Primera División

Infiltrado y sin entrenar: así se desvive Stuani por el Girona

Con casi 40 años, el capitán blanquirrojo es la gran esperanza de cara a la permanencia

13/05/2026

GironaUna vez más, Cristhian Stuani salió al rescate del Girona en Vallecas. El remate al fondo de la red del uruguayo en el minuto 90 valió un empate para el equipo de Míchel, que recibe este jueves a la Real Sociedad (20 h, Movistar LaLiga) en un día clave para la supervivencia en la Primera División. Los gerundenses aún dependen de sí mismos para salvarse, pero el lío es mayúsculo: hay un montón de equipos igualados con 39 puntos, entre ellos el Girona, que podría empezar el partido en zona de descenso, si los implicados hacen correctamente su trabajo.

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El sentimiento de pertenencia y la implicación de Stuani, primer capitán del vestuario, es indiscutible, después de una larga trayectoria de nueve temporadas en Montilivi. El 7 colecciona un montón de récords: es el futbolista vivo con más partidos de la historia del club, con 308, y también es el máximo goleador que los gerundenses han tenido nunca, con 146 dianas. Colectivamente, ha sido testigo de la época dorada de la entidad, no excluida de sufrimientos: ha bajado a Segunda y ha perdido finales de play-off para el ascenso, pero también ha subido y ha alucinado viajando a París o a Milán para jugar la Liga de Campeones.

Más importante que las estrellas continentales son las permanencias en la élite, de las cuales, por supuesto, es protagonista. Lo fue el curso pasado, cuando el equipo llegó a final de temporada, como ahora, con la lengua fuera y la cabeza llena de fantasmas. Stuani, habitual suplente, volvió al once a finales de abril y con tres goles decisivos salvó al Girona de Míchel, que hoy vuelve a necesitar ayuda.

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Priorizar lo colectivo

Del uruguayo, tiene toda la ayuda y más, y en cuanto a los números ya se notó en Vallecas, con su primer gol del 2026. Entre los pocos minutos de los que dispone y las lesiones, Stuani no marcaba desde octubre. Su importancia, con los años, se ha ido graduando coincidiendo con el cambio de rol que ha sufrido en el terreno de juego, pero ni eso, ni la edad –pronto cumplirá cuarenta–, ni la incógnita respecto a su futuro –acaba contrato en junio–, ni el desgaste emocional al que se ha visto sometido le han hecho perder el hambre: cada vez que sale al terreno de juego, no duda en tirar del carro y hacer de líder del grupo.

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Y, claro, predica con el ejemplo: el uruguayo no pudo entrenar los días previos a la visita al Rayo por un problema en la rodilla y, en vez de borrarse o quedarse en casa y hacer limpieza, pidió infiltrarse en el descanso para tener unos minutos y estar al lado de sus compañeros. El esfuerzo tuvo premio, en forma de gol. Si lo tiene que volver a hacer en este final de temporada, lo hará. Es un gesto habitual de compromiso, que ya ha repetido en otras situaciones críticas –y no tan críticas– de los últimos años.

Durante estos meses, la leyenda blanquirroja ha hecho tareas invisibles que han permitido que el equipo no caiga del todo, a pesar del mal inicio de curso y las muchas jornadas que pasó en la cola de la clasificación. Stuani es fundamental para la convivencia de un vestuario lleno de egos que no siempre priorizan lo colectivo. Stuani sí, para Stuani lo primero siempre es el Girona. Desde el banquillo o desde el campo, se dejará el alma en las tres finales que quedan con el objetivo de mantener el club en Primera División.

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