COP26

Acuerdo de mínimos en Glasgow que amenaza el objetivo de los 1,5 grados

La COP26 se cierra diluyendo a última hora las cláusulas que tenían que poner fin al uso de los combustibles fósiles

Glasgow (Enviado especial)A última hora de este sábado, cuando ya prácticamente todos los estados daban por cerrado lo más parecido a un acuerdo "imperfecto", según han reconocido muchas delegaciones, el presidente de la COP26, Alok Sharma, ha tenido que consultar de pie pequeñas correcciones en el texto, anotadas en una libreta y escritas a mano, con diferentes negociadores: los Estados Unidos, China, la India, Suiza o la Unión Europea. Han sido las imágenes finales de unas conversaciones, tan exasperantes como agotadoras, que han llevado a un pacto muy de mínimos, sancionado casi más por desfallecimiento de las partes que no por convicción y convencimiento; y al mismo tiempo, el reconocimiento que, al menos por ahora, quizás no se podía hacer más.

Un pacto que, en el mejor de los casos, deja en estado de respiración asistida al objetivo más ambicioso del Acuerdo de París (no superar los 1,5 grados centígrados de calentamiento del planeta por encima de los niveles preindustriales en 2100) y que abre muchísimos interrogantes sobre el nivel de cumplimiento de los planes de reducción de emisiones. Sin embargo, en todo caso, Glasgow y la presidencia británica, en la que se habían puesto demasiadas esperanzas –decepcionadas viendo el resultado final– no era ninguna estación de llegada. Solo lo ha sido de salida y con una lentitud que amenaza cualquier propósito serio de sostenibilidad.

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Con la sesión final ya iniciada, la India –con la complicidad de China– ha propuesto una modificación final en el artículo 36, que inicialmente apostaba por "el abandono" progresivo del carbón y de los subsidios a los combustibles fósiles, y que ha acabado en una fórmula que solo habla de la "reducción". La delegada suiza, Simonetta Sommaruga, y el delegado de la Unión Europea y vicepresidente de la Comisión , Frans Timmermans, han expresado su profunda "decepción" por este cambio de última hora, hecho sin seguir los procedimientos habituales. Un método por el cual el presidente ha pedido disculpas al plenario de la COP26. Sommaruga ha afirmado en su intervención que "varios de los textos que se presentan hoy están claramente lejos de ser el mejor denominador común posible".

Lo que se ha vivido en Glasgow en la prórroga de la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas ha mostrado los límites de una negociación que tiene que llegar a una decisión final por consenso de todos los participantes. A la vez, tiene que guardar un complejo equilibrio entre estados con intereses diversos, si no divergentes, y con muchas circunstancias económicas y sociales también diferentes: desde la de los grupos de grandes productores y consumidores de carbón (la India, China o Australia) hasta los que basan la economía en el petróleo y el gas (Arabia, Rusia), los países pobres y vulnerables –que reciben más el impacto climático–, y los del Europa Occidental y los Estados Unidos, que, de acuerdo con la visión de los anteriores, son los causantes en términos históricos del calentamiento global, puesto que han sido los mayores emisores de gases de efecto invernadero.

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El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ha reconocido en un mensaje colgado en su cuenta de Twitter las limitaciones del acuerdo al que se ha llegado. Guterres ha afirmado: "Como dije en la inauguración, tenemos que acelerar la acción para mantener vive el objetivo de los 1,5 grados", un reconocimiento explícito de la gravedad de la situación si se mantiene el actual nivel de emisiones. Por esta razón, Guterres ha enfatizado: "La ciencia nos dice que la prioridad absoluta tiene que ser la reducción rápida, profunda y sostenida de emisiones en esta década". En concreto, habría que recortar las emisiones el 45% para el 2030 en comparación con los niveles de 2010. También ha dicho: "No hemos conseguido estos objetivos en esta conferencia. Pero tenemos algunos elementos básicos para continuar avanzando". Y se ha referido a los acuerdos para poner fin a la deforestación o al 30% de las emisiones de metano.

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Las reacciones de las organizaciones ambientalistas presentes a la COP26 como observadoras han sido desiguales, como, de hecho, consideran que lo es el texto. Por ejemplo, Jennifer Morgan, directora ejecutiva de Greenpeace Internacional, cree que "el objetivo de 1,5 grados a penas está vivo", unas palabras que el presidente Sharma ha expresado de forma ligeramente más positiva: "Creo que podemos decir que hemos mantenido el objetivo de 1,5 grados al alcance, pero su pulso es débil. Solo sobrevivirá si cumplimos estas promesas". Promesas que para Greta Thunberg son, según ha expresado en las redes sociales, solo "bla, bla, bla".

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Bla, bla, bla o promesas, se tendrán que hacer realidad o no a lo largo de la década presente. La pugna por acabar con el carbón y el resto de combustibles fósiles es, a la práctica, un cambio radical de modelo de vida. Quizás es el mensaje político más fuerte que sale de la cumbre. La de Egipto servirá para empezar a testar si esta ha servido para apelar a todo el planeta.

Lo mejor y lo peor de un texto que no satisface a nadie
  • Más ambición climáticaInsta a los estados a presentar propuestas de reducción de emisiones mejoradas a finales del próximo año, antes o durante la COP27 de Egipto. Y posteriormente a hacer actualizaciones anuales
  • Combustibles fósilesIncluye una referencia –a pesar de que muy aguada, pero es la primera en un documento de estas características– a reducir el uso del carbón y los subsidios a los combustibles fósiles
  • FinanciaciónReconoce que hay que ayudar más decididamente a los países en desarrollo para favorecer una rápida adaptación a la transición verde y pone una fecha, 2025, para doblar el dinero de 2019. Suponen unos 40.000 millones de dólares.
  • Pérdidas y dañosLos países más vulnerables se quejan de que no se ha establecido un mecanismo concreto para aquello que se ha denominado "pérdidas y daños", derivados del cambio climático y la contaminación histórica de los países industrializados. Solo una mesa de negociación muy ambigua.
  • El fin del carbón… que no llegaLa cumbre de Glasgow había sido declarada por la presidencia británica como la del fin de la era del carbón. Al final no lo ha sido y ha dejado suficientes rendijas para que se continúe quemando.
  • ConcreciónDos de los grandes contaminantes, China (27% de emisiones) y la India (6% y en ascenso) no han garantizado, de momento, la neutralidad de carbono hasta 2060 y 2070, respectivamente. De hecho, muy pocos países tienen garantizada por ley la neutralidad de carbono en 2050, la fecha máxima.