Europa necesita despertarse: "Afrontamos amenazas militares claras y no estamos preparados"

Las jornadas Enfoquem del ARA constatan las debilidades de la UE en un mundo dominado por grandes superpotencias

4 min
P7A1375 (1)
26/10/2026 - 21:27 h

Barcelona"Hay muchos actores internacionales que están interesados en debilitar a Europa, que es el último baluarte de la democracia liberal". Esta advertencia de la exministra de Defensa italiana entre 2014 y 2017, Roberta Pinotti, sobrevoló la sala del Recinto Modernista de Sant Pau donde 200 personas convocadas por el ARA asistían a las jornadas Enfoquem para analizar el estado de la seguridad europea. El diagnóstico que dibujó Pinotti es muy claro: Europa es una especie de jardín en un mundo salvaje que de repente se ha quedado sin su guardián y ahora tiene que correr para protegerse ella sola. Tiene que despertar. La amenaza más explícita es la rusa, pero hay muchas más.

Anna Terron, Guillem Colom y Carla Turró.

Pinotti, que dialogó con el jefe de Internacional del ARA, Francesc Millan, situó el inicio del cambio de paradigma en el año 2008, cuando en la conferencia de seguridad de Múnich Vladímir Putin amenazó a la OTAN. Lamentablemente, nadie le hizo caso. Ni siquiera se tomó en serio la anexión de Crimea, en 2014, ni el inicio de la guerra del Donbás. Ni cuando en 2022 los servicios de inteligencia de Estados Unidos y Gran Bretaña avisaron a las cancillerías europeas de la concentración de tropas rusas en la frontera con Ucrania y de sus planes de conquista. La exministra recordó que los europeos no terminaban de creerlo. "Pensábamos que era una simple demostración de fuerza. Decíamos «No le conviene, Rusia tiene una economía frágil, ¿por qué habría de embarcarse en una guerra?» No nos imaginábamos que Putin quería reactivar el teléfono con Washington y volver a sentarse en la mesa de los grandes. A Putin no le importa el sufrimiento de la población, y eso nosotros, los europeos, no lo entendemos".

En aquel momento pareció que Europa despertaba de su sueño, pero no se ha pasado de las palabras a los hechos. Por muchos motivos. Pinotti señaló que la UE está pensada para otros objetivos que no son la defensa, pero dijo que se deberían buscar maneras de avanzar con alianzas concretas de países para esquivar el derecho de veto. Invertir en defensa, sí, pero buscando un equilibrio con el gasto social, como defiende Pedro Sánchez. "Yo habría hecho igual que él con la OTAN", confesó sobre el compromiso de destinar un 5% del PIB.

Las debilidades europeas

En otra mesa, el doctor en seguridad internacional Guillem Colom Piella se encargó de dejar claro a la audiencia que Europa no es un actor estratégico ahora mismo, y que tampoco lo será. Este baño de realismo y de humildad precedió un diagnóstico muy crudo. "Durante muchos años se ha invertido poco y mal en defensa. El resultado es que ahora tenemos amenazas militares claras, la principal es Rusia, y no estamos preparados", concluyó. Desde otro punto de vista, la experta en migraciones y exeurodiputada Anna Terrón quiso quitarle hierro. "No estamos tan lejos de donde estábamos. Ahora tampoco estamos en el Consejo de Seguridad de la ONU. Nuestra principal arma era el soft power. Y ahora resulta que el mundo ha cambiado", dijo. Terrón coincidió con Pinotti en el hecho de que tanto para Putin como para Donald Trump Europa es un enemigo a batir porque representa un modelo contrario a sus valores autocráticos.

Colom advirtió que no es suficiente con aumentar las capacidades militares convencionales, ya que las amenazas ahora son mucho más variadas, y señaló el episodio de la valla de Ceuta de este verano. "La valla de Ceuta sería el sueño de Donald Trump para tenerla en México. No es verdad que Europa tenga una política fronteriza laxa", quiso puntualizar Terrón. Pinotti ya había advertido antes que el objetivo de la guerra híbrida es crear inestabilidad, ya sea atacando comunicaciones o interfiriendo en procesos electorales.

El papel de Cataluña

¿Y qué papel debe jugar Cataluña en todo esto? Pues esta fue la cuestión que analizaron en el primer diálogo la directora del ARA, Esther Vera, y el consejero de Presidencia, Albert Dalmau. Para el consejero, Cataluña tiene unas potencialidades industriales y de innovación que la convierten en un territorio ideal para desarrollar proyectos relacionados con el sector de la defensa y la tecnología. "Este es un sector que ahora está concentrado en Madrid, Euskadi, Asturias y Andalucía, y nosotros queremos jugar la partida en función de nuestro peso económico, y somos el 19% del PIB", quiso subrayar Dalmau.

El consejero de Presidencia, Albert Dalmau, y la directora del ARA, Esther Vera.

Ahora mismo, uno de los principales proyectos tecnológicos europeos que Cataluña aspira a acoger es el de una gigafactoría de IA en Móra d'Ebre, una inversión de más de 4.000 millones de euros. Pero Dalmau se quejó de la lentitud de los procesos europeos, que hace que hayan necesitado un año solo para presentar la candidatura. "Debemos aumentar la capacidad de defensa, pero no podemos hacerlo a costa de la cohesión social", advirtió el consejero, ya que eso hace a las sociedades más resilientes. Este es quizás el hecho diferencial europeo: "Buscar un equilibrio entre la defensa y las necesidades sociales", en palabras de Roberta Pinotti. Porque si Europa renuncia a ser Europa, ¿qué sentido habrá tenido todo ello?

stats