¿Por qué siete de cada diez conductores no utilizan el intermitente?

¡Oh, noble intermitente! ¡Compañero rítmico de tantos viajes! ¡Hacer de cortesía automovilística! ¡Siempre prudente! ¡Siempre brillante! ¡Siempre parpadeando con una modestia admirable! ¡Hoy te lloramos! Te han convertido en una reliquia del pasado. A ti, pequeño brazo mecánico que un día iluminaste nuestras intenciones en la carretera, que nos protegiste, que anticipaste a nuestros movimientos, te han relegado a la oscuridad y la apatía. Una masa de conductores que confían en el don de la telepatía vial, que se cruzan el ombligo del mundo, te han condenado al ostracismo. ¿Por qué caray deberían señalizar sus maniobras, si el resto de conductores pueden esforzarse en adivinarlas?

La disminución del uso de los intermitentes no sólo se nota circulante sino que queda reflejada en varios estudios. El Observatorio de Comportamientos de 2019 realizado por Autopistas, del grupo Abertis, analizó la conducta de 69.700 vehículos que circulaban por la AP-7 entre Salou y Puçol con resultados alarmantes. El 53,1% de los vehículos no señalizaban el adelantamiento y el 67,1% no marcaban la vuelta al carril original. Tres años más tarde, en el 2022, un estudio similar en la AP-68 confirmó que la situación empeoraba. Siete de cada diez conductores no utilizaban el intermitente. Es decir, sólo un 33% de los vehículos ligeros señalizaban correctamente.

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A escala internacional los datos van en la misma dirección. Los estudios observacionales realizados en Canadá en 2013, en una muestra de 5.600 vehículos en intersecciones urbanas, reveló que uno de cada cuatro conductores no utilizaban el intermitente. Su uso era menor en los giros a la derecha que a la izquierda y disminuía cuando el tráfico era denso. Un aspecto significativo de este estudio era el efecto contagio: cuando el vehículo precedente no señalizaba, aumentaba la probabilidad de que el siguiente tampoco lo hiciera. En Suecia, un estudio de 2023 mostraba que sólo el 60% de los conductores activaban el intermitente antes de iniciar un cambio de carril. En cambio, un 33% lo activaba después de haber comenzado la maniobra, cuando la señal ya había perdido buena parte de su función de advertencia. Un 7% nunca lo activaban. Algunas encuestas realizadas en Estados Unidos por la AAA Foundation for Traffic Safety entre 2016 y 2019 exponían las razones de los conductores para no utilizar el intermitente. La respuesta más repetida era la percepción de que "no hay nadie cerca". En segundo lugar, era la sensación de que "ya es evidente hacia dónde voy". También se justificaban en la prisa, la falta de atención y el olvido. En otra encuesta de 2012, difundida por compañías de seguros a partir de datos de Harris Poll, un 23% de los conductores reconocían que no la utilizaban sencillamente porque "no tenían ganas". Un 42% decían que era porque "no tenían tiempo" o porque "la maniobra es rápida".

El estudio de Discovercars.com del año pasado refleja una curiosidad. Observaron 1.493 coches en seis cruces europeos durante una media de treinta minutos para cada marca de vehículo. Los resultados muestran diferencias significativas entre fabricantes: los conductores de BMW fueron los que menos activaron al intermitente –un 19,3% no lo pusieron–, seguidos de los de Mercedes-Benz, con un 14,7%. La diferencia entre BMW y el resto de marcas resultó estadísticamente relevante.

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El abandono progresivo del intermitente quizás nos retrata como una sociedad cada vez más individualista, donde la comodidad personal se impone a la responsabilidad compartida. Si incluso un gesto tan minúsculo como mover mínimamente dicho índice es percibido como una carga excesiva, en todo lo que hace falta un poco más de implicación y esfuerzo colectivo la situación no puede ser demasiado esperanzadora.