Segunda División

La perla de Girona que etiquetaba camisetas en la tienda y hacía de jardinero

Minsu Kim trabajó en el club a los dieciséis años gracias a un programa pensado para alumnos con dificultades para completar la ESO

31/07/2026 - 14:00 h.

GironaEn Girona el nombre de Minsu Kim (Gwangju, 2006) va de boca en boca, estos días. Las grandes actuaciones de la perla de la cantera blanco y roja durante la pretemporada, con doblete incluido en Olot, lo están reivindicando para hacerse un lugar en la plantilla del primer equipo que dirige Quique Álvarez, que ya lo entrenó en el filial antes de que el curso pasado marchara cedido al Andorra, donde explotó en Segunda, con 6 goles y 4 asistencias en 40 partidos. El coreano, sin embargo, acaba contrato el año que viene y tiene el interés de diversos equipos encima de la mesa. Si el Girona, que ya ha iniciado conversaciones, no se espabila, lo perderá.

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El Girona no es un equipo más en la vida de Minsu, que en 2016 dejó su país y aterrizó en Cataluña junto a su madre para probar fortuna en el mundo del fútbol, dejando al padre con sus dos hermanas en Corea del Sur. Minsu, en el Girona, no solo ha debutado en la Champions –tuvo 11 minutos en la derrota por 4-0 contra el PSV del 5 de noviembre de 2024–, también ha etiquetado camisetas en la tienda y ha cortado el césped del estadio. “Fue mediante el programa Proyecto singular, pensado para aquellos alumnos con dificultades para completar la Educación Secundaria Obligatoria. Les adapta el curso, haciendo una parte de estudios mínimos, y los acerca a entornos laborales reales, en empresas que los forman”, explica el exsubdirector de los Maristas, Francesc Coll, ya jubilado, y que fue el responsable a escala pedagógica de los futbolistas del Girona en edad educativa que pasaron por el centro desde 2019 y hasta el curso pasado.

“Solo estuvo un año y solo hacía vida diurna, porque vivía con la madre en un piso en la ciudad, pero dejó un gran recuerdo”, confiesa Coll, que recuerda que, “cuando fichó por el Girona en 2022, le tocaba hacer cuarto de ESO. Pero con el potencial y las aspiraciones deportivas que tenía, era imposible que pasara por un procedimiento normal y corriente. Gestionar más de diez asignaturas, clases por la mañana y por la tarde, entrenamientos… Era inviable, pero tenía las condiciones para incluirlo en el programa, y eso hicimos”. El proyecto estaba coordinado junto con el Ayuntamiento de Girona y la Generalitat.

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Dos días a la semana, Minsu estudiaba catalán, castellano, inglés, matemáticas y sociales; y los otros tres trabajaba en el Girona, que a la vez era su equipo de fútbol, fue la empresa escogida. “He visto pasar a muchos, esto es como una factoría. Cada año entraban y se marchaban un buen grupo. Pero puedo asegurar que él ha sido de los mejores: es muy educado y responsable. A pesar de que su gran prioridad era el fútbol, y allí tenía una exigencia bestial, sabía que tenía que estudiar y sacarse el título. La madre se lo dejaba claro, esto. Y lo hizo. Minsu tiene el título, y no todos aprueban”.

“Actitud y buena voluntad”

El coreano, mientras por las tardes se sacrificaba con el propósito de destacar en el filial del Girona, por las mañanas pasaba las horas en las instalaciones del club, al otro lado del terreno de juego. “Le hicieron pasar por el área de mantenimiento o de la tienda, con los encargados de material y la gente de oficinas. Cuando desde el club nos daban el retorno, todos coincidían en lo mismo, lo intentaba y se esforzaba aunque no le gustara hacerlo”, añade Coll, que lo resume de la mejor manera: “Es de sentido común que el hecho de vender camisetas o trabajar como jardinero no sea la especialidad de alguien que quiere ser futbolista. Pero aunque no le interesara, lo hacía ver. Si lo ponían delante del escaparate a atender a los clientes, aunque se notara que no dominaba aquel espacio, ponía buena cara e intentaba caer bien. La actitud y la buena voluntad las demostró siempre”. Daba fe de ello su tutora, la Montse.

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Ahora, el destino de Minsu en el primer equipo del Girona es una moneda al aire. Ni el mismo futbolista lo tiene claro, tal como advirtió hace unos días, en unas declaraciones en las que la inexperiencia ante los medios le jugó una mala pasada, y dejó la puerta abierta a una salida: “Quiero echar una mano aquí, pero si tengo mejores oportunidades, estoy dispuesto a todo”. Coll no puede dar una respuesta. “El chico la toca, pero hasta ahora le ha faltado aquel pequeño toque de suerte que se necesita para tener estabilidad en el primer equipo. Veremos qué pasa”, finaliza.