Mercado laboral

"El aumento del salario mínimo da risa"

El incremento del SMI de 15 euros al mes ya se verá reflejado en las nóminas de septiembre

“Yo me había hecho ilusiones pensando que quizás lo aumentarían unos 50 euros como la última vez, pero cuando dijeron que finalmente serían 15 euros al mes me quedé un poco... Bueno, como dice el dicho: “Quien paga manda”. Ana (nombre ficticio) será una de los más de un millón y medio de trabajadores que este mes de septiembre ya habrán visto aumentar su nómina a final de mes. Cobra el salario mínimo interprofesional (SMI) y esta es la segunda vez que lo verá aumentar. Primero, fue en febrero del año pasado, hasta los 950 euros al mes en 14 pagas, y ahora, hasta los 965 euros mensuales (un aumento del 1,7%). El regusto, sin embargo, que le ha dejado el último incremento del gobierno español de este mes de septiembre ha sido diferente: “Es muy bajo y todo está carísimo: la luz, los alquileres”, lamenta.

Originaria de Colombia, Ana llegó en 2017 a España y desde hace tres años, cuando obtuvo su primer contrato laboral, trabaja como empleada del hogar interna en Madrid y vive en la misma casa donde tiene el lugar de trabajo. “Estoy interna de lunes a sábado y limpio, cocino, también estoy pendiente de una persona, de sus medicamentos, de cuidarlo y acompañarlo. Un poco de todo”, explica en una conversación telefónica con el ARA. Los domingos, su día libre, los aprovecha para encontrarse con compañeras del sindicato madrileño de trabajadoras del hogar Territorio Doméstico, del cual forma parte, y asegura que la gran mayoría de mujeres comparten su situación. “Las que tenemos los documentos y estamos contratadas con el sueldo mínimo estamos bien, pero las que no los tienen, no les hacen contrato y no tienen sueldo mínimo están peor. Cobran en negro, como mucho unos 800 euros, y hacen mil horas. Cuando llega la hora de pagar siempre hay problemas y tampoco hay control”, explica.

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No es una casualidad que Ana sienta que a su alrededor casi todas las trabajadoras del hogar cobran el salario base. A pesar de que cuesta hacer un retrato robot de las personas que cobran el SMI por falta de datos, según los cálculos del gobierno español, más de la mitad son mujeres (57,6%) y, la mayoría, trabajan en el sector servicios (75,8%), es decir, desde empleadas de la hostelería hasta trabajadoras que se dedican a la dependencia, tal como se desprende del último informe realizado por CCOO en 2019. El otro gran colectivo de afectados por el aumento son los empleados del campo y la construcción.

A pesar de que Ana ahora no paga alquiler porque vive donde trabaja, hace tiempo que busca un trabajo como externa, pero es precisamente el sueldo lo que asegura que le hace dar un paso atrás. "Por una habitación te piden unos 300 o 400 euros, después hay que sumar la comida y, claro, no llegas a final de mes, a pesar de que trabajas ocho, diez o doce horas en mi caso. Además, también tienes que guardar dinero para la familia”, explica. Asegura que el sueldo base para una jornada completa tendría que ser “como mínimo de 1.000 euros para vivir con tranquilidad”. Si no, “da risa”.

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Diferentes controversias

El aumento del salario mínimo ha generado no pocas controversias, empezando por la patronal, que no se ha sumado al acuerdo argumentando que “la situación económica todavía no lo permite” y defiende que “había que esperar" para evitar la destrucción de puestos de trabajo y la dificultad de las personas jóvenes para acceder al mercado laboral, según ha apuntado la CEOE, También organismos como el Banco de España han mostrado sus dudas ante este incremento. 

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"No, en la empresa no hay inquietud por el aumento [del salario mínimo], pero que algunas compañías se quejen por incrementarlo 15 euros... Es un coste que no me parece elevado", explica Carla, que sin un contrato indefinido ha pedido preservar su anonimato bajo un nombre ficticio. "Soy periodista y cobro el salario mínimo. Exactamente 13.300 euros al año, además de algún festivo", detalla. Trabaja en una gran agencia de noticias y explica que los dos primeros años cobra el sueldo base. "Vengo de ser falsa autónoma en otro medio y, por lo tanto, cobrar el salario mínimo me parece bien", explica riendo, a pesar de que reconoce que es una comparación tramposa. Vive en Madrid y, a pesar de que con este sueldo llega a final de mes, la opción del ahorro es más complicada. "No puedes hacer planes a largo plazo. Y tampoco me podría permitir vivir sola, ¡ni de broma!", lamenta. "Todos los aumentos son bienvenidos". Asturiana de nacimiento, cree que en su ciudad natal con 950 euros viviría un poco "mejor", pero en el caso de Madrid "el salario mínimo se queda muy, muy, muy corto", añade.

Por otro lado, para los que han apoyado la medida, empezando por el propio ejecutivo de Pedro Sánchez y, sobre todo, por el ministerio de Trabajo, que ha liderado la negociación con los agentes sociales, congelarlo no era una opción si se tiene en cuenta la escalada de los precios y de algunos gastos como la de la electricidad o la gasolina. También por la evolución "favorable" del mercado de trabajo a pesar del choque económico provocado por la pandemia. “Socialmente y económicamente el incremento del SMI sale a cuenta para mejorar el equilibrio colectivo”, apunta el economista y profesor de la Universitat Pompeu Fabra Tomàs Rubio. La carta social europea, que se ha convertido en el mapa del actual gobierno español, establece que para tener un "nivel de vida decente" el salario mínimo tiene que ser el 60% del salario medio del país.