Restauración

Denuncia masiva por el uso fraudulento de subvenciones de la Escuela de Hostelería de Castelldefels

El SOC investiga la entidad después de quejas de alumnos, docentes y trabajadores

Act. hace 0 min

CastelldefelsUn desbarajuste. Con dinero público y alumnos vulnerables. Es lo que han denunciado profesores, trabajadores, coordinadores y estudiantes de la Escuela de Hostelería de Castelldefels. Firmas falsificadas, material y espacios obsoletos o pagos en negro. Son las diversas irregularidades que el Servei d'Ocupació de Catalunya (SOC) está investigando. Durante las últimas dos semanas se han llevado a cabo cuatro inspecciones y entrevistado a decenas de personas para determinar si se ha hecho un mal uso del dinero público otorgado a la entidad.

L'ARA ha hablado con una quincena de testigos, que confirman las presuntas irregularidades denunciadas al SOC y también a la Inspección del Trabajo que se producen en la Escuela de Hostelería de Castelldefels, que dirige Raimon Martínez. En las denuncias incluso se habla de maltrato, coacción y abuso de poder hacia los alumnos, muchos de los cuales son jóvenes en situación vulnerable.

Cargando
No hay anuncios

Trabajadores encubiertos

"Los alumnos han perdido un tiempo valioso y han trabajado gratuitamente, no han hecho ni el curso ni consiguen el arraigo", explica uno de los docentes. Todos los cursos son subvencionados, la mayoría de los cuales por el SOC, que en 2025, por ejemplo, aportó más de 850.000 euros a la escuela. Aun así, a veces, Martínez ha canalizado estas ayudas a través de otras empresas o entidades. Para que la escuela se asegure el cobro de este dinero, los estudiantes deben asistir un mínimo de un 75% a las clases. Y se ha comprobado que había firmas de presencia de algunos alumnos que había falsificado la escuela para garantizar el cobro del dinero. "[El director] Me pidió que firmara por una alumna", reconoce una administrativa.

Cargando
No hay anuncios

Las denuncias hacen referencia también al hecho de que Martínez hacía que los alumnos, sin estar preparados, trabajaran en el restaurante de la escuela en lugar de aprender teoría e ir a las clases que debían recibir de acuerdo con los programas docentes. "No estaban preparados", admite un profesor. Pocas semanas después de iniciar el curso los ponía en el restaurante sin haber aprendido cuestiones básicas sobre "temas sanitarios, manipulación de alimentos, nutrición o cómo envasar al vacío", explica un docente. Para él son "mano de obra gratuita", añade una persona de gestión. "Trabajábamos para él, no estábamos haciendo un curso", denuncia una alumna que había renunciado a un trabajo para hacer esta formación que le permitiría demostrar el arraigo y regularizar su situación. Los alumnos, algunos de los cuales "no hablaban ni catalán ni castellano", se pusieron a los fogones y a la sala para servir los platos sin tener ninguna formación, incluso se les regañó por cómo presentaban los platos a los clientes a pesar de que "nadie les había enseñado a emplatar". Esta alumna es contundente a la hora de criticar lo que se encontró: "No fuimos nunca una escuela, sino un restaurante".

Cargando
No hay anuncios

Los alumnos también trabajaban en eventos para los cuales era contratada la escuela, alguno incluso de instituciones públicas como el Ayuntamiento de Castelldefels. Sin estar dados de alta en la Seguridad Social, cobraban en negro y trabajaban fuera de sus horarios. Incluso en fin de semana. "Si a los estudiantes les hubiera pasado algo sin estar dados de alta qué habría pasado?", se pregunta uno de los docentes.

Alumnos vulnerables

Muchos de los jóvenes de la escuela provienen de entornos vulnerables, y en el caso de los que no son ciudadanos españoles la asistencia a estas formaciones les permite obtener un certificado de cara a regularizar su situación. "Son gente que busca el arraigo, con riesgo social", resume un tercer profesor. En algún curso, ante los problemas detectados y el incumplimiento de los requisitos fijados por el SOC, algunos alumnos se quedaron sin certificado, y eso supone problemas de cara a demostrar el arraigo. Incluso, los alumnos denunciaron que Martínez les ofreció un certificado (de la escuela, no del SOC) si se adaptaban a los horarios que requería el restaurante y que no eran compatibles con los del curso que estaban haciendo. "Nos dijo que los que se quedaran hasta más tarde tendrían un certificado. Nos compró con un certificado", lamenta una alumna. En una denuncia conjunta al SOC de uno de estos cursos, los denunciantes explican que hubo "coacciones" para trabajar en el restaurante y que tienen miedo a "represalias" por parte de la dirección del centro.

Cargando
No hay anuncios

Además, en el caso de los que cursaban la formación profesional dual, debían cobrar una prestación económica cada mes y el dinero no llegaba. Semanas de retrasos que para los más vulnerables suponían muchos quebraderos de cabeza. "Yo estoy muy sola, trabajaba y lo dejé porque vi la formación como una oportunidad. Tengo que pagar facturas, las deudas no esperan", critica otra alumna que no cobró ni un solo euro durante el primer mes.

Docentes, trabajadores y alumnos coinciden en señalar que había maltrato de los estudiantes. Algunos les invitaron a marcharse sin motivo. A otros les presionaron porque se quejaban de las condiciones en las que estaban. "Me echaron. ¿Por qué soy gitano? ¿Por mi etnia?", se pregunta un chico que encontró una alternativa profesional gracias a un profesor. Un docente denunció este trato a los alumnos por parte del coordinador del profesorado, que calificó a los estudiantes de "peones" y dijo que no eran "nadie", ya que estaban en el centro gracias a la "subvención".

Cargando
No hay anuncios

Todas las fuentes consultadas remarcan que hay deficiencias muy importantes en cuanto al material y el espacio de la escuela. "No cumple los requisitos de limpieza ni seguridad. Las aulas son indignas. Faltaban vestuarios. No hay cámaras para separar la comida bien. La maquinaria y el material son obsoletos", explica un docente que asegura que el extractor de la cocina no funciona bien, entre muchas otras deficiencias. Los alumnos, que han sufrido desmayos por las altas temperaturas de la cocina, no tienen sala para comer y deben salir a la calle. Para cumplir con los requisitos exigidos sobre el aula de informática, varios testimonios relatan que la dirección falseó un vídeo haciendo ver que había más ordenadores de los que había realmente, muchos de los cuales eran portátiles personales de los empleados. "No me explico cómo puede tener una homologación un espacio así", concluye uno de los profesores. En este sentido, el SOC mantiene que las inspecciones que se han hecho en el centro desde que se dio de alta en 2024 no han hecho aflorar ninguna irregularidad. En 2025 se hicieron dos y "no se detectaron incidencias significativas ni se transmitió ninguna queja por parte de los alumnos". Ahora, en cambio, han llegado varias en pocos meses.

Cargando
No hay anuncios

Otro de los aspectos denunciados es que más de una vez las clases no las han impartido docentes homologados sino personal de gestión con un guion extraído gracias a la inteligencia artificial, facilitado por Martínez.

Antecedentes

Diversas personas han explicado que lo que está pasando en Castelldefels había tenido lugar anteriormente en otras entidades donde había trabajado Martínez. Al menos, se tiene constancia de tres donde había habido problemas. En una, una fundación también de Castelldefels, la Generalitat detectó irregularidades en tres formaciones y se hizo una suspensión de 41.000 euros de los fondos que iban a la fundación después de comprobar que había personas que no eran docentes impartiendo clases o que se habían manipulado hojas de asistencia de alumnos. "Descubrí que nos había engañado", rememora un miembro del patronato. "Conozco su talante, me lo creo todo. He visto cómo manipulaba certificados de empresas para enviarlos al SOC", denuncia una empleada de una de estas entidades, que pone el ejemplo de una persona que fue dada de alta sin que tuviera que trabajar para justificar y cobrar una ayuda.

Cargando
No hay anuncios

A la espera de cerrar la investigación, el SOC ha solicitado a la escuela que, de momento, "se abstenga de iniciar nuevas acciones formativas" y ha asegurado que garantizará "que los alumnos que han acabado la formación o los que la están cursando actualmente no tendrán ningún tipo de afectación". ARA se ha puesto en contacto con Martínez sin obtener respuesta.

Martínez ha ido saltando de un sector a otro, siempre consiguiendo dinero público para sacar adelante los proyectos en los que ha participado. "El problema es que no sabe, de cocina, y hasta los logotipos de la escuela están mal", resume a modo de ejemplo un profesor. En la imagen sale un cuchillo, un tenedor en el centro y una cuchara. El orden cuando se pone la mesa no es este. De lo que sí sabe Martínez es de subvenciones. "Viene de muchos años trabajando y justificando subvenciones, conoce muy bien la letra pequeña", explica una excompañera suya. "En la escuela no entra nadie que no pueda subvencionarse", añade una extrabajadora.