Musicar Joan Maragall después de estar a punto de morir
Fernando Trias de Bes compone un espectáculo en el que el tenor Padullés canta las piezas del poeta que él ha musicado y Sílvia Bel interpreta a su esposa, Clara Noble
Volver a nacer después de un accidente: parece un cliché, pero no podemos olvidar que a menudo los clichés son verdades sedimentadas. O, al menos, fósiles retóricos con un hueso de verdad en el corazón. Que se lo digan al economista y escritor Fernando Trias de Bes, si no, que hace algo de año y medio sufrió un grave accidente de tráfico que pudo matarlo pero del que salió renacido y creativamente liberado.
Cuando él mismo trata de contarlo, todavía tiene un timbre de sorpresa admirada en la voz: "Era de noche. Iba camino de Sevilla. Una chica se me echó encima a gran velocidad en una carretera de doble sentido. Recibí varios impactos y terminé fuera de la carretera, estrellado contra un muro. Cuando volví a casa después del hospital, empecé a mi casa. tengo estudios de música, toco el piano desde pequeño y compongo habitualmente, pero nunca me había pasado a componer ciento sesenta canciones en cuatro meses". Los dos poetas que más ha musicado durante este frenesí compositivo fueron Gustavo Adolfo Bécquer y Joan Maragall, que justamente tienen en común el vitalismo, aunque Trias me dice que la música le sale diferente cuando compone a partir del poeta castellano o del poeta catalán.
No es la primera vez que Fernando Trias de Bes se aproxima musicalmente a la poesía de Maragall, poeta que tanto en vida como póstumamente ha tenido una relación intensa y fructífera con la música. Cuando Trias tenía solo veintidós años, hace treinta y cinco años, puso música en el poema El almendro. Nada comparable a lo que ha hecho ahora, en todo caso, cuando entre abril y mayo del 2025 puso música nada menos que a cincuenta y dos poemas de Maragall. "Decidí grabar quince de las canciones en el estudio de Marc Parrot –dice–, cantadas por Roger Padullés y en el piano, con sus arreglos, el maestro Miquel Ortega". El álbum, Palabra viva, se puede escuchar en las plataformas de música en streaming.
El título del álbum no podría ser más maragalliano, y conecta con el núcleo de la poesía del autor deExcelsior y Oda infinita, que, en la sesión inaugural del curso de 1905 del Ateneu Barcelonès, pronunció el discurso Elogio de la palabra, donde afirmaba que "las palabras son música animada" y que las palabras vivas, aquellas que nacen sólo de un "fuerte anhelo de expresión", siempre "llevan un canto a las entrañas, porque nacen en la palpitación rítmica del Universo".
Trias de Bes habla de su redescubrimiento casi epifánico de Maragall con un entusiasmo meditado y genuino: "La poesía de Maragall me ha robado completamente el corazón. Arranca sus poemas de una manera ligera, casi infantil, con una inocencia que, de entrada, cae a otro sitio, a nada llame a la atención. a un pensamiento o un sentimiento que uno mismo tiene escondido en el alma y, de repente, te encuentras completamente subyugado por un simbolismo y una espiritualidad que no tienen equivalente. Y no sabes dónde estás. La pasión maragalliana de Trias no se limitó a leer sus poemas. También se sumergió en su biografía, y en su concepción del mundo, y en su juego de ideas filosóficas y su sensibilidad, y en la vida de aquellos que le rodearon, en especial Clara Noble, la esposa y viuda del poeta, con quien tuvo trece hijos.
A partir de esa aproximación global a la figura y el mundo de Maragall, Trias concibió un espectáculo musical y dramatúrgico que se estrenará el próximo día 7 de marzo en el Palau de la Música Catalana, en un concierto patrocinado por el diario ARA, en el que también participarán el tenor Roger Padullés, la actriz Sílvia Bel y el joven piano. El eje del concierto-espectáculo serán las composiciones musicales realizadas a partir de poemas de Maragall, pero Trias de Bes les ha querido complementar rescatando "aquellos momentos cotidianos y familiares de donde surgieron los poemas". Y ha escogido la figura de Clara Noble, "a quien debemos que la obra de Maragall no haya caído en el olvido", para que haga de hilo narrativo a través de los momentos íntimos del poeta. "Escribí un diario íntimo apócrifo –dice Trias– y la gran actriz Silvia Bel aceptó declamarlo. Es una dramaturgia sobre el sentir de Clara. Ella sabía que Maragall pasaría a la historia. ¿Cómo vivía una relación con un hombre enamorado, además de ella, de la poesía y de la naturaleza?"
La mujer junto al gran hombre
Silvia Bel ve en la figura de Clara Noble un poco "lo de siempre: la mujer junto al gran hombre, o al menos del gran poeta. Si estos grandes hombres pudieron volar muy lejos –recuerda la actriz– fue porque tenían el apoyo y la ayuda de estas mujeres incansables, que dedicaron su vida a que sus maridos pudieran volar lejos. llevan muy lejos del teatro, del arte, de la poesía, y en este sentido es crucial que alguien se encargue de los temas banales pero importantísimos que están en todas las vidas. sus esposas o compañeras. Además –añade–, Clara Noble preservó y ordenó el legado del poeta, y es en parte gracias a ella que Maragall nos ha llegado con toda su dimensión”. Sílvia Bel dice que, en esta ocasión, se ha preparado el texto como lo hace siempre: "Yo intento huir de la impostura y convertirme en lo que me presenta el texto. Cuando alguien escribe en su casa, en la intimidad, eso tiene una verdad, y aquello es lo que yo después intento transmitir con mi voz, desapareciendo como presencia esa y que lo hace. intento ser, simplemente, Clara Noble a través de las palabras del Trias de Bes. Y también el poeta, cuando leo sus poemas”.
Pere Maragall, uno de los nietos –hijo del decimotercer hijo– del poeta, dice que Joan Maragall, más allá de las modas y de las corrientes estéticas, "ya tiene un estatus de símbolo", y que todo él es importante y reivindicable, "también los artículos, que tiene muy buenos". Pere Maragall reconoce que en el seno de la familia el poeta sigue siendo una presencia constante, "al igual que lo es nuestra abuela". Lo confirman otra nieta del poeta, Francesca Argimon Maragall, y su hija, Lila Francesca Batlle Argimon, que reivindican "la sensibilidad y el espíritu profundamente humanista" tanto del poeta como de Clara Noble, así como su forma de "mirar el mundo a través de los valores de la tolerancia, el respeto y la apertura de mí". También recuerdan que si "el legado del poeta se ha mantenido a lo largo de los años ha sido gracias a la gran labor que llevaron a cabo Clara Noble y sus hijas e hijos, con la transcripción y la edición de la obra de Maragall (superando momentos críticos como la Guerra Civil y la posguerra) y con la creación del Archivo Maregall, que siempre ha abierto que en 1993 fue cedido a la Generalidad de Cataluña".
La relación de Joan Maragall con la música fue siempre, tanto literaria como humanamente, muy intensa y fructífera. "La palabra es lo más maravilloso de este mundo porque en ella se abrazan y se confunden toda la maravilla corporal y toda la maravilla espiritual de la naturaleza": es una frase que Maragall también podría haber dicho en relación con la música. Tal y como explica Lluís Quintana, experto en la figura y obra del poeta, "Maragall sabía tocar el piano, tenía conocimientos de música, iba regularmente al Liceu –estaba la noche de 1893 que estalló la bomba Orsini lanzada por un anarquista–, en su biblioteca había numerosas partituras de grandes óperas, tradujo Tristán e Isolda de Wagner y quedó impresionado con el Don Giovanni de Mozart, algo asombroso porque entonces Mozart era conocido, pero no era el referente que es ahora".
Además del Canto de la bandera, el poema que Joan Maragall escribió expresamente como himno del Orfeó Català, al que el compositor Lluís Millet i Pagès puso música, el melómano Maragall también colaboró con el compositor Felip Pedrell para hacer una ópera sobre la figura del conde Arnau, pero al fin el proyecto no prosperó. En cualquier caso, es evidente que la relación de Maragall con la música fue perdurable y estructural tanto en su vida como en su obra. Dice Lluís Quintana: "Maragall formaba parte de un grupo de amigos, que se hacían llamar los pequeños porque todos eran más bien bajitos, y juntos asistían a conciertos o contrataban conciertos de cámara. En estos conciertos, también podían realizar obras contemporáneas, no sólo cuartetos de Beethoven o de Haydn. Un miembro del grupo era el músico Enric Granados, que cuando componía alguna pieza se la hacía escuchar". Y todo ello sin olvidar lo que es una evidencia para cualquier persona que haya leído la poesía de Maragall: que para el poeta el ritmo y la musicalidad eran importantísimos.
En este sentido, no es casualidad que, tras el accidente, la creatividad musical de Trias de Bes se haya enfocado en Bécquer y Maragall. Lluís Quintana recuerda que en algunos poemas del primer libro de Maragall, Poesías (1895), "la musicalidad de Bécquer se percibe. El modernismo y el simbolismo recuperaron a Bécquer porque les gustaba el romanticismo no declamatorio, más intimista".
Fernando Trias de Bes sufrió el accidente que casi le mata justo tres días antes de casarse en segundas nupcias. Aparte de las heridas, del estrés postraumático y de lo que podríamos llamar la euforia del superviviente, él atribuye el frenesí compositivo de estos meses a dos cosas. "La primera es que mi principal inhibidor, el miedo a que mi música no estuviera a la altura de mi faceta de escritor y economista, se desvaneció. Dejó de importarme lo que van a decir". La segunda es la conexión total con la poesía maragalliana: "Leo un poema de Maragall y me lleva a otro mundo. Incluso los poemas más sencillos me golpean. El simbolismo, el ritmo, el panteísmo... La suya es una espiritualidad que va más allá del cristianismo. El mundo actual está muy necesitado de sentido y la poesía de Mar."
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Puede reservar las entradas para el espectáculo 'Palabra Viva. Un homenaje musical a Joan Maragall' a través de este enlace.