El Robben del Barça que está impactando en el Girona
El extremo catalán Carles Pérez marca diferencias en Segunda División, donde ha hecho dos goles en tres partidos para recuperar la alegría
GeronaCarles Pérez fue el último refuerzo del Girona este verano. Incorporado un par de días más tarde de que terminara el plazo, después de que se desvinculara del Celta pocos minutos antes de cerrar la ventana del mercado, casi de madrugada, el suyo es un fichaje de rendimiento inmediato: ha colaborado activamente en la energía positiva que acompaña al equipo gerundense en las últimas jornadas, en las que ha ganado tres de los cuatro partidos disputados. El ex del Barça ha marcado dos goles en tres partidos y espera volver a tener un papel importante este viernes en la visita del Albacete a Montilivi (20.30 horas, LaLigaTV Hypermotion). El virus FIFA castiga a los blanquirrojos, que tendrán media docena de jugadores repartidos por diferentes selecciones, entre ellos los titulares Junior, Asprilla y Vanat.
Para llegar a este momento de alegría, antes el extremo de Granollers ha tenido que pasarlas canutas. “A veces en el fútbol no estás con las personas correctas y das pasos equivocados, eso es lo que me ha pasado los dos últimos años. Últimamente había avanzado de la manera que no tocaba, pero creo que venir al Girona, tanto por el estilo de juego como por la mentalidad y el objetivo, que es subir a Primera, es el paso correcto”, explica el futbolista, que no disimula la amargura de unas últimas temporadas que le han colocado en un cajón del escaparate futbolístico que no hace mucho brillaba, con goles en el Camp Nou y una época en la Roma en la que incluso levantó un título.
Formado en el Vilanova de la Roca, la Damm, el Espanyol y La Masia, donde fue dirigido por el actual entrenador del Girona, Quique Álvarez, en el cadete A, Ernesto Valverde le hizo debutar en el primer equipo azulgrana en el punto final de la Liga 2018-19 en Ipurua, donde entró por Malcom en el minuto 72. Lucía el dorsal 43, era zurdo y apuntaba maneras. Le llamaban el Robben del Barça. “He cumplido el sueño de pequeño de todos los niños del Barça. Ha sido inolvidable”, apuntaba, emocionado. La progresión continuó el curso siguiente, primero con el mismo Valverde y más tarde con Quique Setién, que sustituyó al técnico extremeño tras una derrota traumática en la Supercopa de España. El granollerense incluso se estrenó como goleador, en una paliza al Betis (5-2) en la que compartió ataque con Rafinha Alcántara y Antoine Griezmann. Eran otros tiempos.
Los focos, sin embargo, nunca le señalaron del todo. Aquella noche de su primer gol, que coincidía con su primera titularidad, también fue la primera noche de Ansu Fati entre los grandes. Cosas de la vida, fue Pérez quien le dio el relevo. Ambos todavía compartirían otro momento mágico, en el Giuseppe Meazza a finales de 2019, cuando marcaron en la victoria contra el Inter (1-2) en la fase de grupos de la Liga de Campeones. En Milán, en su debut en la Champions, Pérez consiguió un salario plenamente del primer equipo porque ya sumaba siete partidos con un mínimo de treinta minutos. Estaba tocando el cielo y ni se imaginaba que aquello se evaporaría deprisa: todavía hoy no ha vuelto a disputar ningún partido de la máxima competición europea. El de Milán fue el primero y también, de momento, el último.
Un mes y medio después, todo se precipitó y el jugador hizo las maletas hacia la Roma. “No entiendo qué pasó: o el Barça necesitaba dinero o hay alguna cosa más que se me escapa. Creo que aproveché las oportunidades tanto como pude. Fue una sorpresa que decidieran prescindir de mí, considero que no me lo merecía”, aseguraba meses después. En Italia se estaría hasta el 2022 y allí ganaría la Conference League. Le entrenaba José Mourinho. “Es muy cercano, me ha hecho mejor futbolista”, definía.
Mordisco en los testículos
Pérez buscaría más minutos en el Celta, pero tras dos temporadas se marchó como cedido, primero al Getafe de Bordalás y el año pasado al Aris de Salónica, donde su figura se fue apagando y donde fue más noticia por hechos extra deportivos que por su rendimiento en el terreno de juego: el verano de 2025 diversos medios informaban del ataque de un perro, que le mordió los testículos y le envió al hospital. “He tenido la mala suerte de sufrir un mordisco en la parte interna de la pierna mientras intentaba separar a mi perro de otro durante un incidente leve e inesperado”, publicaba el catalán. Recibió seis puntos de sutura.
Sin sitio en el Celta, Pérez no dudó cuando recibió la oferta de un Girona que, a su parecer, “sigue siendo un equipo de Primera”. “He venido a ayudar, y qué mejor que contribuir con goles. Pero como siempre digo, lo más importante es el equipo, que gane y esté arriba en la clasificación”, respondía tras el triunfo en Cádiz en una actuación individual que confirma el presentimiento que tiene con el club de Montilivi. “Estoy muy contento. Aquí puedo explotar y ser el Carles que era… vaya, que soy. El Carles que todavía soy”, defiende, entre risas.