de cómo se gestionen las situaciones inesperadas, con las urgencias y las prisas de las últimas horas incluidas, que se producirán de aquí a finales de mes. Los candidatos a hacer caja son Azzedine Ounahi, ya reincorporado a los entrenamientos; Viktor Tsygankov, que no quiere jugar en Segunda, y Arnau Martínez, por el cual el periodista Nacho Sanchis informó que el Leipzig y el Valencia se pelean, con un precio establecido por el Girona de ocho millones. Y el mencionado Àlex Moreno también debería salir.

En contrapartida, el club desea que hombres como Fran Beltrán y Vladyslav Vanat continúen en Montilivi y repartan argumentos para creer en el ascenso. Pero la incertidumbre continúa planeando en un montón de casos, que pueden sacudir aún más el vestuario, y también los planes colectivos, porque las opciones más interesantes para reforzar el equipo se escapan y no todo el mundo esperará sin tener una fecha concreta.

Y los refuerzos? De momento, gustan Alejandro Pozo (Almería) para el lateral y Abdul Mumin, un central que está libre tras acabar contrato con el Rayo, y Dani Martínez, central en el filial del Atlético de Madrid, según avanzó Mundo Deportivo. Gibert Jordana y Guillem Badia, del B, podrían acabar en el primer equipo ante la falta de hombres de banda defensivos. Y también está la carpeta de renovaciones pendientes, porque Minsu y Jastin acaban contrato en 2027. De momento, las propuestas presentadas han tenido una negativa como respuesta. El caos es por todo.

stats