El proyecto olvidado de Gaudí en Alella
Una capilla que nunca se construyó, un plano que sobrevivió a la guerra y un vínculo desconocido entre Gaudí y la villa del Maresme
AlellaEntre viñedos y grandes masías, en medio del valle de Rials, se encuentra Alella. Esta villa, conocida por los vinos de la denominación de origen más pequeña del país, resuena también con un nombre ilustre de la arquitectura, Antoni Gaudí. Que una plaza del pueblo lleve su nombre es una pista, pero no es tan conocido que el arquitecto de Reus proyectó en Alella una capilla y un retablo que nunca llegaron a construirse. La historia de este proyecto quedó escondida durante años, y su descubrimiento fue una auténtica sorpresa.
Con el estallido de la Guerra Civil, el párroco de Alella y el alcalde del momento, Antoni Pujadas i Nirell, decidieron esconder los libros y documentos del archivo parroquial dentro de sacos, bajo una escalera del ayuntamiento, para salvarlos de la violencia incendiaria que arrasaba las iglesias. La historia podría haberse perdido para siempre, pero en 1959, unas humedades en el edificio municipal hicieron derribar la tapia. Se recuperaron los sacos y, entre los papeles, Salvador Artés, un historiador local y futuro alcalde de la villa, descubrió, con la ayuda de Enric Casanelles, un dibujo doblado dentro de un sobre. Era el plano del proyecto de una capilla, firmado por Antoni Gaudí en 1883.
Hoy, bajo el sonido del campanario de la parroquia de Sant Feliu de Alella, se llega a la sala del Obispo de la rectoría. Dentro, detrás de una mesa llena de libros antiguos está Joan Prats, jurista y archivero de la parroquia, predispuesto a mostrar de primera mano el legado de Gaudí en la villa. Prats va directo al armario ignífugo del archivo, saca una gran carpeta, la abre con cuidado y emerge un gran dibujo. Es el plano de la capilla del Santísimo Sacramento de la parroquia de Sant Feliu de Alella. El proyecto está delineado en la tinta china a dos colores, a escala 1:25 y con las imágenes representadas al revés, como si se vieran a través de un espejo. "Los sistemas de reproducción del momento hacían que el original fuera del revés para poder realizar copias", aclara Prats.
"Gaudí no era un veraneante más"
La historia sobre cómo el arquitecto de la Sagrada Família había diseñado una capilla para un pequeño pueblo del Maresme se remonta a la década de 1880, cuando Gaudí pasaba temporadas de verano en Alella invitado por su cliente, Manuel Vicens Montaner, y su esposa, Dolors Giralt, natural del pueblo. Según Prats, "Gaudí no era un veraneante más". "Tenía una relación directa con el párroco y acabó recibiendo el encargo de proyectar la nueva capilla del Santísimo de la parroquia de Sant Feliu", dice. El espacio escogido era la antigua calle del puente, una calle que, a través de una permuta, pasaba a manos parroquiales. El dibujo fue trazado en julio de 1883, pero la aprobación del Arzobispado de Barcelona no llegó hasta tres años más tarde, en marzo de 1886. Aunque el proyecto quería financiarse con aportaciones particulares, su elevado coste, con un retablo que se había previsto de plata, hizo que la propuesta nunca se hiciera realidad. La capilla acabó construyendo hacia 1890 según el diseño del arquitecto barcelonés General Guitart y Lostaló.
El plano conservado en el archivo parroquial de Alella muestra una capilla adosada a la iglesia con una cubierta a dos aguas y arcos ojivales nervados, siguiendo el sistema del gótico catalán. Pero lo sorprendente es el detallado retablo que Gaudí había ideado. Se trata de una lección de teología y simbolismo, llena de referencias bíblicas. Presenta siete ventanales con ángeles trompeteros, los cuatro vivientes del tetramorfo, león, toro, águila y hombre, que simbolizan a los evangelistas, y un conjunto central con Cristo en el Gólgota entre la Virgen y San Juan, dentro de una aureola elíptica de luz y querubines, una representación. En la parte inferior, se encuentra el sagrario del Corder Místic. "Es una obra temprana, pero ya vemos su lectura intensa de la Biblia y la capacidad de convertirla en arquitectura simbólica", apunta Prats. Todas estas referencias al Apocalipsis de san Juan, atravesadas por la repetición obsesiva de la palabra "Sanctus", que años más tarde Gaudí incorporaría a las torres de la Sagrada Familia, muestran su profunda devoción.
Aunque la capilla no se construyó, la vinculación de Gaudí con Alella dejó otros rastros. Prats recorre el desván y los rincones de la parroquia mientras explica que el párroco le habría pedido también. El arquitecto diseñó una nueva escalera con peldaños triangulares, un sistema gótico que también aplicó en otras obras suyas como las de la colonia Güell. Arriba, donde Gaudí se alojaba, había muebles ideados por él, como una chimenea y un armario rinconero. Este último mueble ha sido recuperado, restaurado y ahora se puede visitar en la Casa Vicens de Barcelona
Ante todo este patrimonio y la relación de Gaudí con Alella, en 1965 el pueblo inauguró un monolito y una plaza dedicados a Gaudí, y en 2002 afianzó el vínculo con actos para el 150 aniversario de su nacimiento, incluida la inauguración del parque Gaudí. El 10 de junio de este año hará cien años de la muerte del artista, por lo que la Generalitat de Catalunya ha declarado este 2026 como el Año Gaudí.
Hoy, la capilla del Santísimo que se puede ver en la parroquia de Sant Feliu es obra de Guitart y Lostaló, con un retablo sencillo que sobrevivió a un incendio en el 2015. Pero la presencia de Gaudí todavía resuena, y más guiado por Joan Prats, quien explica que la custodia que se construye conserva. Después de un largo paseo por el desván y rincones de la parroquia, las campanas vuelven a marcar el paso del tiempo, y la caída del sol sugiere que es hora de ir a casa. Asimismo, Joan Prats sentencia: "Alella no tiene una obra monumental de Gaudí como Barcelona, pero tiene una historia que le une con el arquitecto". Una historia que quedó escondida en sacos de ropa, bajo una escalera, y que hoy recuerda cómo los caminos del genio también pasaron entre viñedos y masías del Maresme.