De camarero a creador del cerebro de la IA: la historia del fundador de Nvidia
La compañía de chips para la IA se ha convertido en la más valiosa del mundo
Quizás hoy te has despertado con la alarma del móvil. Has desayunado y has ido al trabajo conduciendo un coche de última generación que te ha corregido la trayectoria para mantenerte en el carril. Sentado en la oficina, has editado un vídeo y has realizado un par de consultas a un servicio de inteligencia artificial. Pese a ser acciones bien distintas, detrás es muy probable que hubiera un chip de la misma marca: Nvidia. Desde hace dos décadas, es la empresa líder de tarjetas gráficas, pero ahora es también el principal proveedor mundial de chips para inteligencia artificial. Nvidia se ha convertido en la pieza clave de los centros de datos que alimentan a los grandes modelos de IA generativa.
Esto le ha llevado a batir récords estratosféricos de facturación. En el último ejercicio, Nvidia ha movido 215.900 millones de dólares, un 65% más que el año anterior, registrando un beneficio neto de casi 117.000 millones. Pero, ¿quién está detrás de Nvidia y cómo lo ha hecho para transitar hacia la IA con tanta eficacia?
La fascinación por los ordenadores
Detrás de la compañía se encuentra Jensen Huang, nacido en Taipei (Taiwán) en 1963. De pequeño emigró con su hermano a Estados Unidos. De adolescente, sin dominar todavía el inglés, trabajó lavando platos, sirviendo mesas y limpiando lavabos. Durante un tiempo vivió y estudió en un internado de Kentucky que se parecía más a un reformatorio que a una escuela convencional. El ambiente era duro: muchos alumnos llevaban navajas y las peleas eran habituales.
Cuando salió, estudió ingeniería eléctrica en la Universidad Estatal de Oregón, donde empezó a intuir el potencial de los ordenadores personales. Más tarde completó la formación con un máster en la Universidad Stanford e dio el salto a la industria de los semiconductores. Trabajó en empresas como AMD y LSI Logic, donde adquirió experiencia en el diseño de chips y conoció a quienes acabarían siendo sus socios. De la combinación de estos conocimientos técnicos y de esas complicidades profesionales nació, en 1993, Nvidia.
Un desayuno inspirador
Concretamente, la idea de fundar Nvidia nació en un restaurante de San José, en California. Allí, conversando entre cafés y platos combinados, Jensen Huang y los ingenieros Chris Malachowsky y Curtis Priem intuyeron lo mismo: los ordenadores personales se convertirían en dispositivos de consumo masivo y necesitarían una potencia gráfica muy superior a la que ofrecían los chips de la época. Por eso, decidieron crear una empresa dedicada a diseñarlos.
En ese momento había decenas de fabricantes de chips gráficos. La competencia era feroz y, de hecho, muchos no sobrevivieron. Nvidia tampoco tuvo un inicio plácido: su primer producto, el NV1, lanzado en 1995, tuvo una acogida discreta. Pero en 1997, con la tarjeta RIVA 128, las cosas le fueron mucho mejor: vendió un millón de unidades en apenas cuatro meses y empezó a consolidarse en el mercado.
En 1999 llegó el movimiento que marcaría un antes y un después: Nvidia presentó la GeForce 256 y acuñó el concepto de GPU (Unidad de procesamiento gráfico, por sus siglas en inglés), integrando en un solo chip funciones que hasta entonces estaban dispersas. Ese microprocesador redefinió los videojuegos y el rendimiento visual de los ordenadores.
A partir de los años 2000, Nvidia consolidó el liderazgo en el mercado de los videojuegos y se expandió hacia nuevos ámbitos. Desarrolló procesadores para consolas como la PlayStation 3, entró en el segmento de los gráficos integrados y empezó a explorar la computación de alto rendimiento. Sin embargo, en 2006 hizo el movimiento más trascendental: la presentación de CUDA, una arquitectura que permitía utilizar las GPU no sólo para generar imágenes, sino para ejecutar cálculo masivo en paralelo. Lo que había nacido para mejorar gráficos se convertía en plataforma idónea para los futuros sistemas de inteligencia artificial.
La década siguiente confirmó el giro. Nvidia apostó decididamente por el deep learning, impulsó superordenadores y situó a sus GPU en el centro de los centros de datos globales. Cuando la inteligencia artificial generativa estalló comercialmente, la compañía tenía ya el ecosistema técnico preparado. Sus sucesivas arquitecturas han ido incrementando la potencia de cálculo hasta convertir a Nvidia en uno de los proveedores imprescindibles de la revolución de la IA.
- 1993
Jensen Huang, Chris Malachowsky y Curtis Priem fundan Nvidia después de un desayuno en un restaurante de San José.
- 1995
Lanzan el primer producto, el NV1, con una acogida discreta.
- 1997
La tarjeta gráfica RIVA 128 vende un millón de unidades en cuatro meses.
- 1999
Nvidia presenta la GeForce 256 y comienza el concepto de GPU.
- 2006
Presenta CUDA, arquitectura que permite utilizar GPU para cálculo masivo.
- 2010
Impulsa a algunos de los superordenadores más potentes del mundo.
- 2015
Hace una apuesta decidida por el deep learning y la inteligencia artificial aplicada.
- 2023
La explosión de la IA generativa dispara la demanda de sus GPU.
- 2024
Supera los 200.000 millones de dólares de ingresos anuales y se convierte en la empresa más valiosa del mundo por capitalización bursátil.