Las dos leyendas que el Girona puede perder de aquí a noventa días
Míchel Sánchez y Cristhian Stuani acaban contrato en junio y su continuidad en Montilivi no está clara
GironaEn la vida todo tiene un final. Dos de las figuras más importantes de la historia del Girona, protagonistas de la actual bonanza deportiva que atraviesa el equipo, que encadena cuatro temporadas consecutivas en la Primera División y dispone de argumentos reales para atar una quinta, acaban contrato en junio, y su continuidad en Montilivi no es clara. Míchel Sánchez y Cristhian Stuani tienen noventa días para decidir su futuro.
El camino del técnico de Vallecas al Girona ha estado repleto de alegrías: cogió al equipo en Segunda División, lo ascendió, no lo ha descendido nunca e incluso lo clasificó para la Champions League. Míchel es la pieza clave del director deportivo, un Quique Cárcel que no entiende el proyecto sin él. Hoy por hoy, en Montilivi no hay plan B: es Míchel o Míchel. Pero el madrileño, a pesar de reconocer constantemente que es “feliz” en Montilivi, envía mensajes de ambigüedad, porque tampoco esconde que se siente “preparado” para dar un paso adelante en su trayectoria y dar el salto a un club más elevado que el gerundense, como ha asegurado recientemente.
“Ahora me veo preparado para entrenar en cualquier club, incluso el Manchester City. Evidentemente, el contexto no es el mismo, pero quiero vivirlo”, verbalizaba hace unos días en el pódcast La otra grada, un hecho que le obligó a matizar sus palabras en rueda de prensa. “Cuando sea mayor, ya tendré tiempo de entrenar a un equipo de nivel como el Girona. Lo que me preocupa es mantenernos en Primera”. Míchel también dejó claro que no han hablado de la renovación: "Primero es la permanencia. Todos tenemos el foco ahí mismo".
El mensaje del entrenador, lejos de tranquilizar, abre la puerta a la preocupación, porque el día que Míchel abandone el banquillo del Girona, la sacudida emocional será importante. Para el club, no hay debate. Y la demostración es el hecho de haberlo aguantado en el cargo en sus peores momentos. No son pocos los testimonios que aseguran que en cualquier otro lugar Míchel no habría sobrevivido a la caída que el equipo protagonizó entre el final del curso anterior y el principio de este. El año pasado el batacazo fue por un pelo, y en la temporada actual, en la que pasó en descenso los cinco primeros meses de la competición, hasta los más fieles manifestaron sus dudas. “Cuando lleguemos a los 42 puntos, hablaremos de lo que queráis, porque estoy aquí para hablar desde el corazón”, terminó diciendo a los periodistas, para matar momentáneamente el caso.
La voluntad de Stuani
El otro tema de conversación gira en torno a Cristhian Stuani, que ha cumplido 39 años y en los últimos meses no ha disfrutado de mucha participación por diferentes problemas físicos que ha encadenado y que no le dejan en paz. Si la etapa de Míchel es pura fantasía, el uruguayo se ha convertido en el símbolo de estos años, porque no abandonó el barco cuando llegaron las tinieblas: él sí que tuvo que pasar tres años en el barro después de dos temporadas iniciales en Primera, para volver a subir y pasear el nombre del club por Europa.
Stuani es el máximo goleador del Girona, con 146 goles en más de 300 partidos y nueve temporadas. Tiene firmado un año más opcional, en función de su rendimiento, pero a día de hoy no sabe si lo cumplirá. Si el futuro de Míchel prácticamente depende de Míchel, el de Stuani dependerá del Girona, porque su voluntad es firme: no se quiere mover de Montilivi y públicamente ha manifestado su deseo de retirarse en la entidad. “Sería un sueño, no creo que exista un mejor lugar para decir adiós. Tengo un compromiso y un sentimiento muy grandes hacia el club”.
Míchel y Stuani encabezan la lista de deberes pendientes de una dirección deportiva que este verano tendrá trabajo. Hasta diez jugadores más, casi media plantilla, acaban contrato o cesión: Blind, Witsel, Ter Stegen, Juan Carlos, David López, Rubén Blanco, Lemar, Rincón, Echeverri y Vitor Reis. Algunos también disponen de un año más en interrogante, como es el caso de Witsel, uno de los futbolistas que podrían cerrar su renovación pronto.